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Descubrí al laborioso Hornero, conocido como el «pájaro albañil»

Este conocido pájaro se ha ganado la merecida fama de trabajador, por el esfuerzo y constancia que pone en la construcción de su sorprendente nido de barro, y por ser el Ave Nacional, elegido como tal en una encuesta realizada por el diario La Razón en el año 1928, y que involucró a las escuelas primarias de todo el país. Es muy reconocido y apreciado, logrando ser fuente de inspiración de innumerables poemas, historias y letras de compositores folklóricos que lo ha llevado a un lugar privilegiado dentro del contexto cultural argentino.

 

 

A través de una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones Online.

 

En esta oportunidad, compartimos información de Hornero (Furnarius rufus), que pertenece al orden Passeriformes, es una de las 77 especies integrantes de la familia de los furnáridos que habitan Argentina. Es llamado con distintos nombres vulgares, su oficial es Hornero, pero también es nombrado Alonsito, Casero, Caserita, Hornerillo y Albañil. En Paraguay, Alonsito, Alonso o Alonso García, Tiluchí en Bolivia y Hornero en Uruguay.

 

Es un pájaro mediano, de una longitud total de aproximadamente 22 cm y un peso de unos 54 gramos. Su cabeza es parda, con la corona canela rojiza y garganta blanca. Ojos rojizos.

 

Su pico es delgado y largo, de aproximadamente 1.8 cm, ligeramente curvado, de color pardo, siendo más claro en la mandíbula inferior. El dorso es pardo rubescente. Las alas tienen las remeras primarias de color negruzco y las secundarias pardas rojizas. El vientre y subcaudales crema y supracaudales canela rojiza. Su cola rojiza termina en forma cuadrada. Pecho y flancos pardo claro. A simple vista no podremos diferenciar a la hembra del macho ya que tienen un aspecto muy similar. Sus patas oscuras tienen tres dedos dirigidos hacia adelante y uno hacia atrás terminados en uñas, como todos los pájaros verdaderos.

 

Foto: Luis Krause.

Su vocalización es entonada a dúo, mientras baten sus alas, el macho emite una melodía que conjuga perfectamente con la que proclama simultáneamente la hembra. También se los puede escuchar emitiendo un sonido de alarma cuando se sienten amenazados. Sus voces son de las más reconocidas en los ambientes rurales y hasta urbanos, donde se lo encuentra, muy a menudo en cercanías del hombre.

Su alimentación está basada principalmente en insectos, arañas, larvas y semillas que encuentran en el piso mientras caminan con su andar elegante.

Es endémico de Sudamérica meridional. Su distribución en Argentina es desde el norte hasta Chubut. También lo encontraremos en todo el territorio de Uruguay, Paraguay y gran parte de Bolivia. En Brasil, habita el centro, este y sur, desde Goiás y Bahía hasta Mato Grosso y Río Grande do Sul. Hacia las zonas más áridas, disminuye su población por escasez de barro para la construcción de sus nidos.

 

Foto: Giovanni Wioneczak

 

Su nido, es único y característico entre las aves del mundo. En una estructura cerrada con entrada lateral, con típica forma de horno de barro.  Es sólido, pesa entre 4 y 5 kg con un diámetro transversal de 20 a 25 cm y anteroposterior de aproximadamente 20 cm. La entrada mide 5 x 10 cm. Se encuentra dividido en dos zonas separadas con un tabique. Una es la sala mayor donde se instalará la cámara de cría y la otra más pequeña que es una galería que conduce a la entrada.

 

Ambos miembros de la pareja lo construyen, usan su pico como herramienta dando forma de bolitas al barro, pajitas, estiércol y crin de caballo. En la época de cría las glándulas salivales se hipertrofian produciendo más secreciones para mojar los materiales recolectados dándole más cohesión. Con decenas de viajes van depositando el adobe y se demoran de 6 a 8 días en terminarlo, pero si hay sequía pueden suspender la construcción y retomarla con disponibilidad de barro nuevamente.

 

Los asientan sobre ramas gruesas de árboles y en construcciones o estructuras derivadas de la actividad humana, como postes de luz, monumentos, cornisas de edificios y otros lugares en altura. Muy rara vez, lo ubica en el suelo y en campo abierto, como ha sucedido en las áreas más australes de su distribución, pero sí hay registros bien documentados de varios nidos construidos en forma superpuesta, siendo el activo, aquel situado en el extremo superior.

 

Foto: Damián Lozano

 

Dentro de la cámara de cría, por lo general en octubre, la hembra depositará  3 o 4 huevos ovoidales blancos de 30 x 23 mm, sobre un lecho mullido de cerdas, fibras vegetales y plumas. Ambos sexos se ocuparán de la incubación de los huevos por 15 días. Una vez nacidos permanecerán dentro del nido aproximadamente 20 días y luego salen, pasan por un período de protección y aprendizaje y culmina aprendiendo a volar. Aunque se lo ha considerado en la literatura y el folklore popular como un pájaro fiel, que vive con su compañero todo el año, la biología molecular ha demostrado recientemente, que casi un tercio de la paternidad de los pichones de una misma nidada, corresponden genéticamente a otro macho que no es el miembro estable de la pareja.

 

Aunque sea muy resistente, los horneros construyen un nuevo nido cada temporada de cría. Una construcción como esta, tan segura y durable, y disponible en la naturaleza, es requerida por otras aves y fauna en general. Es habitual observar la competencia por su adjudicación entre el Jilguero dorado (Sicalis flaveola) y la Golondrina parda (Progne tapera). Esta última, se ha especializado y solo anida dentro de las construcciones de los Horneros. Construcciones en desuso, dañadas o no, son muy utilizadas además por otras aves para anidar como la Monjita blanca (Xolmis irupero), el Benteveo rayado (Myiodinastes maculatus), la Ratona (Troglodytes aedon) y el Tordo músico (Agelaioides badius).

 

También pueden dar refugio a comadrejas, ratones y víboras En el extremo nordeste del país, el loro más pequeño que habita Argentina y frecuente en Misiones, la catita enana (Forpus xanthopterygius) también parece haberse especializado en anidar en los nidos de los Horneros en desuso.

 

En el norte argentino, el Hornero es uno de los principales hospedadores del Tordo renegrido (Molothrus bonariensis), un ave parásita de cría que deposita sus huevos en los nidos de otras aves. También, se ha documentado la usurpación de nidos por parte del Estornino pinto (Sturnus vulgaris), oriundo de Europa, oeste de Asia y norte de África, y que se considera una de las especies de aves más invasoras del mundo. Fue introducida en nuestro país en la década del 80 y que desde entonces tiene una notable expansión demográfica y geográfica, extendida ya a varias provincias, y que pone en jaque a muchas especies nativas, incluidas como hemos dicho, al laborioso Hornero.

 

Audio: Relato de la historia del hornero

 

Por Damián Lozano, con la colaboración de Alejandro Di Giacomo / Aves Argentinas.

 

 

DL /PE

 

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