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Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

Culicivora caudacuta es un pequeño y poco conocido miembro de la Familia Tyrannidae, que se encuentra amenazada de extinción por pérdida y fragmentación de su hábitats, pastizales altos y húmedos del nordeste argentino. Sin embargo, aún es un importante indicador ecológico. Te invitamos a conocerla para valorarla.

 

Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

 

A través de una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones On Line.

En la edición de hoy te damos a conocer a este pájaro pequeño que mide unos 10 o 12 centímetros de largo y pesa entre 5 y 7 gramos. Macho y hembra son de coloración similar, aunque los juveniles son marcadamente diferentes y pueden ser confundidos con otras especies parecidas. Comparte el nombre popular de Tachurí con otras dos especies emparentadas, ellas son: Tachurí canela (Polystictus pectoralis) y Tachurí sietecolores (Tachuris rubrigastra).

 

Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

Foto: Dante Rektor 

 

En cuanto a nombres populares, vulgares o vernáculos, Tachurí coludo no es la única denominación, también se la cita en español como Cola de agujas, Piojito coludo, Tachurí canela coludo, Tachurí cola puntiaguda. En portugués, se lo menciona como Papa moscas do campo y en inglés, Sharp-tailed Tyrant.

Fue descripta por el naturalista francés Vieillot en 1818 con el nombre de Muscicapa caudacuta, en base al material colectado por don Félix de Azara, en algún sitio comprendido entre el Paraguay actual y el nordeste argentino. Con los años se reubica en la taxonomía con el nombre científico de Culicivora caudacuta.

Etimológicamente significa: “Culicivora” = del latín “culex, culicis” = mosquito, mosquita pequeña y “vorare” = devorar, significando “devorador de mosquitos” o “devorador de pequeñas mosquitas”. El nombre de la especie “caudacuta” del latín “cauda” = cola y “acuta” = punta aguzada.

El Tachurí coludo se distribuye en el este de Bolivia; centro y sur de Brasil, este de Paraguay y extremo noreste de Argentina. Es un habitante exclusivo de pastizales altos, preferentemente húmedos y en buen estado de conservación.

Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

Foto: Dante Rektor

 

En nuestro país, su distribución parece haberse restringido y fragmentado en las últimas décadas a raíz de la pérdida de pastizales nativos y su reemplazo por cultivos agrícolas, forestaciones y la intensificación y expansión de la ganadería. Algunos autores mencionan como un problema adicional el fuego, aunque las poblaciones estables del este de Formosa, responden positivamente a un régimen de quemas controladas con frecuencia de dos o más años, que mantienen la biodiversidad  y estratificación de los pastizales. Las poblaciones más relevantes se encontrarían actualmente en el este de Formosa, en el nordeste de Corrientes y sudeste de Misiones.

Algunos elementos que te pueden ayudar a reconocerlo son su cola parda, larga, angosta terminada en puntas y sus llamativas cejas blancas. Llamará tu atención también que tiene un vientre blanco acanelado, corona negruzca muy estriada de blanco,  dorso negruzco estriada de canela y alas pardas con las remeras internas ribeteadas de color crema. El pico y patas son negros y el iris pardo.

Su pequeño tamaño y su coloración similar al entorno del pastizal, hace que no sea fácil su observación, a lo que  debemos sumar su presencia local y más bien fragmentada. Su biología y compartimiento son pocos conocidos.

Tachurí Coludo: una especie amenazada y poco conocida en los pastizales del Sur de Misiones

Foto: Dante Rektor

Suele verse  en parejas o en pequeños grupos, algo más numerosos en invierno de hasta 15 o más individuos. Vuela bajo y ondulado pasando de una mata a otra, aunque suele posarse en una percha alta y expuesta por breves instantes. Respecto de la vocalización no se destacan por el despliegue de cantos y voces, más bien son silenciosos y cuando vocalizan lo hacen con algunos cantos cortos o bien una serie de llamadas “juit” a veces combinadas con “chrrrrs”, de bajo volumen y poco audibles.

