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La historia de dos amigos que iban a inaugurar un bar el día en que empezó la cuarentena

La historia de dos amigos que iban a inaugurar un bar el día en que empezó la cuarentena

Los dueños, de 22 y 24 años, reconvirtieron el negocio en un local de comida rápida para llevar.

Primero vendieron los autos, después renunciaron a los trabajos. Todo por un sueño: abrir un bar en Núñez. Ese proyecto tenía una fecha para convertirse en realidad: el 19 de marzo.

Pero ese jueves, el presidente Alberto Fernández anunció el «aislamiento social, preventivo y obligatorio». La idea era que durara solo 14 días, pero la Argentina se aproxima a los 100 en cuarentena.

El sueño se convirtió en pesadilla. No podían recuperar los autos, menos todavía volver a los trabajos, pero tampoco sabían a finales de marzo cuánto y cómo sería el aislamiento por el coronavirus.

Era como jugar a la ruleta: apostar y esperar. Sin saber lo que se venía, Yanina y Lucas, los protagonistas del sueño, siguieron adelante con Roulette, el bar ubicado en la calle 3 de Febrero 3845.

Ese 19 de marzo suspendieron la inauguración. Poco tiempo tardaron en darse cuenta que el sueño debía repensarse para sobrevivir o cerrar el bar sin intentarlo. Decidieron aguantar con el «take away».

Yanina, de 22 años, y Lucas, de 24, dieron a conocer su historia de amistad y su sueño compartido en las redes sociales. El fin de semana explotaron las ventas. Pero este lunes fue volver a empezar.

Yanina contó: «Renuncié al trabajo 15 días antes para poder abrir. Ahora estamos con pocos empleados, por suerte, pero no podemos mantener el alquiler ni el gasto».

«Desde los 16 años que veníamos juntando para este sueño, pero no aplicamos a la ayuda del Estado porque el año pasado no teníamos facturación porque no estábamos abiertos», expresó.

Por su parte, Lucas agregó: «Esto lo comenzamos como un sueño, vendimos los autos, mi iPhone, todo para abrir, pero ahora estamos tratando de sostener esto, que es insostenible, a través del delivery».

Ambos cuentan con la ayuda del dueño del local: acordaron suspender el pago del alquiler, pero todo eso se acumula en una deuda que en algún momento deberán pagar. Los jóvenes solo piden que los vecinos del barrio de Núñez les den una oportunidad para probar su comida para que su sueño, el de tener un bar, no muera antes de nacer.

Fuente: TN

VD-


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