Un Gabinete con perfil definido  

Un Gabinete con perfil definido  

A cuatro días de su asunción, el presidente electo Alberto Fernández corrió el telón y puso en escena a los hombres y mujeres que lo acompañarán durante su gestión. Presentó a 32 de sus futuros funcionarios, 20 de los cuales tendrán rango de ministro. Provienen de distintos ámbitos y diferentes áreas de conocimiento, pero comparten una mirada que pone énfasis en lo social. A diferencia del Gabinete que presentaba Macri hace cuatro años, en el de Alberto no hay técnicos ni empresarios que miran de costado a la política. El equipo de trabajo del próximo presidente es una declaración de principios a favor de la política como herramienta para modificar la realidad, algo que en el delicado contexto actual es mucho más fácil proclamar que realizar.

 

Coherente con su promesa de poner en el tope de sus prioridades la reconstrucción de un tejido social que sufrió un marcado deterioro en los últimos dos años, Alberto eligió funcionarios con perspectiva social: desde una ministra de Seguridad que entiende que no habrá menos delincuencia si no hay menos desigualdad, un secretario de Energía –el misionero Sergio Lanziani- que tiene en claro que la energía no puede ser una mercancía sino un servicio esencial y un equipo económico que considera que antes que pagar la deuda hay que bajar la pobreza.

 

Siguiendo esa línea, en una miniconferencia que se desarrolló luego de la presentación del Gabinete, el presidente electo anticipó que entre sus primeras acciones de gobierno habrá un incremento de las jubilaciones y de los sueldos más bajos.

 

Por no cuadrar con ese perfil social, el economista de raigambre liberal Guillermo Nielsen, que hasta hace poco era número puesto para Hacienda y Finanzas, fue reemplazado por Martín Guzmán, colaborador del premio Nobel y gurú de la izquierda Joseph Stiglitz. Para Nielsen está reservada la presidencia de YPF, donde llegará con la misión de tranquilizar a los inversores de Vaca Muerta, que –como es natural- están más interesados en garantizar su rentabilidad que en la recuperación del tejido social.

 

El anuncio del Gabinete y el mensaje que dejó el presidente electo dividieron aguas entre sectores del progresismo que celebraron el giro redistributivo que pretende impulsar Alberto –incluso el mencionado premio Nobel felicitó al próximo ministro de Hacienda- y defensores de la ortodoxia liberal que no escatiman en pronósticos sombríos.

 

 

 

El equilibrista

 

Durante la presentación de su Gabinete, Alberto se esforzó por demostrar que todos los espacios que conforman el Frente de Todos estaban contenidos y por desmentir la supuesta injerencia de Cristina en la selección de los nombres. El guiño político pudo más que el protocolo, lo que llevó al futuro presidente a romper el orden lógico que marca el organigrama para presentar a la massista Malena Galmarini como presidente de AYSA, antes que a casi todos los ministros, solo después de Santiago Cafiero -un albertista de paladar negro- y del abanderado de la Cámpora, Eduardo “Wado” De Pedro.

 

Se ocupó con particular ahínco de dejar en claro que tenía relación personal con cada uno de los anunciados, especialmente con los que fueron señalados por la prensa como los elegidos de Cristina. “Nadie me lo impuso” aclaró sin demasiada sutileza cuando presentó a Carlos Zannini como futuro Procurador del Tesoro.

 

El grueso del Gabinete de Alberto está conformado por veteranos de la presidencia de Néstor Kirchner, como Felipe Solá, Agustín Rossi, Daniel Arroyo, Ginés González García, Carlos Zaninni o Gustavo Béliz, a quienes el futuro presidente todavía sueña con sumar a Roberto Lavagna; dirigentes del propio riñon del “albertismo” como Marcela Losardo, Santiago Cafiero, Claudio Moroni, Sabina Frederic; referentes de la Cámpora que expresan el núcleo duro del cristinismo, como Wado de Pedro y Juan Cabandié y figuras que no provienen del peronismo que rescatan la idea de la transversalidad de los inicios de la gestión de Néstor, como Elisabeth Gómez Alcorta y Matías Lammens.

 

De los candidatos provenientes de gobiernos provinciales que respaldaron la candidatura de Alberto Fernández, solamente llegó al final de la carrera el misionero Sergio Lanziani, que será secretario de Energía, un reconocimiento para nada menor al gobierno de la renovación. Tendrá a su cargo la dura tarea de cumplir con la promesa de electoral del Frente de Todos de desdolarizar las tarifas, lo que implicará afectar las ganancias de las generadoras eléctricas, uno de los sectores que más ganó durante el macrismo.

 

El ingeniero nuclear egresado del Balseiro entiende a la energía no como una mercancía que deba quedar librada a los arbitrios del mercado, sino como un servicio esencial y un recurso estratégico imprescindible para el desarrollo económico del país, concepción que lo acercó al Grupo Callao.

 

Entre las novedades se destaca la creación de los ministerios de Vivienda y Hábitat, a cargo de la santafesina María Eugenia Bielsa y de Equidad y Género que encabezará la mencionada Gómez Alcorta que milita en “la colectiva feminista, popular, mixta y disidente” Mala Junta.

