comScore

¿Por qué se celebra hoy el Día Mundial del Paludismo o Malaria?

¿Por qué se celebra hoy el Día Mundial del Paludismo o Malaria?

El 25 de abril de cada año se celebra el Día Mundial del Paludismo, a fines de resaltar la necesidad de invertir continuamente en la prevención y el control de la enfermedad de la malaria.

 

La malaria es la tercera causa de mortalidad infantil en todo el mundo, a pesar de que se puede prevenir y curar. Unas 800.000 personas mueren cada año a causa de esta enfermedad, la mayoría en África.

 

El paludismo o malaria es una enfermedad producida por parásitos, que mata al año entre 700.000 y 2.700.000 personas, de los cuales más del 75 % son niños en zonas endémicas de África. Esta enfermedad es ocasionada por el parásito Plasmodium y transmitida por la picadura de un mosquito infectado. Cada año se presentan casi 400 millones de casos de paludismo.

 

Los síntomas del paludismo o la malaria son muy variados, empezando con fiebre, escalofríos, sudoración y dolor de cabeza. Además se puede presentar náuseas, vómitos, tos, heces con sangre, dolores musculares, ictericia, defectos de la coagulación sanguínea, shock, insuficiencia renal o hepática, trastornos del sistema nervioso central y coma; siendo la fiebre y los escalofríos síntomas cíclicos, que se repiten cada dos o tres días.

 

En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas se infectan tan a menudo que desarrollan la inmunidad adquirida, es decir, son portadores más o menos asintomáticos del parásito.

 

“En este Día Mundial de la Malaria, y cada día, alrededor de 2.000 niños morirán por la picadura de un mosquito. Conocemos formas efectivas para combatir esta enfermedad mortal y debemos usarlas para salvar vidas”, dijo Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF.

 

Numerosos estudios han demostrado que cuando un niño duerme cada noche bajo una mosquitera tratada con insecticida, la mortalidad infantil puede reducirse hasta un 20%. Cientos de miles de niños, principalmente en África, fallecen debido a la falta de estas mosquiteras; además de la escasez de tratamiento en las primeras 24 horas tras la aparición de los síntomas.

 

De 2004 a 2010 se han distribuido más de 400 millones de mosquiteras en países donde la malaria es endémica. Estos esfuerzos han producido progresos reales. Las muertes provocadas por la malaria en todo el mundo se han reducido un 20% de 2000 a 2009, una estadística que representa miles de vidas de niños.

 

Los países que han aumentado sistemáticamente las medidas de prevención contra la malaria han conseguido reducciones significativas del número de muertes en centros sanitarios. Países endémicos como Eritrea, Madagascar, Santo Tomé y Príncipe, Zambia y Zanzíbar han logrado descensos de más del 50%.

 

El tratamiento contra la malaria para un niño cuesta 0,67 euros; para 30 niños, el coste sería de 20 euros. La provisión de cuatro mosquiteras tratadas con insecticida cuesta 18 euros.

 

La Región de África de la OMS continúa soportando más del 90% de la carga de paludismo en todo el mundo. Un dato preocupante es que, en los 10 países africanos más afectados por el paludismo, se estima que en 2017 hubo 3,5 millones más de casos de malaria que el año anterior.

 

En respuesta a los datos y las tendencias reflejados en el Informe mundial sobre el paludismo, la OMS y la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo han impulsado recientemente el nuevo enfoque «De alta carga a alto impacto» para volver a encarrilar la lucha contra el paludismo, especialmente en los países donde la carga de morbilidad es más elevada. El enfoque se basa en cuatro pilares:

 

  1. Voluntad política de reducir las muertes por paludismo
  2. Información estratégica para lograr un mayor impacto
  3. Mejores orientaciones, políticas y estrategias
  4. Respuesta nacional coordinada contra el paludismo

 

El pilar número 1 requiere de los dirigentes de los países afectados por el paludismo que traduzcan sus compromisos políticos declarados en recursos y medidas tangibles que salven más vidas. A tal fin, las campañas de implicación de las comunidades y los dirigentes nacionales —como «La malaria cero empieza conmigo»— pueden fomentar un entorno en el que se asuman las responsabilidades y se actúe.

 

En los últimos días, se ha informado de la suspensión de las campañas de utilización de mosquiteros tratados con insecticidas y de fumigación de interiores con insecticidas de acción residual en varios países africanos, debido a la creciente alarma generada por la posible exposición al COVID-19. La suspensión de esas campañas hará que muchas poblaciones vulnerables, en particular niños pequeños y mujeres embarazadas, corran un mayor riesgo de contraer paludismo.

 

La OMS alienta encarecidamente a los países a que no suspendan la planificación y la ejecución de las actividades de lucha antivectorial, en particular las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y de fumigación de interiores con insecticidas de acción residual, y a que presten esos servicios aplicando las mejores prácticas disponibles para proteger a los profesionales sanitarios y a las comunidades de la transmisión de COVID-19. Es posible que sea necesario modificar las estrategias de distribución previstas para reducir al mínimo la exposición al coronavirus.

 

La Alianza para la Prevención del Paludismo ha proporcionado una serie de valiosas orientaciones para los programas nacionales de lucha contra el paludismo con relación a la distribución de mosquiteros tratados con insecticidas en el contexto de la lucha contra el COVID-19.

 

Además de las recomendaciones mencionadas, hay que prever la adopción de las medidas de protección básicas recomendadas por la OMS dirigidas al conjunto de la población.

 

 

 

Fuentes: OMS y UNICEF

 

 

A.C.

AC-

Canal W



Quizás tambien le interese...