Cáncer de mama: “el 90% de los casos se cura, si lo detectamos a tiempo”, afirmó la Mastóloga Laura Ruíz Díaz

La médica especialista en patologías mamarias aportó profundas reflexiones en torno al cáncer de mama, el principal motivo de muerte por cáncer a escala mundial.

 

¿Alguna vez te preguntaste por qué el nivel de decesos provocados por esta patología se mantiene con tal firmeza?, ¿Sabías que la misma afecta tanto a mujeres como a hombres por igual? Sobre esto, y mucho más, nos habla hoy la renombrada médica especialista en Mastología, Laura Ruiz Díaz, M03714.

 

Florencia Scromeda: Lau, cuando hablamos de mastología y de cáncer de mama, los conceptos se asocian directamente, y yo creo que a pesar de las diferentes campañas que se han desarrollado a escala nacional e internacional se mantiene el nivel de decesos a causa de esta patología. Y si analizo un plano particular, mi caso, el caso de conocidas, veo que por ahí existe cierto temor, inclusive hasta cierto pánico de asistir a una consulta y que te den un diagnóstico positivo. ¿Vos crees que esta es la razón por la que se mantienen estos niveles de decesos, por el miedo de las mujeres?

 

Laura Ruíz Díaz: En realidad la muerte por el cáncer de mama está relacionada en forma lineal con el momento del diagnostico, y justamente es eso lo que me estás diciendo, que es ese miedo a concurrir a la consulta que muchas mujeres tienen. Ese miedo a que te digan “tenés algo acá”. O incluso hay muchas que se palparon, saben que tienen algo pero igualmente no van, por ese miedo a que te digan “Sí, vos tenés un tumor maligno en la mama”. ¿Y por qué ese miedo? Porque, creo yo, lo relacionan directamente con la muerte, y no es así. Porque justamente todas las campañas que se hacen sobre el cáncer de mama están apuntando al diagnóstico precoz.

 

«Te digo una cifra, como para que resuene: el 90% de los canceres de mama se cura. ¡El 90%! Es uno de los canceres que mayor porcentaje de curación tiene, pero si lo detectás a tiempo, con un tamaño pequeño. Entonces ese es el objetivo de una campaña, de todas las campañas de concientización: detectarlo a  tiempo».

 

FS: ¿Y cómo hacemos para concientizar a las mujeres de que deben asistir al consultorio?

 

LRD: Yo creo que la única forma es la información. Informando esto, informando que se puede curar. Al dar un diagnóstico, yo tengo que hablar con las pacientes y veo que traen la biopsia y me dicen “Doctora no abrí esto porque no quiero saber qué tengo, vengo para que usted lo abra”.

 

 

Yo abro el diagnóstico y tengo que decirle que tiene un cáncer, si lo tiene. Entonces leo y se lo transmito: es un tumor maligno. Y ahí, automáticamente, esa palabra, cáncer, que yo se la tengo que decir, hace que la paciente en muchos casos se le llenen los ojos de lágrimas. Y allí, de acuerdo al caso, lo que me nace decirle es:

 

“Vos de esto no te vas a morir. Tenemos que hacer un tratamiento acorde a tu caso, pero no te vas a morir de esto. Quédate tranquila, vas a hacer tu duelo, vas a estar mal, pero tenemos todas las posibilidades de salir adelante”.

 

FS: La palabra cáncer es muy fuerte. La asociamos directamente con la muerte.

 

LRD: Exactamente.

 

FS: Hace aproximadamente un año nosotras nos encontrábamos en un contexto de entrevista y yo te preguntaba cómo hacías para enfrentar ese momento en la consulta y vos me decías que siempre había un mensaje que les transmitías a tus pacientes, que tenía que ver con los conceptos de insistir, persistir, resistir y nunca desistir. Y son conceptos que hoy los plasmas en este libro que se llama 9 vidas y 1 propósito, al cual lo has lanzado hace poco tiempo. Hagamos de cuenta que yo no lo leí y contame de qué se trata.

 

LRD: Siempre traté de transmitir un mensaje de esperanza, y decirle a la paciente “tenés todas las posibilidades de salir adelante”. Hay muchas mujeres que vencieron esto, que hicieron el tratamiento como correspondía, y que están vivas.

 

Quedan con sus controles, como en toda patología crónica, como puede ser una hipertensión, una diabetes, en la que hay que controlarse toda la vida pero no se muere necesariamente por ello. Trato de transmitir eso en el consultorio, y muchas veces pensaba cómo hacerlo, cómo demostrar que otras personas pasaron por eso y lo vencieron. Y una forma que me pareció buena era a través de las historias de mis pacientes. Historias fuertes. Tengo muchas, pero hay historias e historias.

