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Luis Besold, director de Gestión de Riesgos de Misiones: «La nueva normalidad de fuego frente a los efectos extremos del Cambio Climático nos obligará a profesionalizar el sistema y reforzar la prevención»

Los riesgos de incendios forestales se mitigan con prevención, ya que incrementan por la presión demográfica sobre los recursos naturales, sumado al Cambio Climático y el mal uso del fuego, principalmente, explicó el responsable del área en la Subsecretaria de Protección Civil del Gobierno de Misiones y asesor permanente de la ONU-PNUD en Incendios Forestales. Consideró que la problemática se «combate» desde mucho antes de que los incendios ocurran: con planificación, investigación y desarrollo. «La problemática es global y regional, buena parte de los incendios en el Pantanal de Brasil, que afectan los biomas amazónicos y del serrado,  ya están afectando la cobertura vegetal de nuestro Acuífero Guaraní, la reserva de agua dulce más grande del mundo”, advirtió.

 

Los incendios rurales y forestales en la región se mantienen en alerta crítico por riesgo de incidencia y peligrosidad ante los efectos extremos del Cambio Climático, de sequías prolongadas y viento norte, entre otros factores que influyen. El Lic. Luis Besold, director de Gestión de Riesgo, Subsecretaria de Protección Civil del Gobierno de Misiones, explicó en una entrevista con ArgentinaForestal.com que el Cambio Climático provocará cada vez más frecuentes condiciones de peligro y será clave fortalecer el sistema de respuesta eficiente y disponibilidad de recursos, la formación y profesionalización continua en la gestión para dar respuestas y que permitan mejorar las actuaciones en Prevención y Combate de Incendios Forestales.

 

Besold es misionero, tiene una vasta experiencia en el territorio y formación profesional. Tiene una Maestría en Gestión de Incendios Forestales, es Asesor Permanente de ONU (Naciones Unidas) en Incendios Forestales, es reconocido como un referente en el abordaje de Manejo de Fuego, siendo convocado para dictar cursos en España, Brasil, Chile, y provincias de la Argentina. El año pasado participó como asesor en los incendios de la Chiquitania Boliviana. Adquirió en EEUU la Formación en Combate en la USDA Forest Service Hotshot Vista Grande (2002, 2003, 2004).

 

En la entrevista, aporta su visión respecto al contexto del desborde que se vive en el país este 2020 en la propagación del fuego y explica que, en principio, los factores climáticos más extremos (viento, temperatura, baja humedad), alta disponibilidad de carga de  combustibles  e incendios más virulentos y de comportamiento extremos marcan los índices de peligrosidad máxima. “Con gran diferencia de escenarios, en el Delta fueron fuegos más severos y los de Córdoba y Noreste argentino fuegos más intensos. Los dos escenarios con una alta complejidad para combatirlos. Estos incendios se fueron incrementando por el arrastre de un déficit hídrico importante y por fuertes entradas de viento norte”, precisó.

 

Consideró además que estas condiciones están centradas  en la entrada de viento norte que trajo el humo del pantanal matrogrosense (Brasil) y de los incendios en Paraguay – Bolivia.

 

 

AF: ¿Qué pasa en el país con la toma de conciencia ante los riesgos extremos climáticos que llevan a un índice de Alerta Crítica y prohibición de quemar, y sin embargo no se evita el fuego?

El problema de “evitar el fuego”, es que el fuego siempre estuvo en nuestras vidas. Fue y es parte de nuestros ecosistemas y de los hábitos de vida de nuestra población mundial, no es solo cultural en el NEA.  Lo que cambió, y está cambiando cada vez más, es la presión demográfica que tenemos sobre nuestros recursos naturales y el cambio en el clima que estamos  experimentando.

Debemos afinar cada vez más la forma de intervenir o no  con fuego, y eso exige mayor preparación del Estado a nivel general, de Nación, Provincias y Municipios.

