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Análisis semanal: Misiones suma respaldo para sus reclamos históricos mientras Alberto sufre al dólar y a Venezuela

La incertidumbre cambiaria y la tensión política interna siguen conspirando contra el Gobierno nacional. Pese a la batería de medidas dispuestas por el Central, las reservas volvieron a caer y el dólar libre sigue aumentando. El coronavirus tampoco da respiro, dejó de ser un problema circunscripto al AMBA, lo que obligó a endurecer las restricciones en 18 provincias. En ese contexto, el kirchnerismo más dogmático salió a cascotear al Gobierno que integra, por acompañar una resolución de la ONU que condenó violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

 

Las discrepancias cada vez más frecuentes dentro del Frente de Todos (FDT) llevan al Gobierno nacional a buscar en los gobernadores, especialmente en los no alineados con el FDT ni con Juntos por el Cambio, la dosis de respaldo político necesario para llevar adelante su gestión.

 

Bajo esa lógica, Misiones lleva adelante su propia estrategia para convertir esa necesidad concreta del Gobierno nacional, en beneficios de largo plazo para la Provincia. Algo de eso pudo verse el viernes durante la visita del ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, y el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa.

 

Lo más concreto fue el compromiso asumido por el Gobierno nacional y rubricado en varios convenios de aportar 300 millones de pesos para la compra de maquinaria necesaria para poner en marcha el puerto de Posadas y la construcción de terminales de ómnibus en San Pedro y Puerto Piray. Además se inauguró el tren de pasajeros entre Posadas y Garupá, servicio que –bien manejado- puede convertirse en una alternativa más rápida, ecológica y económica que el colectivo.

 

Pero, como suele ocurrir, lo más relevante no fue lo que se dijo frente a los micrófonos sino lo hablado en privado en una reunión que compartieron el gobernador Oscar Herrera Ahuad y el presidente del parlamento misionero, Carlos Rovira, con Sergio Massa y Mario Meoni. Allí la Provincia planteó sus demandas a incorporar al Presupuesto 2021 que está discutiendo Congreso.

 

En ese contexto, Massa se comprometió a gestionar para Misiones una Asignación Extraordinaria Compensatoria por la baja coparticipación que recibe, pedido que el Gobierno provincial ya había formulado a Alberto Fernández durante la campaña.

 

Otro de los planteos de Misiones que el tigrense se comprometió a respaldar es la creación de un mecanismo de compensación, tipo bono verde, que retribuya con recursos económicos el inmenso aporte que hace la provincia, no solo al país sino a toda la humanidad, mediante la conservación de sus bosques naturales.

 

Tal mecanismo vendría a complementar a las raquíticas compensaciones que anualmente reparte la Ley de Bosques, que pese a haber sido sancionada hace más de 13 años nunca recibió asignaciones presupuestarias ni siquiera cercanas a las que establece el texto de la propia ley.

 

Pero más allá de lo que decida Nación al respecto, Misiones tiene su propia agenda orientada a obtener el reconocimiento económico que merece por el esfuerzo que hace al destinar casi un tercio de su territorio a la conservación de la rica biodiversidad que ostenta la Selva Paranaense.

 

Por ley, creó el primer ministerio de Cambio Climático en toda Latinoamérica. El cargo de ministro de esa área lo asumió el miércoles Patricio Lombardi, un reconocido militante de la causa ecológica, creador junto a Charly Alberti de la Fundación R21.

 

El objetivo central de Lombardi será usar los mecanismos existentes o crear los que resulte necesario para que grandes empresas y estados con poderío económico que hacen un aporte importante al deterioro del medio ambiente, compensen económicamente a Misiones por las contribuciones que hace a la preservación de atmósfera cuidando bosques que liberan toneladas de oxígeno y capturan carbono que de otro modo iría a alimentar el efecto invernadero.

 

Zona franca

 

En la reunión privada, Rovira y Herrera Ahuad volvieron a poner sobre la mesa el reclamo de Misiones por un esquema impositivo diferencial que le otorgue a su economía más competitividad frente a sus vecinos de Paraguay y Brasil.

 

En los términos que lo plantea la Provincia, la reducción de impuestos nacionales que pide Misiones representaría un costo fiscal para la Nación equivalente a 0,3% de su recaudación total.

 

En declaraciones a la prensa, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación fue contundente en su respaldo al planteo misionero. “Vamos a trabajar para poner a Misiones en situación competitiva. Si hay algo que demostró la pandemia y los cierres de fronteras es que la economía misionera cuando tiene igualdad de condiciones es muy potente”, dijo para luego, ya en tono de promesa, aseveró que “ante las 35 zonas francas que tiene Brasil, tenemos que repensar y darle un diseño de desarrollo tributario a Misiones para que de esa manera no sean víctimas de la competencia desleal de otros países”.

 

Sumado a esto hay un paquete de obras públicas gestionadas para Vialidad, Iprodha, IMAS, Energía; la Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos y la Unidad Ejecutora Provincial, por nada menos que unos 110 mil millones de pesos.

 

Los pedidos que realizó Misiones a la Nación, para incorporar en el presupuesto 2021, apuntan a convertir a la provincia en una plataforma de industrialización que pueda producir bienes, prestar servicios, producir tecnología e instrumentos bancarios para dinamizar y potenciar la economía, generando empleo y oportunidades a los jóvenes que se están formando en espacios como la educación disruptiva, la robótica, el Silicon Misiones o el Polo Tic, proyectando un horizonte de crecimiento que integre lo humano y lo económico.