 

Algunas te marcan y decís “Wow, ¡mirá lo que pasó! Y cómo salió, y cómo fue, qué fuerza, qué garra le puso”. También historias de transformaciones, a partir de la enfermedad, una enfermedad que en muchos casos curó a una persona. Todo eso plasmé en el libro, historias que me parecieron motivadoras; que las personas que lean el libro sepan que ellas pueden ser la de la historia.

 

Estos días, antes de esta entrevista, vino una paciente, una de las que está en el libro, y me cuenta que una conocida la llama y le dice “Tengo el diagnóstico del cáncer de mama y necesito leer el libro”. Mi paciente se lo prestó. Esta señora le dijo a mi paciente, que luego vino a la consulta y me lo cuenta a mí en mi consultorio: “Cada vez que creo que voy a ponerme mal o que veo que no quiero levantarme para ir a hacer la quimioterapia saco el libro y leo, leo, leo, leo… termino de leer y me levanto y voy”. Justamente ese es el objetivo que busca el libro, transmitir esa fuerza. Y si te falta, bueno, abrilo y leé una historia. Cada historia va a motivar de acuerdo al momento en el que está una persona.

 

FS: Resultó ser una herramienta no sólo para quienes no pasaron por la enfermedad sino también para quienes ya transitaron por ella.

 

LRD: ¡Exacto! Y justamente me emocionó mucho porque ese era uno de los objetivos, ayudar de esa manera, tener eso a un costado en la mesita de luz y cuando te falten fuerzas que sea como una inyección que te ponga pilas y te levantás y seguís. Esa era la idea.

 

Cáncer de mama


El cáncer de mama y el mito de la cuestión de género


 

FS: Lau, si te fijás, a lo largo de nuestra conversación, yo siempre me referí al cáncer de mama relacionado a las mujeres. Y el otro día, googleando “Cáncer de mama”, cuando ves las imágenes, automáticamente se asocian con la imagen de mujeres, como si fuera una cuestión de género, pero no es así. Hay que resaltarlo, ¿verdad?

 

LRD: Totalmente. Y justo de eso se trata una de las historias del libro, que refleja eso y por ello me pareció tan fuerte ese caso…

 

FS: El de Orlando y Mirta.

 

LRD: Primero se da en Mirta. Orlando y Mirta son una pareja de muchos años y la que concurre por primera vez a la consulta por un tumor mamario es Mirta, una mujer que tiene todas las pilas encima, una excelente mujer. Atravesó toda la enfermedad: diagnóstico, cirugía, todo lo que implica el tratamiento del cáncer de mama. Un tiempo después Mirta quedó en control, y luego viene la consulta de Orlando, su esposo de años, con un nódulo en la mama, y Mirta lo impulsa a venir. Realizamos los estudios y chequeos y finalmente confirma la biopsia que se trata de un cáncer de mama en el hombre.

 

Como bien decías, no es una enfermedad propia de las mujeres, es de todas las personas que tengan glándula mamaria, y que los hombres, de hecho, la tienen. Se da en un porcentaje mucho menor, el 1%, pero existe, lo tienen. En este caso, y por eso me pareció una historia muy potente, la pareja tuvo, tanto Mirta como Orlando.

 

FS: Claro, en este caso había una vinculación directa, pero vos que estas en el consultorio día a día, ¿notas conocimiento por parte de la sociedad en cuanto a esta problemática?

 

LRD: Muy poco. Ahora veo que los hombres consultan más: se autoderivan. Después de Orlando he operado a dos o tres más. Y los hombres dicen “Doctora vine porque tengo algo en la mama y quiero que me vea un especialista en mamas, me tiene que revisar alguien que esté especializado en esto”. Y vienen solos, se autoderivan, quieren que les toquen las mamas, que les pida los estudios correspondientes. Hay casos de colegas que tienen conocimientos que ya hicieron estudios y me llaman cuando creen que se trata de un tumor y me lo derivan. Pero tengo casos de hombres que se autoderivaron, que leyeron. Pero no es lo habitual.

 

FS: Se da con mucha menos frecuencia en los hombres, pero si no se detecta a tiempo las consecuencias son las mismas.

 

LRD: ¡Las mismas! Porque siempre asociamos que el cáncer en el hombre va a ser peor, pero es la misma evolución, el mismo tratamiento y el mismo pronóstico. Es decir, si lo detectamos a tiempo la posibilidad de curación es la misma: 90% igual que las mujeres.

 

FS: Vos recién me hablabas de la atención en el consultorio y de que los pacientes en la mayoría de los casos te dan el resultado y te derivan la responsabilidad de leerlo y comunicarlo. ¿Cómo hacés para manejar ese momento?

