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Día Internacional del Migrante: la historia de tres mujeres y su lucha por reunificar la familia

Hoy es el día Internacional del migrante, tal designación busca hacer que hablemos de los migrantes, con el fin estricto de crear conciencia en torno a los fenómenos migratorios y al sufrimiento que atraviesan las personas migrantes, con pocos o nada de recursos para emprender un proyecto que implica dignificar su vida y la de los suyos.

 

Los medios de comunicación y los gobiernos miran con atención este día, su accionar sobre la migración  queda en el centro de la lupa,  hoy se mencionan desde diferentes  conceptualizaciones a los migrantes, sus necesidades y de  lo que deberíamos hacer para que su vida no sea tan dura, los problemas que faltan para resolver en migraciones serán tema de debate, apasionados algunos, apáticos otros.

Mientras tantos en una concurrida esquina de Foz de Iguazú, Katiuska Gutiérrez de 36 años, con su pequeño Sebastián de solo 5 años, venden ajos  a los conductores y transeúntes, Sebastián  pregunta  si puede comprar una golosina, la repuesta es  no, deben ahorrar para pagar los gastos. A pocos metros está Marbellis Victoria y sus dos pequeños de 10 y 12 años, también con una ristra de ajos ofreciéndolos en venta y en la siguiente cuadra Yohelvys Alejandra de 34 años, igualmente, y todas esperando el ansiado momento de poder encontrarse con sus esposos, reunificar finalmente la familia.

La historia de estas tres mujeres  son parecidas en cuanto a la travesía, el esfuerzo para juntar sus familias, y el ejercicio constante de  sostener a sus hijos, Katiuska y Marbellis llegaron en marzo,  todo iba bien, sus esposos las esperaban, los niños venían ilusionados y ellas le reforzaban diciéndoles que pronto estarían con sus padres, los esposos habían hecho todo lo necesario para recibirlas, parecía hasta allí, que los dos años y medio de sufrimiento, soledad, llamadas interrumpidas y llantos de medianoche mascullando frustración y dolor, iban a terminar, pero al llegar supieron que la frontera de Argentina había sido cerrada.

Yohelvys en marzo estaba en planes, pero era tan crítica su situación y posibilidad de sobrevivencia que tomó a sus hijos y su morral, emprendió travesía, desafió todos los peligros de pueblo en pueblo, con los medios que iba encontrando y fue así como en diciembre de este año llegó a Foz de Iguazú.

Ellas comparten el mismo deseo, “quiero pasar la navidad con mi esposo, quiero que por fin estemos juntos, que nos podamos abrazar y que nuestros hijos sientan el amor de su padre, no sólo por las referencias que les doy. No sé de qué manera pedirle a Dios que nos ayude” se les hace imposible contener las lágrimas a unas, la otra llora en silencio, como si la situación que vive le hubiese secado todas las lágrimas, pero se nota el llanto fluyendo dentro, en ese mismo lugar donde nos nacen todos los sueños y las esperanzas.

La reunificación familiar es un derecho, está garantizada en los derechos humanos, el derecho a vivir en familia, está garantizado en diferentes instrumentos jurídicos nacionales e internacionales.

La declaración de los derechos del hombre, la convención de los derechos de los niños y otros instrumentos jurídicos de jerarquía, rango y valor constitucional  favorecen y garantizan el derecho a vivir en familia, mientras que   La Ley de Migraciones Nº 25.871, y el  decreto 616/2010 14 establecen  que: “La Dirección Nacional de Migraciones y demás organismos competentes, adoptará las medidas necesarias para asegurar el ejercicio del derecho de reunificación familiar con los alcances previstos en los artículos 10 de la Ley Nº 25.871 y 44 de la Convención Internacional sobre la Protección de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares”

Estamos claros que el cierre de fronteras obedece a las medidas tomadas por la emergencia pública en materia sanitaria, la cual acogemos y saludamos, pero no es menos cierto que hay casos donde se debe actuar con medidas humanitarias y de excepción; a estas alturas de la batalla contra el Covid 19, se han flexibilizado algunas medidas en diferentes países.

Durante 9 meses, estas familias han esperado, sumidas en su desesperación, soledad, duelos generados por lo perdido; aquello que fue mío, que tuve que dejar; mi casa,  mis cosas, mis amigos, aquello que es mío que no está; mi familia, mis afectos, como los necesito para poder sobrellevar estas penurias.

