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Antes de «El Principito», Antoine de Saint Exúpery granjeaba amistad en Misiones y Corrientes

Antes de «El Principito», Antoine de Saint Exúpery granjeaba amistad en Misiones y Corrientes

Hace 91 años, el escritor y piloto francés autor de la clásica novel El Principito, Antoine de Saint Exúpery, disfrutaba de la amistad de vecinos de Monte Caseros, en el sur este de la provincia de Corrientes y también en Posadas, capital de Misiones. Alrededor de 13 años antes de la publicación de aquel libro que fue traducido a cerca de 200 idiomas y que este 6 de abril pasado cumplió 78 años de vida.

 

La cronología de su vida también recuerda que invitado por el Aero Club de Posadas, el piloto literato francés aterrizó en Misiones en 1930.

 

Aquel año, De Saint Exúpery caminaba las calles de Monte Caseros en ocasión de ser empresario y piloto de la Compañía Aeroposta Argentina; esta empresa prestaba el servicio de correo aéreo desde la provincia de Buenos Aires y Asunción, capital de Paraguay.

 

En la línea de este viaje entre Pacheco (provincia de Buenos Aires) y Asunción, estaba Monte Caseros como lugar para que los aviones realicen abastecimiento de combustible y cualquier otro servicio. Las naves eran LeTe XXV con un motor Renault de 450 Hp, cada uno con capacidad para cuatro pasajeros.

 

Cuenta el historiador casereño Carlos María Franceschini que algunos vecinos que hablaban francés lo esperaban a Antoine de Saint Exúpery en el Aéreo Club Aeródromo a su arribo y, mientras la nave era aprovisionaba, lo llevaban de paseo por la ciudad.

 

El piloto y escritor francés, junto a sus colegas del plantel de la Aeroposta, eran los primeros en utilizar la pista del Aeródromo inaugurado el 1 de enero de 1929. Además de Antoine de Saint Exúpery, estaban los argentinos Pedro Ficarelli, Leonardo Selvetti, Próspero Palazzo, Afredo Gatti, Juan Negris y Ricardo Grosso; y los franceses Paul Vachet, Bernardo Artigan, Jean Mermoz, Marcel Remis, y Jules Lamarque.

 

Unos 13 años después de sobrevolar Argentina y además aterrizar suelo correntino, Antoine de Saint Exúpery publicó lo que se transformó en un clásico de la literatura mundial: El Principito; fue el 6 de abril de 1943, hace 78 años.

Antes de "El Principito", Antoine de Saint Exúpery granjeaba amistad en Misiones y Corrientes

 

El vuelo de un soñador

Antoine de Saint Exupéry nació en Lyon, Francia, el 29 de junio de 1900. A los doce años voló por primera vez y escribió: “las alas temblaban bajo el soplo del atardecer. El motor con su canto mecía el alma adormecida y el sol nos rozaba con su luz lívida”.

 

El 2 de abril de 1919 ingresó al 2º Regimiento de Aviación de Caza, en Neuhof, del distrito de Fulda, en Hesse, Alemania; y el 9 de julio vuela por primera vez, sin instructor, en un avión Sopwith.

 

En 1926 la imprenta Navire D´Argent publica su primer trabajo, El aviador. Ese mismo año obtiene el brevet como piloto de transporte e ingresa a la Compagnie Latecoere.

 

Dos años después realiza su primer vuelo nocturno uniendo Río de Janeiro (Brasil) con Buenos Aires. En  1929 viene a la Argentina con Jean Mermoz y otros colegas pilotos franceses, y permanecerá menos de dos años en el país. En octubre es nombrado director de la empresa Aeroposta Argentina.

 

En 1930, además de Monte Caseros en Corrientes, también visita Posadas (Misiones), como parte de la escala de la Compañía Aeroposta en su ruta Buenos Aires-Asunción, invitado por el Aero Club misionero.

 

Un año después se casa con Consuelo Suncin, a quien conoce en Argentina. En 1939 publica Tierra de Hombres y Piloto de guerra.

 

En 1941 se radica en Nueva York, Estados Unidos. Dos años después publica Carta a un rehén y el clásico de la literatura mundial El Principito.

 

El 31 de julio de 1944 despega con un Lightning, de Córcega, y no regresa a la base.

 

Escribió entonces: “si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Yo nací para jardinero”.

 

En 2008 el expiloto alemán de la Luftwaffe, Horst Rippert, se inculpa de su derribamiento en Toulon.

 

 

Por Walter Joaquín Disanti

CM-EP


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