 

AF: ¿Cuál es el problema de fondo que incrementa el riesgo de propagación de los incendios forestales y rurales?

El riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un incendio forestal (entiéndase como forestal todo los modelos de vegetación sin distinción de tipo, forma o tamaño), que en temporadas normales siempre estuvo. La diferencia es que en la actualidad estas temporadas de riesgos están presentes casi todo el año, cuando años atrás eso no ocurría.

El problema radica, no tanto en el riesgo, si en el peligro que significa la ocurrencia de estos incendios (la posibilidad de propagación). Este peligro se incrementa por la alteración de la estructura  de los diferentes ecosistemas, sumado a los efectos extremos del Cambio Climático que estamos viviendo, como las sequías prolongadas.

 

¿Cuándo se nos ocurrió pensar que podríamos tener incendios en Siberia, al norte del círculo polar Ártico?. Quemando el Permafrost con un alto porcentaje de hielo subterráneo!.

Este tipo de fuego se mantiene activo en invierno quemando por debajo del suelo y salen a la superficie en primavera-verano cuando las condiciones son más propicias para quemar en superficie. Ya en 2003, cuando estuve en Alaska (Firebanks), teníamos incendios que quemaban en superficie y al hacer la línea corta de combustible, teníamos el suelo congelado.

 

En definitiva, el riesgo se incrementa por la presión demográfica que tenemos cada vez más sobre los recursos naturales, sumado al Cambio Climático y el mal uso del fuego.

 

 

AF: Qué información técnica o científica puede compartir que explique los factores climáticos globales que llevan al índice de riesgo crítico este año. Las condiciones se repiten en toda Latinoamérica y Norteamérica en 2020, siendo que EE.UU. es un ejemplo internacional en Servicio de Protección Forestal por su preparación y capacitación, sin embargo en California es un registro histórico de las áreas quemadas por incendios. También hay incendios fuera de control en el Pantanal del Sudamérica, el mayor humedal del mundo entre Brasil, Bolivia y Paraguay.

Lo que nos está pasando es un registro histórico de sequía que hacía mucho no lo teníamos. Con una bajante excepcional de los ríos en nuestra región de la Mesopotamia que no se daba desde hace 50 años. Desde hace más de tres años que hay registros que dan por debajo de lo normal en las cuencas de los rio Paraguay, Paraná e Iguazú.

 

Esta bajante de las aguas afecta directamente al escenario del Delta, que este año en particular a registrado incendios muy severo. Ya la zona Centro del país viene con una sequía extrema. Córdoba registra un déficit hídrico que no se daba desde 1955 cuando precipitó 459 mm. Todo esto, sumado a potentes ingresos de vientos norte que elevan mucha las temperaturas y hace que el peligro de incendio se mantenga en niveles muy altos este año.

 

Hay que diferenciar que los incendios del Delta son más severos  (afecta más a la composición del suelo) que los de las Sierras de Córdoba. Por otro lado, en Córdoba los incendios son más peligrosos e intensos.

 

En California (USA) hay otra situación, una combinación de factores que los hacen únicos: combustibles volátiles, fuertes pendientes, mucho interfaz urbano – forestal y condiciones meteorológicas que hacen de estos fuegos muy complejos de gestionar y lograr detener. Por hacer una comparación gráfica que permita dimensionar, en California los incendios son cinco veces más complejos que los que tenemos en las Sierras de Córdoba, que ya son peligrosos e intensos.

 

Es cierto que es alta la preparación en USA CA. Los tres años que estuve en el Forest Service, en Vista Grande Hotshot del bosque de San Bernardino, en California, pude experimentar una preparación altamente profesional y con disponibilidad de recursos para hacer frente a los incendios. Con todo esto, se debe entender que muchas veces los incendios hacen lo que quieren, por ello siempre debemos esperar la ventana de operación para poder trabajar.

