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Mujeres misioneras que inspiran: las primeras egresadas de la Escuela de Oficiales de la Policía de Misiones cuentan su historia

Mujeres misioneras que inspiran: las primeras egresadas de la Escuela de Oficiales de la Policía de Misiones cuentan su historia

Las primeras egresadas de la Escuela de Oficiales de la  Policía de Misiones , en diálogo con Misiones Online cuentan cómo fue romper con los esquemas de una institución que, durante 30 años, fue pura y exclusivamente formada por hombres.

 

Corría el año 1996 cuando 33 aspirantes presentaron su solicitud para ingresar a una institución que decidía, por primera vez en su historia, incluir mujeres al frente de batalla. 

 

 

Luego de tres años de entrenamiento, en 1998, concluyen sus estudios y egresan victoriosas 23 chicas; que fueron una pieza clave para romper las estructuras de la fuerza y abrirle las puertas -y las mentes- a otras cientos de mujeres, demostrando que era posible ser mujer y policía. 

 

De esas 23 egresadas, son 21 las que ocupan hoy cargos jerárquicos en distintas áreas como: Comisaría de la mujer, Seguridad Bancaria, Cibercrimen, División Traslado de Detenidos, Comisarías del Interior, Evaluación de Desempeño, Relaciones Institucionales, Dirección de Familia y Género, Departamento de Organización y Metodología; son algunos de los puestos de mando que hoy están dirigidos por mujeres. 

 

primeras egresadas de la Escuela de Oficiales de la Policía de Misiones

 

Haciendo memoria y recordando cómo fue tomar esa decisión la Directora de Asistencia de Familia y Género, Alicia Romero, contó que lo que más les llamó la atención fue “el desafío que implicaba ingresar a la Policía” porque el equipo que estaba destinado a hacer la capacitación siempre había pensado solo en varones “siempre nos reímos porque fuimos el conejillo de indias, probaron hasta donde llegaríamos en todas las situaciones mentales y físicas”. 

 

 

Además aclaró que si bien siempre “las comparaciones siempre son tediosas” antes el entrenamiento físico era mucho más exigente, la única diferencia en ese momento era que ellos usaban armas largas y nosotras armas cortas”. 

 

Todas coinciden en que al principio se encontraron con muchas diferencias, estaban entrando a una institución que desconocía las diferentes necesidades pero que con el paso del tiempo se fue interiorizando, y en la búsqueda constante, logró integrarlas, confiar en ellas y ser ejemplo para que otras sigan los mismos pasos. 

 

“Cuando entramos hacíamos las mismas actividades que los hombres y en los mismos horarios pero separadas. La ruptura estuvo cuando los instructores, con buen criterio, decidieron juntarnos”, afirma Romero.

 

La jefa de Abastecimiento de la Dirección General de Administración, Griselda García, reafirma lo dicho por Romero: “Cuando unieron masculinos y femeninos, los varones vieron que a pesar de las diferencias nosotras éramos capaces y eso fue lo que les dio a ellos aceptación”, y agregó: “Nosotras no estábamos acostumbradas a hacer cuerpo tierra y arrastrarnos por el piso, porque veníamos de otra crianza. El esfuerzo físico, los callos, el llanto nos trajo aceptación y eso fue lo que nos hizo ponernos al mismo nivel. Si ellos podían nosotras íbamos a poder”. 

 

Fueron estas vivencias y el compañerismo lo que llevó a este grupo a una unidad superior a cualquier otro, que continúa 22 años después. 

 

“Hay que decir que la escuela durante 30 años fue solo de hombres, una estructura netamente masculina ; y de golpe tenían un grupo de mujeres que no sabían como peinarlas, como vestirlas. No sabían cómo manejarlas”, sinceró la Directora de Cibercrimen Marilín Ozuna, quien además contó “así como decimos que nadie sabía cómo vestirnos y peinarnos. En un momento surgió el famoso rodete con redecilla pero se desarmaba y se caía, entonces la solución fue cortarnos el pelo, como varones. A nosotras nos cortaron el pelo”, dijo Ozuna y agregó entre risas “hay fotos”.

 

 

Entre los cambios mencionados, a lo largo del tiempo, afirmaron que iban probando que resultaba y que no, todo fue un desafío y un aprendizaje constante. Es por eso que marcaron una diferencia porque son vivencias que solo pasaron estas 23 jóvenes que fueron desafiadas por la sociedad, y por ellas mismas, cambiaron la historia de la institución. 

 

Inspiradoras para otras mujeres cuentan que todas tomaron la decisión como un desafío personal, algunas sin apoyo familiar y desafiadas por un “vos no vas a poder” y otras con el apoyo constante de familiares y amigos que también pertenecen a la fuerza. 

 

Además dijeron que “Además de  compañeras somos también confidentes, siempre que alguna atraviesa una situación difícil, levantas el teléfono y siempre está el otro para escucharte. Tanto mujeres como hombres, desde 1996 y hasta el 2021, la institución siempre estuvo presente”. 

