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Coronavirus: Mejor no infectarse ahora

Coronavirus: Mejor no infectarse ahora

Han pasado algo más de cuatro meses desde aquél decreto presidencial que anunciaba el “Aislamiento Social y Preventivo” y preparaba a la Argentina para la lucha contra un virus nuevo, que estaba desolando a la vieja Europa y que del cual se sabía muy poco, por lo que en los centros de salud se trabajaba a destajo para recuperar a los infectados, pero con un alto componente de prueba y error. La nueva COVID-19 tomó por sorpresa a todo el mundo y por el auge de la globalización rápidamente se transformó también en una nueva pandemia por coronavirus, la primera de este siglo, a los pocos meses de haberse descubierto.

 

El aislamiento dispuesto por las autoridades de cada país, intentaba detener los contagios masivos, lejos de cumplir ese objetivo, los enfermos colapsaban los sistemas de salud en el mundo desarrollado dejando sin oportunidad de atención médica a los pacientes graves, con las consecuencias que eso conlleva. En un principio se veía el drama en las calles de Italia, parecía muy grave, pero todavía no se había expandido por EEUU ni Brasil, que superó cualquier predicción de contagios y fallecidos.

 

Sin embargo, a pesar de que todo aquello sucedió hace cuatro meses, existe una mayor probabilidad de supervivencia para quien sufra la misma infección por estos días y esa diferencia es significativa, siempre que el área de salud le pueda brindar la asistencia que un enfermo necesita. El sistema científico aprendió mucho en este corto periodo de tiempo, pudiéndose remarcar los avances el área de la medicina intensivista.

 

Hoy se conoce cómo reaccionan los pacientes tanto a la infección, como a la propia respuesta inmune de la persona, haciendo que los tratamientos sean considerablemente más efectivos y menores las complicaciones sorpresivas, con el resultado de un mejor tratamiento para los que llegan a estar en estado grave, aumentando la supervivencia de los mismos.

 

Se comprendió que la enfermedad no debía ser tratada como una neumonía solamente, y que los respiradores artificiales no son la única solución para las dificultades respiratorias de los enfermos graves de COVID-19, se conoce que la respuesta del cuerpo humano a la presencia del virus, causa pequeños coágulos en los vasos sanguíneos de los pulmones y esto dificulta mucho la efectiva oxigenación de la sangre, sobrellevar este cuadro no depende tanto de la administración de oxígeno, además hay que prevenir y disolver los micro coágulos con anticoagulantes.

 

De igual forma, se conoce mejor la causa de los fallecimientos debido a una reducción drástica de la saturación de oxígeno en sangre de los pacientes con COVID-19, estos se presentan asintomáticos y con una apariencia normal, sin signos de disnea o dificultad para respirar, hasta que esta reducción es crítica e irreversible.

 

Este cuadro, de falta de aliento sin síntomas aparentes, se lo denomina hipoxemia silenciosa, o “hipoxia feliz”, dado que muchas veces el paciente está sentado normalmente y hablando por teléfono con niveles críticamente bajos de oxigenación sanguínea, los profesionales saben de esto hoy mucho más que hace cuatro meses y cuidan todos los parámetros relacionados al oxígeno y el dióxido de carbono con más atención y de esa manera pueden actuar en consecuencia y disminuyen la posibilidad de que sus pacientes deban ser intubados en una terapia intensiva, con una peor consecuencia.

 

En este momento, la ciencia está intentando determinar si la actividad del SARS-CoV-2 en el cuerpo humano, se relaciona con la anosmia-hiposmia y la disnea, así como su vinculación con el desarrollo de trombos y microtrombos en los vasos sanguíneos del pulmón y la hipoxia feliz.

 

Respecto a la formación de microtrombos en los pulmones, hace muy pocos días se descubrió que su aparición repentina está relacionada con altos niveles de alpha defensina, una proteína producida por nuestro cuerpo, y que podría estar implicada en esta complicación grave, científicos israelíes han probado su control en ratones, y en menos de un mes están tramitando las autorizaciones para realizar las pruebas clínicas en humanos. Aseguran estar en la senda de probar que el cuadro es evitable, si se la controla con colchicina, una droga muy utilizada desde hace años en los laboratorios de investigación y en la medicina para otras afecciones, de ser así, muchos pacientes no deberán ser ingresados a terapia intensiva con respirador.

 

La aparición repentina de la tormenta de citoquinas como consecuencia de la alta respuesta inmunológica, que conlleva a un agravamiento del cuadro y en muchos casos a la muerte de los enfermos de COVID-19, se conoce mucho mejor ahora, se trata, se previene y se monitorean todos los parámetros que indican anticipadamente este desenlace, esto también salva vidas, hoy mucho más que en marzo.

 

Así las cosas, por estos días sabemos con mucha certeza, que los pacientes tienen una mayor probabilidad de sobrevivir a la infección de COVID-19, si se infectan hoy que los que lo hicieron en la fecha de publicación del decreto presidencial que indicaba el aislamiento social en nuestro país.

 

La novedad de las últimas horas, es que Argentina producirá para toda América Latina la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica internacional AstraZeneca.

 

Esta vacuna, como comentamos en notas anteriores, es una de las más adelantadas y ha obtenido resultados alentadores en Fase I y II, y ya se encuentran desarrollando la Fase III en Reino Unido, Brasil, Sudáfrica y en pocos días comienzan las pruebas en EEUU, hasta el momento los pacientes voluntarios donde la han testeado, desarrollaron inmunidad humoral y celular en un 90% con una dosis y 100% con la segunda, por lo que se avizora un futuro con cierto optimismo.

 

En esta vacuna, se esconde la orden genética para producir la proteína “S” del virus  SARS-CoV-2, dentro de un virus que causa el resfriado en los chimpancés, un adenovirus que al estar inactivado, sin efectos secundarios para los humanos, tal como se demostró hasta el momento.

 

El director de la empresa que producirá la vacuna en Argentina, estima que la misma estará disponible entre enero y febrero del año próximo, y se comprometieron a una distribución equitativa para toda América Latina, inicialmente se producirán 20 millones de dosis al mes, duplicando ese número en una segunda etapa.

 

Esta vacuna, no es la única en avanzado estado de desarrollo, por lo que el mensaje sería que hay que continuar tomando precauciones, no exponerse innecesariamente, evitar la saturación de los servicios de salud, ya que los progresos y mejoras en los tratamientos y la prevención avanzan como nunca antes, y en unos pocos meses podríamos ser significativamente menos vulnerables a la enfermedad, por lo que es mejor no infectarse ahora.

 

 

 

 

Coronavirus: Mejor no infectarse ahora(*) Por Dardo Martí

Doctor en Genética, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones. y exdecano de esa dependencia académica. Investigador y miembro del Instituto de Biología Subtropical, del Centro Tecnológico CONICET Nordeste. 

 

P.E.--EP


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