Los niños se desprenden un poco de las madres y recorren la vereda, ellas con un ojo en los potenciales compradores y otro en los niños, tengo sed dice uno de ellos, sacan de una pequeña mochila un sándwich y un frasco de agua, estos niños parecieran no estar conscientes de la realidad, pero cuando cae la noche y se interna en la habitación la pregunta es recurrente. ¿Cuándo vamos a ver a mi papá?,  ¿si vamos a poder verlo?; los más grandes operacionalizan las dificultades y sienten rabia, a veces abandono o frustración y ellas procuran constantemente hacer la gimnasia emocional de auto contenerse y contenerlos.

Los días pasan y vuelven a la vereda  una y otra vez, con su ristra de ajos o golosinas para comer ese día y pagar  la habitación;  los maridos les mandan remesas pero no es suficiente para sostenerlas, los sueldos que tienen ellos son bajos y el peso ha perdido valor frente al real, todas estas circunstancias son una cruz más pesada de lo que ellas pueden cargar.

No salimos de esta angustia dice Marbellis, también hace referencia a la ayuda de vecinos y algunas organizaciones, “en el lugar donde vivimos la gente ha sido solidaria y nos han ayudado con comida, los luteranos y otras iglesias cristianas nos han dado una mano, el señor Francisco y la señora Anyulina de Arepa Viva, nos visitan y están pendientes de traer donaciones y otras ayudas, nos escuchan y acompañan y eso también es importante.  La Hermana Teresiña de la Casa del Migrante ha sido un ángel en esta pesadilla, nos ayudó con alojamiento y alimentación un par de meses.»

Ingeniero Francisco Perez
Ingeniero Francisco Perez y Licenciada Anyulina Hernández- Arepa Viva Foz de Iguazú

 

Foz de Iguazú, es una ciudad turística por excelencia, al lado están las impresionantes Cataratas de Iguazú, donde la naturaleza vierte con ferocidad su magia y su poder, el visitarlas es un sueño para mucha gente, pero el Covid 19 ha mermado su actividad productiva.

En los comercios están prendidas las luces y diferentes adornos navideños, llegó el espíritu de la navidad, dicen unos transeúntes mientras se detienen a ver adornos y hacer compras navideñas, pero los migrantes tienen una navidad sin colores, sin alegrías, con niños  añorando un abrazo y madres tragando grueso las lágrimas y las noticias que les llegan por sus teléfonos, como si este aparato fuese una ventana donde de pronto vean abrirse la frontera para correr a través del Tancredo Neves, el  puente que separa y que une a Argentina y Brasil,  y estrecharse finalmente en un abrazo familiar.

El 2 de diciembre llegó una modificación del  DNU N° 260/20, puntualmente del artículo 7, que autoriza bajo ciertas condiciones  el ingreso al país a extranjeros residentes y familiares directos  de argentinos y residentes.

Había generado unas expectativas enormes y los formularios online para aplicar, están disponibles, sin embargo, dentro de los requisitos está una visa cuyo valor es  de 500 a 800 dólares por persona.

Andri es el esposo de Marbellis, me contacta desde Buenos Aires y se refiere a esto como un tiro de gracia para él, “lo que gano lo envió a mi esposa, ¿cómo puedo juntar esa cantidad?, nosotros no somos ricos, llegamos con una mano atrás y otra adelante, he trabajado todos los días y horas extras, después de mi trabajo hago tigritos (trabajos extras) para complementar mi sueldo, no puedo con esto, no están comprendiendo la situación que tenemos»; dijo con esa voz cargada de frustración y llanto.

Andri ha tenido cefaleas, y las horas que logra dormir despierta sobresaltado, dice que escucha las voces de sus hijos llamándolo, su cuerpo se entrega al trabajo sin descanso, pero es también una manera de escapar de la presión que significa tener a su familia en una condición de vulnerabilidad y no poder hacer más, “he pensado en irme a Brasil, pero es empezar de cero, yo mismo tendría que pedir ayuda,  aquí estoy radicándome, le aporto al país, estoy trabajando, estoy aportando, sólo quiero que me den una oportunidad de estar con mi familia y vivir con dignidad”.

