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El Milano plomizo, una belleza migradora 

El Milano plomizo, una belleza migradora 

El Milano plomizo, una belleza migradora 

Llegada la primavera, como muchas aves migratorias, llega a la Argentina esta bella rapaz, que surcará los cielos en busca de su alimento. El Milano plomizo (Ictinia plumbea) pertenece a la familia Accipitridae, abarcada por 217 especies a nivel global, de las cuáles 40 especies las encontraremos en Argentina, integrada como ejemplo, por águilas, aguiluchos, y gavilanes.

 

El Milano plomizo, una belleza migradora 

En una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones Online.

 

El Milano plomizo de género Ictinia, podremos observar en nuestro país a Ictinia plumbea e Ictinia mississippiensis.

 

Su distribución neotropical abarca desde el sudeste de México hasta el norte argentino, con una abundancia bastante alta, se hace presente en la Argentina aproximadamente en septiembre, quedando la temporada primavera verano para nidificar y migrar hacia el norte llegado el otoño. De hábitat de selvas y bosques húmedos, se los suele observar en los bordes de estos.

 

Es un ave con un plumaje de coloración principalmente en la gama de los grises. La cabeza de color gris pálido, con lores y circomocular negros. Su pico negro tiene forma de gancho y en su estadio juvenil presenta en la zona de las narinas un color amarillo. Los ojos de los adultos son de un rojo intenso. Su pecho y abdomen posee la misma coloración que la cabeza, salvo en ejemplares inmaduros que presentan un estriado blancuzco. En contraste con el resto, las alas y cola tienen otra coloración, sus cobertoras superiores en ambas son de un negro plomizo. Sus primarias de color rufo se aprecian muy bien cuando se encuentra en vuelo. La cola posee un doble barrado de color blanco. La rabadilla es de color gris oscuro.

 

El Milano plomizo, una belleza migradora 

Foto: Joel Alberto Martinez 

 

De patas amarillo – anaranjadas con garras negras. Si bien no presentan diferencia de coloración entre sexos, la hembra es un poco más grande que el macho. Su peso varía entre los 232 a 294 gramos con un tamaño entre 33 y 37 cm aproximadamente. Posee una envergadura entre 84 y 94 cm.

 

De comportamiento gregario solo en la migración, de vida monógama suele ser muy territorial en su época de cría.

 

Su dieta está basada principalmente en insectos grandes, como chicarras, libélulas, mariposas y escarabajos, pero se han registrado en estudios que en un porcentaje menor al 10 %, en época de cría cazan lagartijas y serpientes. Posee dos estilos para atrapar sus presas, uno y las más común de observar, es la caza en vuelo donde atrapa con sus garras a los insectos. El otro es el uso de una percha alta, que puede permanecer posado hasta incluso una hora observando, y se lanza en picada hacia su presa. Suele cazar en grupos, en pareja o individualmente.

 

Fotos: Nicolás Pavese y Damián Lozano

 

Su vocalización de llamada es un silbido agudo de dos notas que suelen realizarlo en su temporada de reproducción. La cría se realiza con la construcción de un nido en árboles altos, en lugares expuestos, compuesto de palitos sin espinas, con una cobertura interna de pastos, hojas y líquenes. Su tamaño varía entre 25 y 30 cm de diámetro y una altura de entre 6 y 14 cm. Ambos trabajan en la construcción y suelen ser ocupados temporada tras temporada.

 

La postura es de un huevo color blanco o blanco tiza, de forma ovoide, con un tamaño de aproximadamente 40 x 30 mm. El período de incubación dura unos 32 a 33 días y luego de la eclosión del huevo los pichones permanecerán aproximadamente 38 días en el nido. Los pichones poseen plumón blanco con alas parduscas y su pico es de color negro.

 

Así que, a prestar atención en las copa altas y expuestas de los árboles en los bordes de los montes, y porque no, ocasionalmente en las periferias de los pueblos, que por ahí con suerte podemos observar algún nido o ejemplar perchando en lo alto de alguna rama.

 

 

 

Por Damián Lozano, con la colaboración de Alejandro Di GIácomo / Aves Argentinas

 

Foto de portada : Joel Alberto Martínez 

P.E.--EP


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