Adicciones (1ra. parte): «Hay muchos hábitos que hacen a la enfermedad, como el de callar, ocultar, manipular o mentir»

Hoy compartimos la primera parte de la entrevista a Fernando Zappia, Director Terapéutico del centro de tratamiento de adicciones Cambios Muy Buenos de la ciudad de Posadas, con quien hablamos de la modalidad y los objetivos del trabajo que se realiza allí para ayudar a las personas que sufren la enfermedad.

 

Ezequiel Bermejo: Cuándo hablamos de la rehabilitación de cualquier tipo de adicción, y cuando hablamos de tratamiento, exactamente, ¿de qué estamos hablando?

 

Fernando Zappia: Hablamos de un cambio, de una desintoxicación, de cambios de actitudes, de generar hábitos nuevos y sanos. Hablamos de un nuevo estilo de vida.

 

EB: Imagino que todo eso, debe ser una cuesta arriba enorme.

 

FZ: No es un trabajo lineal, porque es un proceso terapéutico interno, muy profundo, en el que hay crisis, y son necesarias, porque son esas oportunidades en las que uno se encuentra en un sinfín de preguntas y, uno en tratamiento aprende a pensar, aprende a reflexionar, a pedir ayuda, y aprende a elegir qué es lo mejor para uno. Uno viene de una vida donde estuvo en piloto automático, uno viene de vivir de reacción tras reacción.

 

EB: Sin reflexionar, uno va respondiendo como en un tenis…

 

FZ: Exacto, ¿y en la búsqueda de qué? De una satisfacción inmediata. El adicto generalmente no conoce responsabilidades, compromisos, obligaciones, frustraciones, pérdidas, porque cuando algo de todo esto aparece y le toca, en seguida va en búsqueda de esa satisfacción a través del consumo; no importa si es droga, alcohol, etc.

 

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EB: Ese es uno de los preconceptos con los que vine, y que se me rompió: no importa la sustancia o el formato de la adicción, es una adicción. Uno puede ser un adicto al juego, o a la cocaína, al alcohol, al trabajo, a la comida, o a tantas otras cosas.

 

FZ: Hay un denominador en común que es que siempre está presente el adicto, no importa a qué. A mí me gusta pensar que la adicción es esa esperanza de que hay algo allá afuera que puede llenar el vacío que llevo dentro. Por eso, a través de los años he aprendido que nosotros no ponemos el acento en la droga, el alcohol o la actividad que sea, el problema reside dentro de la persona: hay un mundo de creencias, de carencias, de incapacidades, de limitaciones, de complejos.

 

Uno en rehabilitación va resolviendo, va modificando los defectos del carácter. Por eso me gusta hablar del tratamiento como una “escuelita” de vida. Uno llega con un montón de defectos de carácter, y en tratamiento se trabaja sobre esos defectos de carácter, y los defectos de carácter son esas nociones, esas formas que uno aprendió para desenvolverse en la vida, por eso al adicto muchas veces se le pide algo, y no sabe hacerlo, porque la única forma que conoció, la única forma con la que se manejó en la vida, fue de determinadas maneras.

 

Entonces cuando vos le pedís “tenés que ser responsable”, no saben. Si vos sabes, como siendo una persona pensante, que estás frente a una persona que toda su vida no supo cómo vivir, ¿qué te hace pensar que porque se lo decís, lo va a hacer? Hay que enseñarle, y es ahí donde aparece este actor de la comunidad terapéutica, del tratamiento.

 

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EB: Escucho que vos decís que el adicto aprendió determinados hábitos de vida, pero no vive solo, no es un ser que está en el desierto. Se construyó a sí mismo, y lo construyeron en el seno de una familia, de un grupo de amigos, de un grupo laboral, deportivo, es un ente social. ¿Cuál es el grado de responsabilidad que tienen los que lo rodean, y cuál es el rol que deben cumplir en un tratamiento?

 

FZ: A mí no me gusta culpar a la familia, sí sé que hubo muchas cosas que no funcionaron, por eso se habla de que la familia de un adicto es una familia disfuncional, los roles están invertidos, no hay respeto, las cosas no se hablan. Hay muchas contradicciones, hay conceptos equivocados, como el “no te podés equivocar”, como el “cometer un error está mal”, sin esa enseñanza de que un error bien canalizado es un aprendizaje. Entonces bueno, hay sistemas de educar que no son favorables para la evolución de una persona, son limitantes.

 

Después hay factores que no solamente tienen que ver con la familia, hay factores que son sociales. Trabajamos mucho con la familia. Me parece importante que la familia también haga un cambio, porque la persona viene y decide romper con ese esquema de comportamientos, con todos esos patrones que vivieron en una familia mucho tiempo. Muchas veces la familia no acompaña este cambio, el adicto pasa a ser como un enemigo después, porque hay muchos hábitos que hacen a la enfermedad, como el de callar, ocultar, manipular, mentir.

 

Te pongo un ejemplo que es un poco cómico pero puede pasar: ¿a cuántos de nosotros nos ha sonado el teléfono en casa, y alguno de nuestros padres, o algún tío dice “si es fulanito, decile que no estoy”? Pero después yo necesito que me digas la verdad, y que no me mientas, pero yo, sin darme cuenta, te estoy mandando a mentir. Eso pasa, esos mensajes están todo el tiempo.