Los ciudadanos del Mercosur están exentos de visas,  se aplica el desembarco provisorio  y tiene un costo de 9000 pesos,  las personas con familiares directos  que tengan estatus de residencia temporal o permanente en territorio argentino, desde este mes ya pueden entrar, cumpliendo algunos requisitos y recomendaciones, deben iniciar el trámite por el consulado, con los documentos legalizados y la apostillados,  los consulados cobran el arancel de desembarco provisorio, y protocolizan el ingreso de las familias, el paso habilitado más cercano es el de los libres por Uruguayana.

 

El Decreto 260/20 del 12 de marzo de 2020, fue modificado en el Art. 7 inc. d) por el Decreto 945/20 del 27 de noviembre, afirmando que “No podrán ingresar, ni permanecer en el territorio nacional los extranjeros no residentes en el país que no den cumplimiento a la normativa sobre aislamiento obligatorio y a las medidas sanitarias vigentes, salvo las excepciones dispuestas por la autoridad sanitaria o migratoria.

Consultamos sobre estos a la Doctora Silvana Begala experta en migración, aclara que en el uso de esas atribuciones la Dirección Nacional de Migraciones mediante la Disposición 3763/2020 del, 28/11/2020, estableció excepciones para garantizar el derecho a la reunificación familiar previsto en el artículo 3° inciso d) de la Ley 25.871 de Migraciones. A los fines de alcanzar un procesamiento más ágil de las solicitudes vinculadas con estas circunstancias establece que las mismas sean otorgadas por el inspector migratorio en frontera.

La mencionada norma brinda la posibilidad de beneficiarse de esta excepción a quienes  ingresen transitoriamente a nuestro país por razones de necesidad y sean parientes directos de ciudadanos argentinos.

 

El procedimiento de ingreso al país se inicia en el consulado, el de Argentina en Foz de Iguazú está cerrado, nuestros referentes y las familias, han intentado obtener un turno para hacer las solicitudes y formalidades, aún no ha sido posible, queremos  avanzar con la reunificación pero parece que la navidad no tendrá el abrazo de estas familias, las normas han generado esperanza pero la imposibilidad de continuar, la sensación de indefensión y las dificultades económicas son reales, las tienen allí como un muro difícil de derribar.

A esta hora mientras usted lee estas líneas, las familias  deben estar buscando contactar de nuevo al consulado, ellas mañana seguirán su lucha, los niños seguirán preguntando por sus padres, las noches estarán acompañadas de llantos ahogados y sueños negados a quedarse dormidos, las almas generosas como usted han de estar pensando que deberían haber mecanismos más amigables de para que las personas puedan resolver este tipo de dificultades.

En los procesos migratorios después de esto otras  dificultades vendrán, pero estamos convencidos que hay que ayudar a los que sufren y encontrar juntos fórmulas que solucionen.

Hoy el día Internacional del Migrante, no hay nada que celebrar, lo conmemoramos. Esta semana hallaron 25 cuerpos, flotando en las aguas del Caribe, una pequeña embarcación con más de 30 personas había salido de Guiria Venezuela, hacia Trinidad y Tobago, de allí los devolvieron sin ponerle combustible al motor de la precaria embarcación, el naufragio estaba seguro.

Hay centenares de perseguidos y acosados por organizaciones criminales en las trochas, en esta América y otras partes del mundo, niños desnutridos por las calles de varias ciudades del mundo, esperando un mendrugo de pan para paliar el dolor que les resquebraja el estómago, el llanto de las madres con camándulas, que cuentan lágrima a lágrima un rosario de plegarias, al menos 80 millones de personas han sido obligadas a dejar sus hogares en distintos lugares del mundo.

Esto es lo que conmemoramos y seguimos esperando de todos, empatía, solidaridad, generosidad de las personas y que los organismos  controladores de la movilidad, lo hagan apegados al estricto cumplimiento de los  derechos humanos y los valores que nos hacen mejores personas.

Héctor Alejandro Barceló Espinoza, 6 años.Jorge Alejandro Barceló Espinoza, 4 años.
Héctor Alejandro Barceló Espinoza, 6 años.Jorge Alejandro Barceló Espinoza, 4 años.

 

Marbellis Victora, Sebastián Jesús Nava Victora, Jeremy Jesús Nava Victora
Marbellis Victora, Sebastián Jesús Nava Victora, Jeremy Jesús Nava Victora

 

Katiusca Gutiérrez Venezolana 36 años y Santiago Sánchez, 5años
Katiusca Gutiérrez Venezolana 36 años y Santiago Sánchez, 5años

 

 

José León Toro Mejías

Arepa Viva. Programa de Asistencia para Migrantes y Refugiados

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