La alimentación sería mayormente insectívora, pero algunos autores mencionan que podría consumir también semillas aunque tiene una marcada preferencia por cazar insectos en vuelo, característica de los tiránidos.

La información disponible sobre su historia natural y biología proviene del este de Formosa, donde nidifica entre octubre y marzo. Ubica sus nidos en plantas herbáceas, asentado en ramificaciones de gajos verticales, siempre en pastizales altos y estratificados, con alturas desde 0,45 a 1,80 m. Emplea fibras vegetales, pecíolos, inflorescencias, unidos con telas de arañas y ootecas, con revestimiento interno  de materiales algodonosos. Demora hasta 15 días en construir el nido con forma de semiesfera. Pone  tres huevos, a veces sólo dos y excepcionalmente hasta 4, de color crema. La postura puede ser en días alternos o sucesivos.

El período de incubación es de 15 o 16 días. Los pichones permanecen en el nido entre 9 y 14 días. Si bien sería una especie monógama, parece tener cierta forma cooperativa de crianza cuando tienen pichones.

Debido a la pérdida de sus hábitats naturales, ya detallada, el Tachurí coludo se encuentra calificado como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y BirdLife International debido a la sospecha de un rápido declinio de su población total, estimada en 15 000 a 30 000 individuos en los 4 países más arriba mencionados.

A nivel nacional, se considera una especie En Peligro. Llamativamente, se encuentra poco amparada en los sistemas nacionales y provinciales de áreas protegidas, por lo que revisten destacado interés los escasos sitios con protección efectiva de poblaciones estables como la Reserva Provincial Rincón de Santa María, en Corrientes; Campo San Juan y Reserva Privada Urutaú, en Misiones; y Reserva El Bagual, en Formosa.

En vistas de esa disminución , grupos conservacionistas  como “Aves de Virasoro” implementaron una llamativa Campaña junto a Aves Argentinas denominada “¿Conocés al Tachurí coludo?” concretada en noviembre de 2018 en Gobernador Virasoro (Corrientes) en el marco del Encuentro Anual de Socios y COAs. En lo local, destacamos los registros en eBird para Misiones de Joel Martínez, Haydée Cabassi, José Larenti, Sabina de Lucca; todos ellos integrantes del COA  Tangará de Posadas, siendo registros de importancia para conocer su población o posibles hábitats estables en la provincia. Los sitios de avistaje han sido: Campo San Juan (Santa Ana), Reserva Urutaú (Candelaria), Estancia Santa Cecilia (Candelaria), Campos y Pastizales de Profundidad, y Pastizales del ARA (Área de Recursos Ambientales) Zaimán (Posadas).

En las redes sociales se pueden encontrar varios registros fotográficos de alta calidad de la mano y paciencia de los amantes de la Naturaleza y las Aves como Miguel Ángel Paniagua, Dante Rektor, Jorge Rojas, Sergio Moya, Luis Krause, Luis Lugo y Marcelo Allende.

 

Queremos llamar a la reflexión sobre la necesidad de conservar hábitats adecuados para conseguir la protección de este pequeño gigante de los pastizales como es el Tachurí coludo… tan desconocido y como desvalorizado…

 

Aún queda mucho por hacer, conocer el potencial bioecológico de esta y otras especies. En lo particular, el Tachurí coludo, es como otras aves de pastizal con las que convive un buen indicador ecológico del estado de los pastizales nativos… aún estamos a tiempo…Ahora que sabés más de nuestro amigo de los pastizales, te invitamos a la acción y la promoción de conciencia para preservar al Tachurí coludo y a su hábitat, concluyendo… “conocer para valorar; valorar para conservar”.

 

 

 

Por Cecilia Fernández Díaz, con la colaboración de Yanina Aballay y Alejandro Di Giocamo 

COA Tangará Posadas – Aves Argentinas.

 

DL / PE

 

 

P.E.--

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