 

EB: Claro están omnipresentes, son muchos, están todo el tiempo y van desde los más pequeños, a otros que son más complicados, otras contradicciones.

 

FZ: La regresión, la transmisión también. La familia, si bien no la quiero culpar, pero muchas veces termina siendo cómplice, termina siendo la que sostiene este sistema, esta forma de funcionar.

 

Por eso, a veces, es como que nosotros empezamos a cumplir ese rol, el trabajo que no pudo hacer ni mamá ni papá, el de poner límites, el de dejar de sobreproteger, el de saber dar, metafóricamente, la mejor trompada, pero también saber dar, el mejor abrazo, el de dejar de prejuzgar, el de dejar de criticar, el de acompañar, el de educar desde la motivación, y no desde la autoridad, logrando que la persona pueda ir desarrollando un criterio propio, una autonomía.

 

Es complejo, hay mucho trabajo, lo hacen en terapia con la psicóloga, lo hace con su grupo de pares, con los consejeros, con los coordinadores.

 

EB: Contáme qué es lo primero que necesita una persona que sufre esta enfermedad para cruzar esta puerta, y venir a trabajar acá.

 

FZ: Reconocer que tiene un problema, es importante la entrega, decir “hasta acá llegué, yo no quiero vivir más como estoy viviendo, pero no sé cómo hacerlo de otra manera”. Ya ese reconocimiento es el primer paso y gran paso para poder venir. Yo siempre digo esto: “dejáte querer, si vos no sabes cómo quererte, dejá que por un tiempo te queramos nosotros”.

 

Porque, a veces, uno cuando no sabe qué hacer, va a volver a hacer lo mismo, va a volver a destruirse, va a volver a consumir, va a volver a maltratarse, va a volver a castigarse, entonces, en esos momentos, vení, nosotros te acompañamos.

 

 

El otro día, el sábado a la noche, el fin de semana, era la 1 de la mañana y el teléfono sonó, y era una de las personas que estaba con nosotros que necesitaba ayuda, estaba triste, que no tenía ganas de vivir, que tenía ganas de salir corriendo a consumir, y ese llamado para decir “mirá, me está pasando esto, y no sé qué hacer”, ese llamado de auxilio le salvó la vida, porque si él no llamaba, el domingo a la madrugada, vaya a saber la suerte que corría.

 

EB: Ese es uno de los diferenciales que tiene el tratamiento en esta misión que ustedes aplican acá en “Cambios muy buenos”, el estar muy cerca, permanentemente en un ida y vuelta; no se trata de que trato al enfermo durante x cantidad de horas, y una vez que terminé con mi tarea, bueno listo, lo veo mañana. Contale a la gente cómo es ese ida y vuelta, ese permanente monitoreo que tienen con respecto al enfermo.

 

FZ: Nosotros tenemos un grupo de Whastapp, en el que están todos los pacientes con los coordinadores y quien les habla, y hay todo un seguimiento, desde que se van de acá a cuando llegan a sus hogares: tienen que avisar, cómo llegaron, cómo están. Nosotros durante el fin de semana, que es dónde más tiempo tienen, si no es el consejero, soy yo, los mensajes tienen que estar a cada rato, cada 3 o 4 horas: “¿cómo estás?”, “¿qué estás haciendo?”, “¿estás cumpliendo con tus objetivos?”.

 

O sea, el acompañamiento tiene que ser constante. Creo que es una necesidad que ellos tienen, de alguien que, por un tiempo, los cuide, los acompañe, les enseñe, los guíe, sepa prevenir. Uno en tratamiento aprende a prevenir, a partir del cambio de conducta del que hablamos al principio. Entonces yo puedo prevenir futuras recaídas, porque es aprender a cuidarme.

 

Porque si hablamos de una enfermedad, que no tiene cura, pero sí rehabilitación, dentro de ese cambio en el estilo de vida, uno tiene que tomar un montón de cuidados, como cualquier otra enfermedad.

 

 

Mañana: segunda y última parte de nuestra entrevista con Fernando Zappia, Director terapéutico del centro de tratamiento de adicciones Cambios Muy Buenos de la ciudad de Posadas.


Acerca de CMB


El Centro de Tratamiento de Adicciones «Cambios Muy Buenos» cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales dedicados a brindar apoyo y asistencia permanente a las personas que sufren la enfermedad.

 

Fernando Zappia: Director Terapéutico

Sebastián Noguera: Director Administrativo

María Florencia Pizarro: Psicóloga MN 48.283

Natalia Godoy: Psicóloga MP 856

Manuel Freaza: Coordinador

Ricardo Herrera Consejero en adicciones

 

Sus objetivos se basan en ayudar a los pacientes y a su círculo íntimo, a través de un tratamiento de adicciones con diferentes herramientas terapéuticas previamente planificadas, con el fin de reducir, hasta detenerlo, el uso de sustancias o conductas adictivas, y así lograr mejorar la calidad de vida de las personas.

 

Centro de Tratamiento de Adicciones «Cambios Muy Buenos».

 

www.cmbadicciones.com.ar

 

Whatsapp: +54 9 376 4830287

 

Facebook: /cmbadicciones

 

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