Javier Ocampo es ingeniero en Diseño Industrial, vive en Posadas y desde hace dos años se transformó en el creador de un sistema de aprendizaje asistido que usa avatares humanos virtuales en el proceso de estimulación terapéutica en niños con dificultades tempranas de tipo comunicacionales y de aprendizaje por una multiplicidad de factores o trastornos.

Aplicables para niños diagnosticados con Síndrome de Down, con Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), Condición del Espectro Autista (TEA/CEA), Trastorno por Déficit de Atención e hiperactividad (TDAH) o trastornos del lenguaje en general, el profesional comenzó a trabajar en este proyecto de innovación a partir de una necesidad en su núcleo familiar más próximo y ante la ausencia de tratamientos efectivos para el desarrollo de capacidades en el estadio inicial de un amplio espectro de patologías, principalmente de origen neurológico.
Según precisó Ocampo a partir de su propia experiencia en el uso de avatares como sistema de aprendizaje asistido, “la metodología acelera y acorta considerablemente los procesos de rehabilitación y en muchas áreas lo revierte completamente”.
Este es un método innovador desarrollado por Ocampo a partir de sus conocimientos en diseño industrial y de la investigación que lleva adelante desde que comprobó que no existe en la cercanía ningún tratamiento que permita avanzar en la recuperación de los trastornos neurológicos.
Está pensado para familias ubicadas en ciudades donde no cuenten con profesionales específicos, y apuntando a un futuro próximo en el cual sea posible la existencia de salas diseñadas especialmente para este tipo de trabajo y donde sean abordados desde múltiples disciplinas y profesionales de fonoaudiología, neurolingüística, terapistas ocupacionales, acompañantes terapéuticos, psicólogos especializados en niños, psicopedagogos, maestras integradoras, musicoterapeutas, y profesionales de apoyo escolar especiales, padres y familiares directos.
Ocampo sostiene que el desarrollo de este proyecto amplificado requiere de inversión y de decisiones que se orienten hacia esta problemática, hoy relegada debido a la pandemia de coronavirus que concentra la mayor atención mundial; pero debido a los resultados obtenidos confía en que apenas se supere esta crisis mundial, logre avanzar en ese sentido.
La creación de avatares es un emprendimiento que realiza en soledad y desde la necesidad primaria de resolver una cuestión familiar que dio lugar a “Logo Sistema”, motivado por los resultados que asegura haber obtenido. “La implementación de LOGO mejora y revierte la intención comunicativa, perfecciona el lenguaje; modifica la ausencia de comunicación; logra brindar fluidez, entonación, ritmo y énfasis al hablar; enciende el lenguaje con sentido comunicativo”, explica el profesional.
Entre otras funciones que se ven favorecidas por la utilización de este recurso innovador, Ocampo señala que “desarrolla el sentido del lenguaje en lo relacionado a fonología, morfosintaxis, semántica y uso social del lenguaje; perfeccionar la verborrea (utilización de muchas palabras para expresar algo); reconduce la ecolalia (perturbación del lenguaje que consiste en repetir el enfermo involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él mismo); expande el lenguaje telegráfico hacia un lenguaje de oraciones complejas; redirecciona la comprensión del lenguaje, otorgándole un sentido; desarrolla habilidades sociales, el interés por el otro y el ida y vuelta con pares y adultos; genera la empatía y el reconocimiento emocional; genera el contacto ocular, modificando el interés por la interacción; modifica las conductas ante personas o situaciones desconocidas; enciende nuevos intereses , dándole seguridad en sí mismos”.
Avatares basados en modelos cercanos
Ocampo ya creó más de treinta modelos de avatares. En Informática, se denomina avatar a la representación gráfica que, en el ámbito de internet y las nuevas tecnologías de la comunicación, se asocia a un usuario para su identificación en el mundo virtual. Los avatares pueden ser fotografías, dibujos o, incluso, representaciones tridimensionales. Como tal, se pueden ver avatares en videojuegos, juegos de rol, foros de discusión, mensajería instantánea y plataformas de interacción como Twitter.
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En algunas religiones también se utiliza este término recordando las encarnaciones de otras deidades. En este sentido, avatar es todo espíritu que ocupa un cuerpo terrenal, que es una manifestación divina en la tierra. De allí que este término haya sido usado por el cineasta James Cameron (“Avatar”- 2009), para su película de ciencia ficción en la que los personajes, para conseguir entrar en la atmósfera de Pandora, deben introducirse en un avatar (el cuerpo de un indígena) para interactuar con los nativos del planeta y convencerlos de explotar sus recursos naturales y minerales.
Para su proyecto “Logo Sistema”, Ocampo utiliza modelos que son diseñados para la interacción a través de la pantalla a partir de imágenes conocidas o que puedan ser reconocidas por el niño objeto del tratamiento: él mismo, un hermano, su madre, padre o amigos.
Utiliza la grabación animada para proporcionar un modelo visual para el aprendizaje de conceptos, conductas o habilidades específicas. “La pedagogía digital ofrece un cambio en los paradigmas en la forma de enseñar y aprender dentro de la Pedagogía Terapéutica. Logo funciona generando y propiciando la interacción entre el niño real y la pantalla, proyectando la imagen de otro niño real animado artificialmente, para lograr una conexión entre ambos”, explica su creador.
No solamente pueden ser proyecciones de niños o niñas, también pueden ser adultos, personajes de caricaturas que resulten de mucho interés para el interlocutor. Estas imágenes o ‘avatares animados’, son programados con antelación, según la especificidad de cada caso y cada necesidad.
Explica Ocampo que “con dicha interacción los niños con autismo o trastornos relacionados logran captar y focalizar su atención, mostrando particular interés en la relación (‘humano’ – humano real); y mediante este estrecho vínculo, se logra desarrollar en un corto plazo, diferentes y múltiples habilidades” y en este sentido sostiene que “los padres o terapistas, son los que saben cuáles de las habilidades del niño son las más urgentes y las menos desarrolladas y es en estos puntos donde se quiere hacer énfasis, donde el sistema LOGO entra a cobrar un papel crucial y relevante”.
“Los beneficios fueron comprobados, notando el cambio y avance radical en cada sesión. Es un puente que despierta el interés y desarrolla habilidades de forma rápida. Pueden ser utilizados en el hogar siendo de vital importancia para niños que se encuentran en ciudades alejadas de grandes urbes y no poseen la frecuencia necesaria en los tratamientos afines”, explica este padres que asegura haber logrado con su propio hijo estos avances que quiere compartir con la humanidad.
“La idea fue implementada ya hace dos años con mi propio hijo, experimentando cambios rápidos, alentadores y de alto impacto. Logró desarrollar habilidades sociales, contacto ocular sostenido en corto tiempo, búsqueda e interés por otros niños y adultos”, comenta entusiasmado y con los objetivos inmediatos de ampliar la experiencia sensomotora con la creación de salas adecuadas, trajes munidos de sensores que solo se consiguen en Estados Unidos y de costos elevados, pero de probados resultados, entre otros elementos que contribuiría con esta experiencia novedosa y muy misionera.
ZF
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