Sobrevivientes de Chernobyl en Misiones: una historia de dolor en el exilio

Sobrevivientes de Chernobyl en Misiones: una historia de dolor en el exilio

Tamara Zhurba (80), madre de Valentyna (54) es una prestigiosa poeta ucraniana con libros editados, que vino a vivir a Misiones luego de la tragedia en la planta de energía nuclear de Chernobyl.

 

Con su salud algo deteriorada, Tamara y Valentyna igualmente brindaron algunos detalles de su particular historia, viviendo a muy pocos kilómetros de Leandro N. Alem, en el límite con San Martín.

 

Mi madre estaba todo el tiempo diciéndome ‘no hagas esto, no hagas lo otro, el miedo era en todo, pero no sabíamos realmente lo que pasaba”, comenzó valentina con su relato, mientras acompaña a su madre internada en el Hospital SAMIC de Alem.

 

 

Cuando colapsó el Reactor 4 en Chernobyl que causó una radiación 400 veces mayor que la bomba de Hiroshima, Tamara y Valentyna vivían a unos 80 km en una pequeña población que hoy la comparan con Cerro Azul. Tamara ya había logrado publicar su primer libro como poetisa y su colección de libros eran su amado tesoro, libros que guardaba desde niña y otros que le fueron regalados en su carrera como escritora.

 

Tal fue la importancia de la obra de Tamara, que hace pocos meses recibió el galardón de honor por sus escritos de su querida Ucrania.

 

La sala de control desde la cual se desencadenó el desastre.

 

Fue la serie de HBO sobre la tragedia en la Unión Soviética que tuvo gran repercusión e hizo que se volviera a hablar de Chernobyl, de las razones de la explosión y del colapso del comunismo. De hecho, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, reconoció en 2006 que el accidente de la central nuclear fue una de las causas de la desintegración de la URSS. Radiación, cáncer, malformaciones en bebés, desinformación y terror. Son algunas de las palabras que resuenan en las cabezas de los sobrevivientes de la tragedia y que no escapa a la familia Zhurba.

 

“Fueron muchos familiares y amigos que uno sabía al hablar con ellos que sería seguramente la última vez que los veríamos, porque ya nos decían los médicos que nadie podría soportar más de una semana por la radiación recibida”, relató Valentyna con lágrimas en los ojos al recordar a todos los que no pudieron escapar del horror.

 

Los habitantes de la zona y las autoridades desconocían la magnitud del problema.

 

El pueblo de la familia Zhruba formaba parte de la Unión Soviética en 1986 y fue uno de los que más sufrió la radiación silenciosa de Chernobyl, ya que el 50% de las partículas radiactivas emitidas por la central durante el accidente acabaron con la mayoría de sus habitantes.

 

Pasaban los militares tirando agua y líquidos como lavando todo, con trajes blancos y amarillos y sacaban a gente muerta de sus casas, pero nos decían que habían muerto del corazón o por otras causas y todos sabíamos que pasaba algo, pero no todo porque sacaron las antenas de las radios cercanas para que no se sepa realmente el desastre”, afirmó Valentyna.

 

ENTRE EL MIEDO Y LAS RAÍCES:

 

El paso del tiempo, ha reducido las referencias a Chernobyl a una asociación vaga con la radioactividad en una zona vedada en la que pasan cosas peligrosas y por eso nadie quiere volverla a habitar, pero para Valentyna, es parte de su historia, de su vida; y si bien los malos recuerdos todavía la atormentan, sueña con poder visitarla o encontrar a algún viejo amigo de la infancia o familiar con vida del que perdieron todo contacto.

 

Tengo miedo, pero mi mamá se que ella no quiere, pero no quiero morir si poder pasar al menos una vez por el lugar que vivimos y pasé toda mi infancia y juventud”, asegura.

 

Fuente: Alem News



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