 

«Haber sido las primeras egresadas de la escuela de Oficiales de la Policía de Misiones y hoy  es un orgullo que no podemos dimensionar»

 

Alicia Romero dijo que el gran desafío y toda la exigencia te prepara para después “porque cuando te encontrás trabajando afuera tenés que poner todo tu esfuerzo. Eso se fomenta desde la escuela, la capacidad de resolver problemas y de adaptarse”, y continuó “toda nuestra comisión sabía que iba a ser difícil, pero más allá de ser mujeres, por la misma función”. 

 

”Uno tiene que prever todo. Ser mamá, esposa, llevar una familia adelante y trabajar “por que la actividad policial demanda eso; si estoy en un accidente de tránsito no puedo decir bueno me voy porque mi hijo sale de la escuela a las cinco”.

 

Todas coincidieron en que la inclusión de mujeres permitió ampliar la visión de la institución, porque comenzaron a enfrentarse a situaciones a las que no estaban acostumbrados, como por ejemplo amamantar “como fue cubrir 36 horas y ser mamá”, subrayaron.

 

Romero afirmó que “para ingresar a la fuerza lo imprescindible es la vocación, si no es muy difícil aguantar la presión. Es difícil estar dentro de la policía. Cuesta mucho que los hombres acepten hacernos caso. Si uno no tiene vocación de servicio es difícil, te tiene que gustar realmente”.

 

Entre las virtudes que tiene que tener un oficial destacaron la responsabilidad, ser proactivo, resolutivo, profesionalismo, empatía, ya que todas estas características se notan en la forma de trabajar y el desempeño de cada uno. 

 

Romero agregó además “sabemos que en la estructura social hay mucha gente que no está acostumbrada a tener como jefa una mujer, sabemos que la sociedad está cambiando y se está haciendo un esfuerzo. Acá todas somos mujeres con cargos jerárquicos, y si bien yo estoy en un área de violencia de género, no todas estamos en las mismas condiciones. Tenemos que resolver, no importa si sos mujer o hombre”. 

 

Entre todas las anécdotas hicieron un repaso de las cosas que cambiaron desde sus inicios. Las comisarías no tenían espacios para las mujeres, no había baño ni lugares para que puedan higienizarse; los oficiales no querían salir con mujeres a las calles ni a un operativo, la vestimenta.

 

Todos estos aspectos fueron cambiando con el correr de los años y en la actualidad existen numerosas mujeres dentro de las filas que han demostrado que tienen más capacidad resolutiva, más agilidad y capacidad de respuesta. Esas mujeres plantearon un quiebre y permitieron que, las capacidades que eran tan cuestionadas, sean hoy ejemplo de perseverancia.

 

Ozuna agregó también “una de las grandes cosas que cambió, por la cantidad de mujeres que hay hoy en la institución, son los puestos. Antes una mujer hacia tareas administrativas. Se cuestionaban hasta donde íbamos a poder llegar, si íbamos a poder ser jefes. En este momento hay jefas; celadoras; buzos tácticos; jefas de comisaría; conductoras de móviles o coche bomba. Todas acá con cargos jerárquicos”.

 

Otro de los quiebre planteados fue la deconstrucción familiar y la adaptación que tuvieron sus familias para entender el compromiso que conlleva la labor diaria. En relación a esto Romero explicó “es una cuestión lógica, el cuidado de una mujer a veces requiere una licencia, ya sea para atender niños o adultos. Son cuestiones culturales que todavía no cambiaron” y finalizó diciendo: “Creo que nuestras familias están mucho más cancheras en temas de roles dentro de la familia, pero la sociedad todavía no está tan avanzada”.

 

Las primeras egresadas de la escuela de Oficiales de la Policía de Misiones:

 

Comisaria de la mujer (UR-III), Claudia Noemí Báez; Comisaría de Gobernador López (UR -VI) Ofelia Pereyra; Comisaría de la Mujer de Gobernador Roca (UR-IX), Verónica Beatriz Barrios; Comisaría Segunda (UR-II), Natalia Suárez; Comisaría Segunda (UR-II), Sandra Mabel Sarza; Comisaria de la Mujer (UR-I) Mariela Encina; Comisaría Segunda (UR.I), Laura Bogado; Directora del Centro de Operaciones 911, Claudia Verón; Directora del Centro de Operaciones 911, Silvia de Olivera; Dirección General de RRHH, Miriam Cantero; Dirección General de Servicios Sociales, Claudia Rosana Franco; Directora Seguridad Bancaria, Natali Skromeda; Directora de Seguridad y Vigilancia (UR-I), Gabriela López;  División Traslado de Detenidos, Griselda Rodríguez; Departamento de Abastecimiento, Griselda García; Departamento de Organización y Metodología, Laura Polich; Dirección de Asistencia de Familia y Género, Alicia Romero; Dirección de Cibercrimen, Sandra Ozuna; Dirección de Evaluación y Desempeño, Mirian Arriola Morel; Dirección de Relaciones Institucionales, Patricia Raquel Sosa;  y Dirección de Seg. Mand. y Dign., Bárbara Elizabeth Mora.

 

primeras egresadas de la Escuela de Oficiales de la Policía de Misiones

 

Entre todas ellas recuerdan, con mucho cariño y afecto, a sus dos camaradas Berta Acuña, quien falleció hace algunos años, y Rosalía Rodríguez quien ya no pertenece a la fuerza.

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