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La merienda, un hábito descuidado: ¿Es realmente importante hacerla? 

El hecho de realizar las 4 comidas principales del día es sumamente importante para el organismo y la salud en general. En todas las recomendaciones sobre alimentación saludable hacemos hincapié en ello, sin embargo, en nuestra región estamos poco acostumbrados a realizar la merienda, siendo ésta, omitida principalmente, por infusiones como el mate. 

 

La merienda es una comida tan importante como el desayuno, el almuerzo o cena, pero, tiene la particularidad de que, en la mayoría de los casos, le restamos atención y la solemos “saltear”, debido a los horarios de trabajo, estudio, actividad física, por falta de costumbre o hábito, o por reemplazarla por infusiones.

 

 

 

 

 

La importancia de llevar a cabo una merienda radica en que el cuerpo necesita una dosis de energía y nutrientes entre el almuerzo y la cena para mantener funciones básicas y evitar episodios de ansiedad o excesivo apetito por la noche, ya que, al saltearla nuestros niveles de glucosa en sangre descienden, provocando así un cuadro de ansiedad o deseo de comer mucho al pasar las horas. Incluso, predispone al aumento de peso por el hecho de comer de más y porque al comer grandes volúmenes después de horas sin ingerir nada, produce una mayor secreción de insulina, lo cual provoca, entre otras cosas, un proceso llamado lipogénesis, es decir, formación de grasas en el cuerpo y favorece su reserva.

 

Opciones para la merienda 

Por lo tanto, con el fin de ayudar a organizarte con esta comida para mejorar tus hábitos alimentarios, aquí se presentan algunas opciones para la merienda:

 

Opciones y sus reemplazos para la versión baja en calorías:

  • 1 vaso/taza de leche con tostadas con queso crema y mermelada de frutas. Versión light: utilizar leche descremada, queso descremado y mermelada light.
  • Yogur con cereales (copos, avena, granola, etc.). Versión light: utilizar yogur descremado, copos sin azúcar.
  • Yogur con frutas picadas y semillas (chía, lino, sésamo, girasol, etc.). Versión light: utilizar yogur descremado.
  • Infusión (té, café, mate cocido) con leche y pan con mermelada de frutas. Versión light: utilizar leche descremada, edulcorante y mermelada light.
  • Mate con pan o galletitas con queso + 1 fruta. Versión light: utilizar galletitas simples blancas o con salvado, queso descremado.
  • Leche con avena y frutas. Versión light: utilizar leche descremada.
  • Café con leche, tostadas con dulce y fruta. Versión light: utilizar leche descremada, edulcorante para la infusión.
  • Licuado de frutas con leche y galletitas de salvado o con semillas. Versión light: utilizar leche descremada o agua para el licuado y edulcorante.
  • Leche sola o con infusión y chipitas de almidón. Versión light: utilizar leche descremada y chipitas de elaboración casera con ingredientes light como leche descremada, queso light, menor cantidad de margarina y agregado de aceite.
  • Sándwich de queso, tomate, lechuga con infusión. Versión light: elegir un queso magro.
  • Bebida vegetal de almendras con pan integral y frutas. 
  • Infusión con frutos secos y fruta. Es importante controlar la porción de frutos secos (en general lo que entre en la mano cerrada).

Como se observa, las ideas son múltiples como así también las combinaciones de alimentos. Todo depende de nuestros gustos, costumbres alimentarias y rutinas, pero lo importante es tratar de incluir siempre alimentos como lácteos, infusiones, bebidas vegetales, frutas y cereales, panificados integrales.

Comencemos a mejorar nuestros hábitos día a día, haciendo pequeños cambios que ayuden a lograr grandes beneficios para nuestra salud.

 

Lic. Romina Krauss-Nutricionista

M.P.n°147

Turnos: 3765 041351 

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