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Nutrición infantil: ¿cómo leer las etiquetas de los productos alimenticios para niños y saber elegir?

Nutrición infantil: ¿cómo leer las etiquetas de los productos alimenticios para niños y saber elegir?

En nuestra sociedad las estadísticas sobre el estado nutricional de la población son cada vez más alarmantes, lo cual nos hace, o debería, hacernos repensar y tomar conciencia de lo que comemos y más aún de los alimentos que les brindamos a los niños.


Existe en el mercado una gran variedad de productos alimenticios destinados a la población infantil, siendo los más comunes los cereales de desayuno azucarados, galletitas dulces y saladas, turrones, postres, golosinas y distintas bebidas azucaradas, incluso muchos de ellos con mensajes que intentan proponer al alimento como saludable por aportar ciertas vitaminas o minerales para el crecimiento y desarrollo pero que en realidad, al analizar su composición nutricional, no son tan beneficiosos para la salud.

 

Sin embargo, para tener un mayor conocimiento en este campo es necesario saber leer e interpretar los etiquetados de los alimentos, materia que genera mucha confusión por el desconocimiento generalizado sobre nutrición en la actualidad, con las diversas informaciones que circulan en los medios en general.

 

Algunos puntos que son muy importantes de observar en los rótulos de los envases de alimentos, sobre todo de aquellos que son destinados a los niños, son:

 

1. Fijarse en los nutrientes que aportan: en la información nutricional de los rótulos podemos observar si el alimento nos aporta nutrientes importantes como proteínas, fibras, minerales tales como hierro, calcio, magnesio, etc.; o vitaminas de cualquier tipo, ácidos grasos omega 3 y 9 (cardiosaludables), entre otros.

 

2. Alto contenido en fibra: ésta aporta grandes beneficios a la salud digestiva del niño, ya que evita el molesto estreñimiento, tan común en la primera etapa de la introducción de la alimentación complementaria. Frutas, verduras, legumbres o cereales son ejemplo de alimentos ricos en fibra.

 

3. Azúcar: es importante conocer el porcentaje de azúcar que contienen los alimentos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir la ingesta de azúcares libres para evitar el riesgo de enfermedades no transmisibles, especialmente en materia de prevención, y el control de las caries dentales y del aumento del peso hasta niveles no saludables. En los rótulos puede aparecer como “azúcar” o “carbohidratos simples”, generalmente. Es importante que contengan poca cantidad de ellos.

 

4. Dextrinas: es una especie de “azúcar camuflado”. Muchos envases de alimentos infantiles, especialmente cereales, incluyen la indicación de ‘sin azúcar’ o ‘sin azúcares añadidos’. Sin embargo en los ingredientes podemos encontrar cereales dextrinizados, dextrinas o hidrolizados, es decir, carbohidratos originalmente complejos o de cadena larga, transformados en carbohidratos simples o de cadena corta, siendo similares a los azúcares. Para identificarlo es conveniente fijarse en la tabla nutricional ya que en caso de contener dextrinas, los valores de azúcar serán superiores a aquellos que no los contengan.

 

5. El origen del alimento y su naturaleza: especialmente en alimentos como los cereales, que es uno de los primeros alimentos sólidos que se introducen en la alimentación del niño. En general los cereales dulces de colores para niños son muy pobres en calidad nutricional debido a los procesos que sufre en la industria. Lo mismo sucede con los jugos frutales que contienen solo un porcentaje de jugo de fruta y mucha cantidad de azucares, colorantes, conservantes, etc. Cuanto más natural sea la alimentación del niño, mejor será su estado nutricional y formará hábitos más saludables para la adultez.

 

6. Sodio: es importante observar la cantidad de sodio que contienen los alimentos infantiles ya que, por lo general, además de azúcar también se utiliza el sodio para realzar los sabores de los mismos. Hay una gran prevalencia de hipertensión arterial en niños, por lo cual debemos hacer prevención reduciendo la ingesta de sal y alimentos con alto contenido en sodio. Como referencia, un 5% o menos del VD de sodio por porción es un porcentaje bajo, mientras que un 20% o más del VD de sodio por porción suele ser un porcentaje alto.

 

Los adultos somos responsables de la alimentación de los niños, por lo tanto también somos determinantes en cuanto a su estado de nutrición y salud. Recordemos que ante cualquier duda podemos consultar a los profesionales de nutrición, quienes nos brindarán herramientas e información adecuadas a cada etapa de la vida.

 

Lic. Romina Krauss-Nutricionista

M.P. n° 147

AV-

Canal W



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