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Coronavirus: a una semana del reinicio de la actividad, el sector de la construcción en Misiones avanza a ritmo lento impulsado por la obra pública

Coronavirus: a una semana del reinicio de la actividad, el sector de la construcción en Misiones avanza a ritmo lento impulsado por la obra pública

Una semana después de la autorización para volver al trabajo en medio de una rigurosa cuarentena, en Misiones las obras en construcción están a “a media máquina”. De las más de cien empresas que desarrollaban su actividad en la provincia antes de la obligatoriedad del aislamiento social preventivo que comenzó a mediados de marzo, solo 28 se inscribieron en el Ministerio de Trabajo, como lo exige el protocolo vigente para el rubro.

 

Desde el Movimiento Industrial Misionero (MIM), su presidente Gerardo Grippo, sin dejar de lado la difícil situación que vive el sector de la construcción desde antes de la cuarentena, se manifestó “mesuradamente optimista con el panorama que se plantea para las próximas semanas”, cuando llegaría una mayor flexibilización en otras ramas de la alicaída actividad económica que no afecta solo a la región, sino a todo el país.

 

“Yo soy mesuradamente optimista en esta etapa y fundamentalmente en la que se viene, la que se va a abrir a partir de las semanas próximas; poco a poco, por lo menos a nivel industrial, poco a poco va a ir mejorando, mesuradamente, porque estamos ante una peste que es inmanejable, cuando lo fundamental es cuidarnos y cuidar a los demás”, señaló Grippo.

 

Obras públicas y obras privadas

Tanto desde el MIM como desde los organismos oficiales a cargo de la obra pública en la provincia, coincidieron en sostener la diferencia entre esta, la que aún con el advenimiento de la cuarentena siguió adelante; principalmente en lo atinente a obras destinadas al sector de Salud Pública, electrificación o servicios; y las obras privadas que debieron establecer una pausa obligada por las disposiciones que en ese sentido emitiera la Nación y la Provincia.

 

Con el avance de las obras que en Misiones se encara casi exclusivamente con fondos propios y la flexibilización que permitió la reactivación de construcciones y de las actividades comerciales ligadas a ellas, se produce una sinergia que motoriza toda la economía, según lo destacó Oscar Marelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en la provincia.

 

“Si el Estado invierte en infraestructura, motoriza la economía y eso mueve las obras privadas; por eso, dentro de todo el problema de la pandemia, somos optimistas con el desarrollo del sector a mediano tiempo”, afirmó, aún con los datos que a nivel nacional se conocieron ayer sobre nivel de actividad del sector que ya lleva 24 meses consecutivos de caída, con la consecuente pérdida de más de 100.000 empleos en dicho período, según la encuesta divulgada por la Cámara a nivel nacional.

 

Sobre el particular, Grippo por ejemplo, mencionó que ya antes del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de Presidencia, que impidió los despidos, “una cuantiosa cantidad de trabajadores” había sido dada de baja por finalización de obra o porque las empresas se vieron imposibilitadas de mantener el nivel de actividad.

 

“Antes del 31 de marzo, cuando a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del presidente Alberto Fernández establece el impedimento de poder despedir personal, las empresas ya venían desde enero y febrero con dificultades en la ejecución, la realización y en el ritmo de las tareas y hubo despidos; después ya se imposibilitó; pero sí, los despidos anteriores fueron cuantiosos. No fueron masivos, pero fueron cuantiosos, porque ya venía disminuyendo mucho la actividad”, afirmó el hombre del MIM.

 

En ese sentido, los sectores ligados al trabajo en la construcción subrayaron la importancia de agilizar los trámites de acceso a la ayuda estatal que dispusiera el Gobierno Nacional para las empresas en crisis a partir de la inactividad. “Para las empresas sería un alivio, por ejemplo, que se acelere el trámite de acceso al Programa de Recuperación Productiva (REPRO) con el que el Estado paga una parte de los salarios de los trabajadores de empresas en situación de crisis” sostienen; además de esperar que el Banco Central establezca algún mecanismo para facilitar el acceso a los créditos especiales de la banca privada, ingreso con el cual podrían enfrentar los distintos frentes de vencimientos que se acumulan.

 

“Esta es una crisis que todavía la estamos pasando y le llega a todas las actividades que convergen en la empresa que tiene servicios, tiene proveedores y tiene mano de obra. La mayoría de las empresas mueve un stock de capital limitado: producen, cobran, pagan…Y al estar rota esta cadena, la mayoría de las empresas están endeudadas, tienen que hacer frente a un montón de dificultades, pasando por los servicios, por los proveedores, por sueldos, por jornales, todas situaciones que están intentando resolver”, añadió Grippo.

 

Desde la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) consideraron que el nivel de actividad tanto pública como privada fue retomado en un 50 por ciento o menos. No tienen datos sobre trabajadores despedidos, pero considerando el número de obras paradas, establecen un cálculo aproximado de personas que están sin trabajar, pero que estarían cobrando lo que corresponde. En el caso de quienes habían sido despedidos antes del Decreto presidencial, están cubiertos por el Fondo de Desempleo, que forma parte del régimen especial por el que aportan todos los meses mientras trabajan y que está constituido además por un porcentaje que el empleador deposita.

 

En cuanto a las 28 empresas que completaron su registro en el Ministerio de Trabajo de la Provincia, la titular de esa cartera, Silvana Giménez señaló que incluye alrededor de 600 trabajadores registrados. Se espera que con la posibilidad de una mayor apertura a partir de las semanas próximas, el panorama sea distinto para el sector.

 

Prioridad pública: hospitales

José Luis Morero, Gerente de Obras del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) mencionó que las obras públicas “nunca pararon; porque a pesar de la pandemia, continuaron a un ritmo más lento por la cuestión financiera, pero continuaron obras de hospitales por ejemplo, por un lado porque se prioriza la Salud Pública y por otro, para mantener el flujo de las empresas”.

 

El funcionario afirmó que ya en 2019 se trabajó con una disminución de obras en cantidad, aunque no en cuanto a certificación y que a pesar de que desde 2018 la Nación dejó de aportar en este rubro, la Provincia continuó con las obras a buen ritmo, con fondos propios, de Rentas Generales”.

 

Según afirmó Morero, “gracias al esfuerzo compartido de los privados y la Provincia las obras no se paralizaron en su totalidad” y destacó que en estos momentos, con todas las normas de seguridad requeridas, continúan en marcha barrios de viviendas en los barrios posadeños de Itaembé Guazú, Itaembé Miní; en Oberá, Apóstoles, Leandro N. Alem, San Vicente. Están en etapa de terminación y/o entregas hospitales en Santo Pipó, Puerto Rico, Jardín América, una residencia asistida que depende de Salud Pública y el Servicio Penitenciario en el predio del hospital “Pedro Baliña” de Posadas, entre otros.

 

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