 

Tests rápidos, vuelos y una luz para el turismo

 

El sector de la economía misionera que fue más perjudicado por el coronavirus se verá beneficiado esta semana con la vuelta de vuelos de cabotaje que fue anunciada por el ministerio de Transporte de la Nación.

 

Por parte del Gobierno provincial, dejaron en claro que Misiones estará entre las provincias que habilitará la llegada de los vuelos y para agilizar la operatoria adquirieron 4.000  unidades de test rápidos Abbott Panbio COVID-19, que devuelven resultados confiables en un cuarto de hora.

 

Cada test tiene un costo de 1.500 pesos que deberá ser afrontado por el turista que ingrese a la provincia y estarán disponibles en los aeropuertos de Posadas e Iguazú, además de los controles ubicados en las rutas 12 y 14, en los ingresos a la provincia.

 

El protocolo también prevé un seguimiento de las actividades y los lugares que visita cada turista, para preservar trazabilidad ante el caso de que un turista diera negativo a su ingreso pero luego presentara síntomas o diera positivo al regreso a su provincia de origen.

 

Lo que todavía no está definido es si el test se tomará antes de subir al vuelo o al llegar a destino, cuestión que deberá ser establecida antes de concretar la apertura de los cielos.

 

La fiebre que no baja

 

Ningún remedio parece suficiente para bajar la fiebre del dólar, síntoma recurrente de la mala salud de la economía argentina.  Ni el súper cepo, ni las prohibiciones a la compra de dólares barajadas a diestra y siniestra, ni la suba de las tasas, ni la baja en las retenciones, ni las modificaciones anunciadas en la administración del tipo de cambio oficial, resultaron suficientes para contener al dólar libre que aumentó 17 pesos en las cuevas de la City porteña.

 

Con el dólar oficial aumentando a paso de hormiga, el incremento significativo de las demás cotizaciones elevó la brecha cambiaria por encima del 116%.

 

Con un volumen de operaciones bajo, pero con una oferta privada inexistente, el Central perdió otros 220 millones de dólares de reservas que cayeron al menor nivel desde el 25 de enero de 2017.

 

Con las reservas de libre disponibilidad muy cerca de cero, los analistas dan por descontado que el Gobierno se verá forzado a continuar adoptando medidas para frenar la pérdida de divisas, pero la realidad es que ya no le queda mucho por probar.

 

Lo que es seguro es que una devaluación que “sincere” el tipo de cambio oficial sería catastrófica en el contexto actual, porque dispararía la inflación a niveles incalculables y provocaría un estallido social.

 

Una de las pocas alternativas que le queda al Gobierno es ir a un desdoblamiento cambiario que reserve el dólar barato solamente para el comercio exterior y se abra una flotación libre para el dólar para ahorro y turismo.

 

Fuego amigo

 

Venezuela volvió a abrir una brecha dentro del Frente de Todos y dejó al desnudo la debilidad política del presidente. El primer cascote contra Alberto lo tiró el embajador de Argentina  ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, cuando motu propio descalificó el “informe Bachelet”, que denuncia atropellos a derechos humanos perpetrados por el régimen chavista.

 

Días después el propio presidente, Alberto Fernández, instruyó a su Caciller, Felipe Solá, a votar a favor de la resolución de la ONU que condena las violaciones denunciadas en el informe elaborado por la misión de expertos liderada por la exmandataria chilena, una de las referentes del progresismo en Latinoamérica.

 

Si bien la postura argentina se encarga de aclarar que “también rechaza intervenciones militares externas y los bloqueos y promueve una salida democrática con todas las instituciones venezolanas”, fue interpretada por el kichnerismo duro como una claudicación frente a los intereses del imperialismo.

 

Que Raimundi no haya sido eyectado de su cargo por ir en contra de la postura oficial del propio gobierno al que representa, dejó en evidencia los límites de la autoridad de Alberto dentro del armado político que integra.

 

Aunque se alinea con la tradición histórica de la diplomacia argentina (al menos en tiempo de democracia) de condenar violaciones a los derechos humanos, el voto en respaldo del informe Bachelet resultó imposible de digerir para los sectores más duros porque va en contra de la retórica antiimperialista que alimenta el discurso kirchnerista desde los tiempos del “no al Alca” hasta la fecha.

 

Hebe de Bonafini, Juan Gabois, Luis D’Elia y otros voceros del kirchnerismo dogmático salieron al unísono a criticar al presidente por adherir al informe de la ONU que deja mal parado  al régimen de Nicolás Maduro y por votar en parcial coincidencia con el Grupo de Lima.

 

La calurosa felicitación al presidente expresada por Juntos por el Cambio a través de un comunicado oficial firmado por Patricia Bullrich no ayudó a tranquilizar al kirchnerismo.

 

Pero la cachetada más sonora al rostro presidencial la espetó la embajadora sin cartera Alicia Castro, que renunció a un cargo que no tenía y cuestionó abiertamente la política de relaciones exteriores del Gobierno.

 

Por única respuesta, el presidente le pidió a Castro que reviera su postura y se despachó con una oda a Néstor Kirchner y a La Cámpora, a cuyos integrantes calificó como “los hijos del proyecto de Néstor”.

 

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