 

El año pasado, cuando estuve asesorando a la ONU-PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) en los incendios de la Chiquitania Boliviana, el Alcalde de Robore en una reunión con nuestro equipo de operaciones se lamentaba diciendo: “Gasté millones para poder parar estos incendios y no  lo pudimos hacer!”.

La respuesta que le dí en ese momento fue la siguiente: “Sería muy fácil ponerle un precio a los incendios y detenerlos”.

 

A los incendios se los combate mucho antes de que estos ocurran, con Planificación, Investigación y Desarrollo. Es un proceso.

En Brasil se sigue quemando todo lo que es el área conocida como Anillo de Fuego, la interfaz de los biomas amazónicos y de serrado con afectación más severa a toda la zona del Pantanal. Buena parte de estos incendios está afectando la cobertura vegetal de nuestro Acuífero Guaraní, la reserva de agua dulce más grande del mundo.

Los incendios en toda esta zona se ven incrementados en su peligro por una potente área de aire seco y altas temperaturas en todo el centro – oeste de Brasil, dificultando aun más los combates de estos incendios.

 

Luis Besold, con integrantes de la FAO y PNUD (equipo de trabajo en Bolivia)

 

Las leyes siempre son buenas, si se aplican

AF: En tu opinión y experiencia ¿es con más leyes que se combatirá y resolverá la problemática de incendios en el país? ¿Las leyes vigentes no son suficientes? ¿Se aplican?

Las buenas leyes son siempre bienvenidas. Pero no son suficientes por sí solas. Debemos tener capacidad como Estado para aplicarlas, de lo contrario, de nada sirven.

Para que se entienda, cuando debemos prohibir el uso del fuego, lo DEBEMOS hacer. Y en ciertos ecosistemas (que no son dependientes del fuego) considero que NO se debería usar.

Pero aún en la actualidad tenemos herramientas como para armar un robusto sistema de Alerta Temprana a nivel Federal y regularizar el uso del fuego, con formación, permisos y seguimientos – auditorias. Aclaro, esto siempre es para ecosistemas que son dependientes del fuego. En los demás debemos buscar alternativas para bajar esa carga de combustible y prevenir incendios (chipiar, usar esa madera para leña, etcétera)

 

Luis Besold en Santa Cruz de la Sierra con Evo Morales, asesorando como enviado de la ONU al gobierno en los incendios de la Chiquitania Boliviana.

 

Profesionalizar en Gestión y Combate de Incendios Forestales

AF: ¿En la Argentina estamos preparados en el SNMF para este escenario y para Combatir Incendios Forestales? ¿Qué análisis hace respecto al desborde actual de incendios en el país, que comenzó en el Delta del Paraná y siguió escalando en otras provincias en estos meses?

Argentina tiene la gran ventaja de contar con un Sistema Federal de Manejo del Fuego, que trata de tener una coordinación fluida desde su coordinador nacional hasta los municipios de cada provincia, pasando por las regionales y las provincias (País – Región – Provincia – Municipio). Esta herramienta es el punto de partida para tener un sistema de respuesta eficiente ante estos eventos.

 

A esto debemos sumar que se está mejorando la Ley de Fuego y que el Presidente Alberto Fernández hace muy poco anunció el incremento en la fuerzas de respuesta.

 

Pero esto por sí solo no alcanza. Debemos trabajar como país en formar esta estructura (Formación Continua) para dar la mejor respuesta posible. Eso no quiere decir que podremos parar todos los incendios, pero sí que mejoraremos las actuaciones en Prevención y Combate.

 

Además, tendremos la oportunidad de salvar más vidas, estructuras y ecosistemas. Debemos trabajar con la “nueva normalidad” que se nos viene con los registros de incendios forestales, que serán cada vez más recurrentes, más intensos y más severos. Por ello, disminuir los riesgos con prevención es clave.

 

Ya no podemos jugar al “Bomberito”, es hora de PROFESIONALIZAR a todos los que nos encontramos en la gestión de los incendios.

 

 

Leer la entrevista completa en ArgentinaForestal.com

 

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

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