 

LRD: ¿Para comunicarlo? Hay que hacer… no sé si psicología, porque no soy especialista en eso, pero… Lo que hago yo y creo que me funciona es observar antes a la paciente, porque esa consulta en la que me trajo el resultado no es la primera. Generalmente viene porque la derivaron o porque se palpó, ahí pido la biopsia, y en ese primer contacto que tengo uno se da cuenta cómo es esa persona, la sensibilidad que tiene, el entorno familiar: si vos ves que viene con alguien o viene sola, o viene con toda la familia y quedan en la sala de espera…

 

Uno va viendo eso y estudiando el campo para el momento en el que tenga que decirle el diagnóstico. Y generalmente así los transmito: le digo que tienen un tumor, y que vamos a hacer una biopsia, y de acuerdo a la biopsia vamos a ver si se trata de un tumor maligno o de un tumor benigno. El maligno es el cáncer y el benigno no es cáncer. Si es maligno, les digo que tiene tratamiento, que tenemos que seguir todos los pasos, y esto se trata como cualquier enfermedad, tiene un principio y un final.

 

FS: Siempre transmitiendo la idea de que existe gran posibilidad de que se cure.

 

LRD: Algunas te preguntan “¿Doctora de esto me voy a morir?” Yo trato de nunca hablar de muerte, siempre trato de hablar de esperanza y de salir adelante. Y también, lo que siempre me parece importante es el compromiso como paciente, porque esto es como una especie de contrato: yo tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudar a esa persona, pero esa persona también tiene que comprometerse a seguir el tratamiento, porque si no, no podemos ofrecer un resultado bueno si no hacemos como tiene que ser. Es un contrato entre las dos.


Laura Ruíz Díaz, la historia detrás del consultorio


Tras haber conocido con su relato el transcurso de innumerables historias de angustia, preocupación, dolor y superación de pacientes que se enfrentaron al cáncer de mama, me surgían dudas que -esta vez- buscaban respuestas en la razón de ser de esta profesional.

 

 

La medicina tiene diversas especialidades, todas abocadas a preservar la salud de los pacientes; siendo que algunas de ellas están relacionadas, en mayor o menor medida, con el delgado límite entre la vida y la muerte.

 

La Mastología trata una enfermedad que año a año se cobra la vida de miles de personas, entonces…: ¿por qué Laura -entre tantas opciones- realizó esa elección?

 

En nuestra conversación tuve la oportunidad de conocer el porqué de los primeros pasos de Laura en el complejo mundo de esta profesión.

 

Con una madre enfermera, Laura vivió su infancia ligada al mundo de la medicina. De adolescente, su curiosidad y deseo de profesionalización se asentaron y acrecentaron, cuando Maris -su madre- se enfrentó a un tipo de cáncer que años más tarde le provocó la muerte.

 

En búsqueda de respuestas en la medicina, y con los deseos amontonados por ayudar a otros en esta difícil transición, Laura se recibió de médica y tomó el camino de la Ginecología, especialización detrás de la cual vendría la Mastología.

 

La perseverancia, como un valor indiscutido para afrontar los desafíos en la vida. Ese fue el concepto destacado por Laura al recordar lo que le inculcó su mamá, el cual la ha impulsado siempre a encarar el recorrido, tanto de su vida personal como profesional.

 

Casi al final de mi conversación con Laura, quise saber como creía ella que la vería su madre hoy:

 

FS: Lau, a lo largo de todos estos años desde que comenzaste tu recorrido junto a la medicina has acompañado a un montón de personas, has salvado muchas vidas. Fuiste madre, sos esposa, y todo este recorrido en el mundo de la medicina lo comenzaste incentivada por alguien muy importante en tu vida como tu mamá, que te enseñó este sentido de la perseverancia, de luchar para alcanzar algo. Hoy, si la tuvieras enfrente, ¿qué pensás que te diría viendo este recorrido?

 

LRD: Creo que estaría orgullosa (reflexiona). Me parece que sí. Quizás me haría algunas correcciones (se ríe). “Acá Lauraaa…” Conociéndola… Me corregiría, correcciones seguro me iba a hacer…O sugerencias, no sé si correcciones, pero sí sugerencias, seguro que sí.

 

A continuación, mirá la conversación completa con Laura Ruiz Díaz:

 


El libro «9 vidas y 1 propósito»


 

Autora: Laura Ruiz Díaz.

Editorial: Almaluz, 2020.

102 páginas.


El Cáncer de mama en Argentina


Según las estadísticas brindadas por el Ministerio de Salud de la República Argentina, en base a las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el cáncer de mama ha sido el de mayor magnitud en el año 2018. Su volumen llegó a sobrepasar los 21.000 casos al año, representando de esta manera el 17% del total de tumores malignos, y casi un tercio de los cánceres femeninos.

 

 

Los controles rutinarios y la asistencia temprana al consultorio médico son dos cuestiones que pueden salvarte la vida, ya seas hombre o mujer: en el 90% de los casos, la enfermedad se cura, solamente si ayudas a detectarla a tiempo.

 

www.lauraruizdiaz.com

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