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Cosmética vs Cosmecéutica

Dos términos que aparentan similitud, pero en realidad conllevan a definiciones distintas. En esta nota, te enseñamos a diferenciar entre cada una.

 

Es intrínseco del ser humano, la necesidad de conocer y comprender aquellas palabras que definen los ámbitos de su vida cotidiana. En esta ocasión, buscaremos explicar un poco a que se refieren cuando se menciona a la cosmética o la cosmecéutica. Lo cierto es, que la cosmética se trata de una ciencia incorporada a temprana edad, ya que se encuentra presente a diario en las rutinas de higiene y cuidado facial y corporal; ya sea en forma de champú, jabones, cremas o lociones, la cosmética es una aliada en la belleza.

 

La cosmecéutica, por otro lado, ha traído desde su creación muchas dudas con respecto al término utilizado, su origen proviene de la unión de las palabras cosmética-farmacéutica, e incluye a productos de gran eficacia con calidad farmacéutica. Su formulación implica altos estándares de calidad, producción y eficacia, y , dado que tienen una alta capacidad bioquímica sobre la piel, se caracteriza en “poder ir más allá” en lo que a resultados respecta. Esta capacidad, es gracias a las sustancias e ingredientes biológicamente activos que forman parte de su formulación, tales como la vitamina C, E y A (en sus formas retinol o ácido retinoico)  ácido glicólico, láctico  antioxidantes, extractos regenerantes, péptidos, proteínas  como el colágeno y más.

 

Dicha capacidad bioquímica, es la que permite a estos productos ejercer una función mucho más amplia que la de limpiar y embellecer; a diferencia de los “cosméticos convencionales”, tienen la característica de actuar de forma más activa y efectiva sobre la piel, en muchos casos llegando a mostrar los mismos resultados  que en los tratamientos médicos, pero sin ser tan invasivos. Por esta razón, es muy importante que esta clase de productos sean recomendados por un profesional capacitado, ya sea esteticista o dermatólogo.

 

¿En qué casos usar cosmética o Cosmecéutica?

 

La piel, a lo largo de la vida sufre diferentes cambios, como ser manchas, flacidez y arrugas, que son indicadores de su envejecimiento. Para luchar contra estos “cambios” es necesario usar productos que sean potencialmente eficaces, que a través de  ”nanopartículas” consigan transportar los activos microencapsulados hasta el interior de la piel. Esto exactamente lo logran la cosmecéutica y la dermocosmética que, con su elevada capacidad reconstructiva, actúan sobre los tejidos profundos de la dermis de una forma duradera.

 

Por ello, es aconsejable empezar a utilizar  productos cosmecéuticos  a partir de los 30 años, ya que los cambios más notorios se producen en esta edad con los primeros síntomas  de envejecimiento cutáneo, debido a la falta de colágeno y elastina en la piel.

 

Entre los 20 y 30 años, si la piel no presenta ninguna alteración o problema estético y/o clínico,  se la puede tratar con productos cosméticos solamente.  Dado que estos productos cuentan con macromoléculas, y sus componentes actúan sobre la piel de manera más superficial, son más que suficiente en esta etapa.

 

Siempre hay que tener en cuenta, a la hora de empezar a usar un nuevo producto, qué es lo que se quiere solucionar o tratar. Entonces si lo que buscas es perfumar, maquillar, pulir o embellecer la piel, podrías mantenerte solo en el mundo de la cosmética; ahora, si lo que necesitas es tratar alguna imperfección o problema estético, la sugerencia es que le des una oportunidad a la cosmecéutica. Siempre que el tratamiento sea guiado por un buen profesional, los resultados serán increíbles y los notarás de inmediato.

 

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