 

Otra novedad será la recuperación del rango ministerial para el área de Turismo, que compartirá el mismo raviol del organigrama del Estado nacional con Deportes. Entre los referentes de la industria sin chimeneas en Misiones reinaba una sensación ambivalente: por un lado juzgan positivo que vuelva a haber un ministerio de turismo, pero no les resulta tranquilizador compartir oficina con Deporte y que el titular ese ministerio mixto –el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens– provenga del deporte y no tenga experiencia en turismo.

 

Tal vez el cambio más rotundo con relación al Gabinete de Macri se produzca en el área de Seguridad. Patricia Bullrich, abanderada el punitivismo y la militarización, será reemplazada por la antropóloga e investigadora del Conicet, Sabina Frederic, especializada en el diseño de políticas públicas y de formación destinadas a fuerzas de seguridad y férrea defensora de la profesionalización. El futuro presidente procura encuadrar a las fuerzas bajo un mandato político civil.

 

En lo que más se parece el Gabinete de Alberto con el de Macri es que ambos eligieron a ministros de Medio Ambiente a personas sin ninguna experiencia en la materia. El ministro todavía en funciones es el rabino Sergio Bergman y su sucesor será Juan Cabandié, un nieto recuperado, militante por los derechos humanos y referente de la Cámpora.  Mientras en el mundo se encienden todas las alertas frente a una inminente catástrofe ecológica, los gobiernos argentinos siguen usando el ministerio de Ambiente para saldar compromisos políticos bajo la ley del acomodo.

 

 De salida

 

A pocos días de entregar la banda y el bastón, el presidente Macri utilizó por primera vez la cadena nacional para hacer un balance de su gestión, que como todos los anteriores que no fueron por cadena nacional, careció de autocrítica. Mientras su titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, y su exministro de Energía, José Aranguren, eran procesados bajo la acusación de beneficiar a Shell en una compra de gas a Chile, el presidente destacaba una supuesta recuperación de la institucionalidad y de la transparencia que se habría producido durante su gobierno.

 

Afirmó además que dejaba un país más integrado al mundo, justo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara a través de su cuenta de Twitter que cerraría el mercado de su país a las exportaciones de acero y aluminio provenientes de Argentina y Brasil, medida que se suma a los aranceles impuestos a los biocombustiles argentinos.

 

Evitó la estadística, pero afirmó que su gestión dejó al país con bases más sólidas para el crecimiento gracias al recorte del déficit fiscal primario, el superávit comercial y un dólar competitivo para las exportaciones.

 

Para desgracia del presidente, y con un timing político cuanto menos sugestivo, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA difundió los resultados del tercer trimestre de 2019 horas después del mensaje de Macri. El informe traza un panorama desolador que destruye el discurso oficial de los “cimientos sólidos”.

 

El presidente que prometió pobreza cero y pidió que su gestión fuera juzgada según el éxito que tuviera en ese objetivo, terminó llevando de 29 a 40,8 el porcentaje de argentinos por debajo de la línea de pobreza. Solo en el último año, el país generó 2,8 millones de nuevos pobres.

 

Para el grupo etario que va de 0 a 17 años la situación es directamente escandalosa: casi 60% de los niños y adolescentes del país vive en hogares con ingresos menores a la línea de pobreza y 15% en hogares que están por debajo de la línea de indigencia.

 

Otro dato alarmante es que 8,5% del segmento obreros y empleados está bajo la línea de indigencia, lo que deja una pauta apabullante de la caída del poder adquisitivo de los salarios.

 

Además de aportar una fotografía contundente de la calamidad que atraviesa el país en el aspecto social, el informe del la UCA también deja una conclusión desde lo económico. La reducción del gasto primario de la que se ufana Macri como uno de los aspectos positivos del legado que deja a sucesor se logró a costa de la miseria de los sectores más postergados y por lo tanto es insostenible en el tiempo.

 

Con seis de cada diez niños y adolecentes viviendo bajo la línea de pobreza y tres de cada veinte sobreviviendo en la indigencia, Alberto está obligado a orientar una importante cantidad de recursos para mitigar esa lamentable realidad, lo que vuelve insostenible el recorte del gasto público aplicado por Macri.

 

Encontrar la manera de que el país sostenga niveles de gasto público consistentes con un desarrollo sano de la economía sin que ello derive en una catástrofe social es el desafío que Argentina no consigue resolver, al menos desde los años de la recuperación post 2001. Hacer un país más competitivo pero con la gente adentro, ni más ni menos que eso.

 

Gabinete cercano

 

Desde el entorno del gobernador electo Oscar Herrera Ahuad no ocultaban su optimismo al confirmarse los nombres del Gabinete de Alberto. Es que a diferencia de Hugo Passalacqua, a quien le tocó compartir gestión con funcionarios nacionales con visiones de la política y del rol del Estado bastante diferentes sus propias convicciones personales y a las que sostiene la renovación, a Herrera Ahuad le tocarán funcionarios nacionales que son viejos conocidos de Misiones con los que comparte principios políticos como el compromiso social.

