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Almorzaba un alfajor y viajaba más de tres horas para ir a estudiar, hoy es la científica del Malbrán que trabaja en la decodificación del Covid-19

Almorzaba un alfajor y viajaba más de tres horas para ir a estudiar, hoy es la científica del Malbrán que trabaja en la decodificación del Covid-19

Se trata de Claudia Perandones, quien en su época de estudiante no tenía ni para los libros pero hoy apuesta a vencer al coronavirus. Con mucho esfuerzo personal y familiar, se recibió de médica con diploma de honor, hizo una gran carrera como genetista y coordina los equipos del ANLIS Malbrán responsables de los testeos y de decodificar el genoma del virus.


Era una madrugada de invierno a mediados de los 80. A las cuatro de la mañana, en una parada de Villa Sarmiento, en el oeste del Gran Buenos Aires, estaba Claudia Perandones esperando el colectivo con su papá. Las camperas abrigadas, que en esa época eran gordas por el relleno de guata, costaban mucha plata, entonces papá Alejo les daba un consejo sabio a sus hijos: ponerse papel de diario entre el pulóver y la campera finita, para que el frío no pasara.

 

Vino el colectivo, Claudia se despidió de Alejo como cada mañana que él la acompañaba a la parada, todavía a oscuras, y se subió. Colectivo, tren, colectivo: tres horas después llegó a Ciudad Universitaria. Tenía tanto frío que se dejó la campera puesta y se olvidó de ir al baño, como hacía todos los días, para sacarse el papel de diario y tirarlo cuando nadie la viera. Se metió en la clase del ciclo básico y en un momento, inconscientemente, porque ya el frío había cedido, se abrió el cierre. Sus compañeros vieron el papel. Claudia salió del aula y se fue a llorar al baño.

 

Almorzaba un alfajor y viajaba más de tres horas para ir a estudiar, hoy es la científica del Malbrán que trabaja en la decodificación del Covid-19

 

Ser médica apareció como una vocación clara e imposible de torcer. Aunque todo estaba en su contra. Su hermano mayor, periodista y escritor, recuerda el esfuerzo familiar para acompañarla, y su enorme esfuerzo personal. No sólo era el viaje eterno ida y vuelta a Ciudad Universitaria primero y a Barrio Norte después, sino el elevado costo económico del material de estudio

 

Los compañeros de Claudia eran todos hijos y nietos de eminentes doctores: ella era, a mucha honra, la hija del almacenero de Villa Sarmiento. Mientras sus compañeros tenían todos los libros, los microscopios y el instrumental que podían necesitar, Perandones estudiaba con apuntes, almorzaba alfajor Guaymallén al mediodía y rechazaba salir con los otros estudiantes porque consideraba que no tenía ropa para ponerse. Así y todo, hizo la carrera en sólo cinco años y se graduó con honores.

 

Luego se propuso obtener una de las únicas dos vacantes que había en el país para la residencia en el Centro Nacional de Genética Médica. Era una misión casi imposible, pero otra vez a base de horas de estudio, pasó el examen y entró. En 1999 obtuvo el título de especialista en Genética Médica, al que le siguió una maestría en Biología Molecular e Ingeniería Genética en el Instituto Favaloro, el doctorado en el Instituto Leloir (ambos aprobados con sobresaliente) y un postdoctorado en el Wellcome Trust Genome Campus en Cambridge, Inglaterra.

 

Esfuerzo y dedicación al frente de una extensa carrera profesional

 

Pasaron más de 30 años y Perandones construyó una carrera brillante. Su CV tiene 45 páginas, con el diploma de honor en la Facultad de Medicina de la UBA, su formación en Inglaterra y EE.UU. y el premio Houssay al investigador del 2011 como algunos destacados. Reconocida genetista, hoy es una de las científicas que lidera las investigaciones sobre el coronavirus en Argentina desde la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud ANLIS Malbrán, donde es directora científico técnica. Pero también ahora, cuando la presión es tan extrema que puede hacer explotar la olla, Perandones llora.

 

 

Lloré muchísimas veces en estos meses, porque la situación era compleja, la responsabilidad muy grande y no había espacio para equivocarme –contó en una reciente entrevista–. Pero siempre lloré en mi casa, jamás acá”, sostuvo.

 

Acá es el enorme e histórico edificio que ocupa el ANLIS Malbrán donde Barracas ya se convierte en Parque Patricios. Una zona con una realidad social compleja, que se traduce, por ejemplo, en la estadísticas que ponen a Barracas como uno de los barrios con la mayor tasa de contagios de coronavirus en la Ciudad. Perandones conoce bien los pasillos y los patios del Malbrán, que transitó la mitad de su vida como una de sus investigadoras. Y fue también su directora, durante el gobierno de Mauricio Macri

 

A principios de marzo, Alberto Fernández nombró a Pascual Fidelio como actual director, una designación que sorprendió ya en pleno curso de la pandemia. Pero ajena a cualquier polémica, Perandones siguió trabajando en la primera línea del instituto que es uno de los centros científicos más importantes del país, donde trabajan en investigación más de 600 investigadores, becarios y asistentes. El ANLIS Malbrán no sólo es referencia en los testeos de detección: también consiguió secuenciar el genoma del virus que circula en el país y sigue adelante con otros proyectos de diagnóstico y terapéuticos para lograr torcerle el brazo al Covid-19.

 

Un presagio sobre la llegada del Covid-19

 

Perandones agradece a Elsa Baumeister, la jefa del Servicio de Virosis Respiratorias de ANLIS Malbrán. En diciembre, le dijo que más que el sarampión, más que el dengue, la tenía “extremadamente preocupada” el virus que se expandía del otro lado del mundo, en China. Había que implementar rápido los protocolos para el diagnóstico de Covid-19, y los científicos del Malbrán pusieron a punto el test de PCR que se validó mundialmente como gold standard para la detección de la enfermedad. 


Fuente: Clarín

A.B.V.

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