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Después de 9 años vuelven a despegar astronautas desde EE.UU. y por primera vez lo hacen en una misión privada

Después de 9 años vuelven a despegar astronautas desde EE.UU. y por primera vez lo hacen en una misión privada

Todo está listo para que este miércoles, a las 17.33, hora argentina, se lance desde el mítico Cabo Cañaveral de Florida un cohete de la compañía Space X, del empresario Elon Musk, con dos astronautas a bordo. Será la misión tripulada más peligrosa y de alto nivel confiada por la NASA a una empresa privada.

Bob Behnken y Doug Harley serán los primeros en partir desde Estados Unidos hacia el espacio desde 2011, ya que desde los frustrados lanzamientos de los transbordadores, los estadounidenses debieron volar desde territorio ruso y con cohetes Soyuz de ese país. Lo que era casi una vergüenza para el nacionalismo vernáculo y para la propia NASA, que supo marcar el hito de ser la primera en enviar a un hombre a pisar la Luna.

Los astronautas ingresarán en la tarde de este miércoles a la cápsula Crew Dragon, que será lanzada por un cohete Falcon 9 de Space X, la empresa fundada en 2002 por el multimillonario emprendedor Elon Musk, el hombre que engendró los automóviles eléctricos Tesla y el sistema de pago PayPal, cuyo sueño es hoy tener las llaves del espacio para poder llevar pasajeros a una nueva dimensión, si es posible hasta la Luna y Marte. Será la primera vez que la NASA, aunque financió parte del proyecto, no controlará el espectáculo, porque la misión estará a cargo de Space X.

 

El lanzamiento se producirá a pesar de la terrible pandemia de coronavirus. Los astronautas mantuvieron una estricta cuarentena de 14 días antes de partir con rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI), que orbita a 400 kilómetros sobre el nivel del mar.

 

Una vez en órbita, la cápsula con Hurley y Behnken demorará 19 horas para acoplarse a la EEI. Los astronautas, que ya han orbitado cada uno dos veces en misiones de transbordadores en el pasado, podrían quedarse allí hasta principios de agosto. El viaje de retorno será como el de las cápsulas del Apolo: caerán en el océano, en este caso el Atlántico, frente a la costa de Florida.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estará allí presente, para ser el tercer mandatario en funciones del país en observar la salida de un vuelo tripulado, después de Richard Nixon y Bill Clinton​. Si todo sale bien, será una buena noticia para el jefe de la Casa Blanca, que busca su reelección en noviembre. Trump había prometido volver a lanzar una misión tripulada a la Luna, en 2024, y este lanzamiento, si resulta exitoso, podría acercarlo a su objetivo sin tener que destinar demasiados fondos, escasos en tiempos de profunda crisis.

 

El programa, en el que la NASA ha invertido más de 3.000 millones de dólares, lleva un retraso de tres años.  Para Estados Unidos, el éxito de esta misión será motivo de orgullo nacional, ya que desde el fracaso de los transbordadores espaciales (tras dos accidentes mortales, el del Challenger en 1986 y el del Columbia en 2003), recurrió a los cohetes rusos para viajar al espacio, con el costo de 90 millones de dólares cada viaje.

 

Si la misión es exitosa, comenzarán vuelos tripulados regulares de astronautas a la Estación Espacial. Pero la ambición de Musk es poder llevar turistas comunes hasta allí o hacerlos orbitar la Tierra, cobrándoles por eso sumas millonarias. Dicen que hasta el mismísimo Tom Cruise está interesado en ponerse el traje y viajar al espacio para rodar una película.

 

Fuente: Clarín

D.A.

DA-


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