 

La vuelta de Ginés González García al área de Salud fue recibida en la provincia como un bálsamo luego de la gestión macrista de la salud que se caracterizó por el recorte y la subejecución presupuestaria, la disminución en la provisión de vacunas y medicamentos y el progresivo desarme de programas nacionales que aportaban soluciones en todas las provincias, como el de Médicos Comunitarios que había sido creado justamente por Ginés González en 2004.

 

Otros nombramientos que fueron recibidos con entusiasmo en Misiones fueron lo de Daniel Arroyo en Desarrollo Social y Luis Basterra en Agricultura. Ambos cultivan una buena relación tanto con Herrera Ahuad como con el conductor de la renovación Carlos Rovira y son conocedores de la realidad del interior profundo y de las particularidades de las economías regionales.

 

El Gabinete de Oscar

 

Con la premisa del “refresh” el gobierno de la renovación se apresta a iniciar una nueva etapa con la asunción de Oscar Herrera Ahuad en la gobernación y Leonardo “Lalo” Stelatto en la intendencia de Posadas. Tanto en la órbita provincial cuanto en la esfera municipal de Posadas, la tónica es promover a profesionales jóvenes con perfil técnico y respaldo académico para ocupar áreas clave de la administración.

 

 

En búsqueda por incorporar a la maquinaria de gobierno ideas frescas provenientes de distintos ámbitos y el empuje que caracteriza a la juventud, en Misiones desde hace varios años que una militancia política dilatada dejó de ser requisito excluyente para aspirar a lugares encumbrados de la administración pública.

 

Prueba de ello es la virtual designación de Rodrigo Vivar, un contador de 31 años, como reemplazo de Miguel Thomas que llevaba 20 años al frente de la Dirección General de Rentas (DGR). El futuro titular del organismo recaudador provincial se destacó primero como estudiante y luego como ayudante de cátedra de Macroeconomía, cátedra a cargo del secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

 

Forma parte de un grupo de jóvenes profesionales que llegaron como egresados o como estudiantes avanzados de la UNaM a integrar el Fondo de Crédito de Misiones, presidido por otro joven egresado y profesor de esa casa de estudios, Horacio Simes.

 

De ese mismo grupo de profesionales egresados de la UNaM que desembarcaron en el Fondo de Crédito de Misiones saldrá también el responsable del área de Hacienda de Posadas, que será Sebastián Guastavino, también cercano al secretario de Hacienda de la Provincia, Adolfo Safrán.

 

Según fuentes cercanas a la conducción de la renovación consultadas por este medio, entre los funcionarios que tienen garantizada su continuidad se cuentan en secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, principal impulsor del exitoso programa Ahora Misiones y los ministros de Turismo, José María Arrúa; de Gobierno, Marcelo Pérez y de Industria, Luis Lichowski.

 

La vacante que dejará al frente del ministerio del Agro José Luis Garay cuando asuma como intendente de Dos de Mayo sería ocupada por Sebastián Oriozabala, actual subsecretario de Planificación, mientras que la presidencia del Instituto de Previsión Social (IPS) que dejará Carlos Arce cuando asuma como vicegobernador, iría a manos del actual ministro de Desarrollo Social, Lisandro Benmaor.

 

La función que ahora cumple Benmaor quedaría a cargo de Benilda Dammer.

 

También habría cambios en Acción Cooperativa, donde Elida Vigo le pasará la posta Karina Aguirre, integrante del equipo de Vigo en el Sindicato de Amas de Casa (Sacra).

 

Misionerismo al Congreso

 

El gobierno de Misiones seguirá teniendo bloque propio en ambas cámaras nacionales. En Diputados los tres representantes de la renovación, Ricardo Wellbach, Flavia Morales y Diego Sartori, mantendrán el Bloque Misionerista que estará integrado al interbloque “Unidad Federal para el Desarrollo” compuesto por representantes de otras provincias que, al igual que los misioneros, no se identifican con ningún armado nacional. Los votos de ese interbloque serán decisivos en una cámara en la que no habrá mayorías ni quórum propios.

 

 

Desde la renovación destacan que el hecho de no integrar el Frente de Todos permitirá a sus diputados tener “las manos sueltas” para votar de acuerdo a los intereses de la provincia. Misiones seguirá siendo aliada del Frente de Todos al que aportó un caudal considerable de votos, dará gobernabilidad y no negará el quórum, pero fuentes cercanas a la conducción del partido aseguran que sus legisladores se van a manejar con libertad para hacer escuchar las necesidades del interior del país y de las economías regionales.

En el Senado de la Nación, Magdalena “Maggie” Solari dará en soledad continuidad al Bloque Misionerista, mientras que Maurice Closs se sumará al bloque unificado del Frente de Todos y ocupará la vicepresidencia primera del cuerpo.

El escenario y los actores principales que darán forma a un nuevo ciclo del peronismo en la administración nacional y de la renovación en Misiones ya están definidos. El tiempo de las especulaciones terminó y se abre el de las concreciones. Para Alberto, para su equipo y para el resto de los argentinos llegó la hora de la verdad.



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