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Una cooperativa fantasma y un negocio de 360 millones de pesos semanales: la trama secreta detrás del explosivo aumento del “consumo” de soja en Misiones

Una cooperativa fantasma y un negocio de 360 millones de pesos semanales: la trama secreta detrás del explosivo aumento del “consumo” de soja en Misiones

Durante el mes pasado ingresaron a la provincia un promedio de 400 camiones cargados con soja por semana, declarados como alimento para cerdos, lo que sugiere que los porcinos misioneros desarrollaron un extraordinario apetito o que alguien no está diciendo la verdad. En paralelo al crecimiento explosivo en la demanda de soja dentro de la provincia, en las costas del Alto Uruguay aumentaron los decomisos de ese producto listo para ser contrabandeado a Brasil.

 

El repentino auge sojero de Misiones llamó inmediatamente la atención de fuerzas y organismos de recaudación federales y provinciales y así se comenzó a develar la trama detrás de un negocio que, según los cálculos más conservadores, llegó a generar alrededor de 80 millones de pesos de ganancia para los nuevos e inusuales reyes de la soja.

 

Según las investigaciones de la Agencia Tributaria Misionera (ATM), el principal comprador de soja es una cooperativa del Alto Uruguay a la que el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) le suspendió la matricula. Al frente de esa entidad está Juan Carlos S., domiciliado en Campo Ramón, tiene su CUIT bloqueado en la Afip y los ingresos anuales que registra son lo suficientemente bajos como para que acceda al beneficio del Programa Hogar (de garrafas).

 

En la operatoria de compra de soja también están involucrados varios estudios jurídicos y contables de Oberá, que aportan su asesoramiento para que los cargamentos paguen impuestos en AFIP y anticipos de Ingresos Brutos en la provincia, y luego virtualmente desaparezca cualquier rastro de ella.

 

La sospecha de los investigadores es que el destino final de la oleaginosa que ingresa a Misiones es Brasil, donde llega de contrabando. Sustenta esa hipótesis el incremento en los decomisos de camiones de soja a cargo de la Prefectura Naval a orillas del río Uruguay, sin embargo las cantidades secuestradas son mínimas en comparación al volumen que ingresa a la provincia.

 

En el Alto Uruguay es un secreto a voces, es el nuevo boom del comercio ilegal. La rentabilidad del negocio está montada sobre la brecha cambiaria y las retenciones a las exportaciones legales de soja. A diferencia del que exporta legalmente, el que lo hace de manera informal no paga retenciones ni debe liquidar sus divisas. Cobra “real billete” que después puede cambiar a cotización paralela.

 

El precio de la soja medido en dólares es bastante parecido en todo el mundo, pero en Argentina lo que no vale lo mismo para todos es el dólar ni cualquier otra divisa. El que exporta soja cobra el dólar oficial de 78 pesos menos 30% de retenciones, lo que arroja un valor inferior a los 55 pesos. Ese dólar de 55 pesos es el que marca el precio de la soja dentro del país. Pero quien consiga exportar por fuera del sistema cobrará casi el triple por cada dólar.

 

Traducido a números concretos, una carga de 30 toneladas de soja puesta en Misiones tiene un valor de alrededor de 800 mil pesos. El mismo producto en igual cantidad se paga a razón de 70 mil reales que cambiados a pesos en el mercado paralelo equivalen a 1.700.000 pesos. La diferencia de 900 mil pesos por carga multiplicada por los 400 camiones semanales arroja la friolera de 360 millones de pesos. Un negocio redondo, además de ilegal.

 

 

 

RC-EP

Canal W



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