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El dólar blue trepó a $167 durante el viernes

Los valores de la divisa para ahorro, turismo y gastos con tarjeta. El bolsa y el “contado con liqui”.

 

En la previa del fin de semana largo, el dólar blue subió con furia: aumentó 9 pesos en un día y cerró a $ 167. Este nuevo récord le dio un envión adicional a la brecha cambiaria que en 24 horas pasó del 105% al 116%, la más alta en tres décadas. En lo que va del mes el dólar informal aumentó 20 pesos.

 

Este viernes el blue saltó 5,7%. El ranking de la consultora FMyA muestra que hace tres semanas había trepado aún más, con un incremento de 10,7% el 16 de septiembre, el día siguiente al refuerzo del super cepo. En la historia reciente, la escalada récord se produjo el 12 de agosto del año pasado, el día siguiente a las elecciones PASO que anticiparon la victoria de la fórmula Fernández-Kirchner en las presidenciales de octubre. Aquel lunes, el dólar informal aumentó 21,5% de un día para otro.

 

El Banco Central enfrenta una fuerte demanda de divisas por parte de los importadores, y por eso el saldo del día fue negativo en 84 millones de dólares, pese a que el complejo agroexportador liquidó 138 millones de dólares. Por la vía del «dólar ahorro» se vendieron US$ 10 millones.

 

El blue sin techo y la brecha en alza no impactaron en el mercado oficial. En el segmento mayorista se vendió a $ 77,16 -una suba de 0,1%-  y el minorista promedió $ 82,76, tres centavos por debajo del cierre del jueves. El ahorro, con los recargos e impuestos, llegó a $ 136,5.

 

El contado con liqui o CCL, la operación que se utiliza para sacar divisas del país, aumentó 1,1% y se ubicó en $ 155. En lo que va del mes siguió la tendencia del blue y subió 6%. El contado con liqui ya vale el doble de lo que costaba en el arranque de 2020.

 

El dólar MEP, que permite adquirir divisas operando en la bolsa porteña, se incrementó a $ 143,4 un alza de 1,8%. En el mes sube 3%.

 

Para los economistas, el camino para bajar la brecha debe pasar por la contracción del déficit fiscal. Este año está previsto que el rojo sea del 8%, mientras que bajaría a 4,5% en 2021, según las proyecciones oficiales.

 

«La economía no funciona con brecha y estrés permanente. No hacen falta experimentos, solo un programa integral y creíble que brinde señales políticas, fiscales y monetarias contundentes. El gran partido se juega en las expectativas», planteó en Twitter Martín Vauthier, de la consultora Eco Go. «Ojalá cambie el diagnóstico y se comprenda que sostener el déficit en los niveles del proyecto de Presupuesto y financiarlo con emisión es mucho más contractivo para un país sin crédito, sin ahorros y sin moneda».

 

Desde la consultora Seido, Gabriel Zelpo remarcó en diálogo con Cadena 3 que «el Gobierno ha tomado varias medidas, ha intentado frenarlo, pero no da en el clavo y eso no ayuda a instalar el problema de fondo, que no es el dólar, sino el peso».

 

En ese marco, explicó que «a nivel mundial no ha variado de manera significativa el dólar», pero sí lo ha hecho en Argentina «producto de que el Gobierno emitió muchos pesos«, sobre todo para solventar la pandemia del coronavirus. «La cuarentena fue carísima», afirmó Zelpo.

 

«Sin estabilizar al dólar, la economía seguirá en rojo«, planteó Matías Rajnerman, de Ecolatina. «A veces, mejorar las expectativas del mercado dando las señales que éste demanda es el único camino posible, aun cuando eso implique ceder. Este contexto de nulas reservas y brecha en más de 100% es uno de esos momentos».

 

Mientras el mercado debate si habría que desdoblar el tipo de cambio o acelerar la devaluación, el camino al que apuesta el Gobierno es incentivar el ingreso de dólares. El martes pasado entró en vigencia la baja de tres puntos en las retenciones, el anzuelo con el que buscan convencer a los exportadores de que salgan a vender. Desde entonces fuentes extraoficiales estiman que ingresaron US$ 350 millones en agro dólares. Pero esto no alcanzó a cubrir la demanda y el Banco Central tuvo que salir a vender. Así, jueves terminó con pérdidas cercanas a US$ 30 millones y el viernes con un saldo de US$ 84 millones.

 

Cerca de las cerealeras estiman que la baja de las retenciones es una zanahoria poco tentadora, especialmente en momentos en los que la soja sigue subiendo en el mundo y ya se acerca a los US$ 400 por tonelada.

 

Con los principales oferentes del mercado reticentes a vender, en agosto, la entidad presidida por Miguel Pesce se tuvo que desprender de US$ 1.280 millones, en el momento en que las compras de dólar ahorro llegaron a un pico, con 4 millones de personas llevándose US$ 940 millones a lo largo del mes.

 

En septiembre, si bien con el supercepo la demanda a través del cupo de US$ 200 mensuales se redujo 8%, el Central tuvo que poner otros US$ 1.600 millones. Y en los primeros tres días de octubre, las intervenciones llegaron a US$ 350 millones.

(Fuente: Clarín)

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