Tenía 3 años y sus padres denuncian que lo desangraron hasta matarlo en el Hospital Garrahan

Tenía 3 años y sus padres denuncian que lo desangraron hasta matarlo en el Hospital Garrahan
Gael Benyamin Pere tenía solo 3 años, llegó con fuerte dolores abdominales a raíz de una bacteria y falleció días después, según la autopsia que realizaron sus padres, a causa de un derrame encefálico.
La vida de Fabricio Andrés Pere, un albañil de 44 años que reside en la localidad de Victorica, en La Pampa, cambió completamente el 27 de agosto de este año. Ese día, a las 01.40 de la madrugada, su hijo, Gael Benyamin Pere, de solo 3 años, no aguantó más y falleció semanas después de ser internado en el Hospital Garrahan.

Todo comenzó el 20 de julio de este año, cuando Pere, desesperado por los dolores que comenzó a manifestar su hijo, decidió llevarlo al Hospital Luisa Peremonte de Pistarini, La Pampa. El pequeño se encontraba pálido y fue derivado al Hospital Lucio Mola de Santa Rosa para luego ser trasladado de urgencia hacia el Garrahan dos días después. Luego de unos estudios, Gael fue diagnosticado con una “Leucemia” no muy avanzada y el 1 de agosto fue dado de alta por encontrarse “bien de salud”. El menor debía concurrir periódicamente al tratamiento de quimioterapia pero, según los profesionales, su condición había mejorado.

Pero todo cambió cuatro días después, el 5 de agosto, cuando los padres de Gael notaron que no podía ir de cuerpo y que comenzó a manifestar fuertes dolores abdominales. “El 14 de agosto lo llevamos de nuevo y estuvo un día enterito en la guardia sin ser atendido por falta de lugar”, le contó Fabricio, el papá del menor.

Al hacerle los estudios, los médicos hallaron alojada en su organismo una bacteria llamada “campylobacter”, por lo que decidieron aislarlo y notificarle a los preocupados padres que el intenso dolor de Gael se debía a la bacteria en su cuerpo. Pero a la demora para ser atendido, el pequeño tuvo que padecer la habitación a la que fue trasladado en el sector de oncología. “Se sentía un fuerte olor a residuos cloacales en la habitación que venía desde el baño, por lo que hicimos un reclamo a la pediatra Rosario Giménez del Toro”, le explicó el dolido padre a este portal.

Varios días después, las autoridades del Hospital decidieron trasladarlo a otra habitación, donde se encontraba otro chico con la misma enfermedad. Allí permaneció tres noches para luego ser movido a otro sector. Mientras tanto, los dolores del pequeño de tres años se volvían más intensos y le dificultaban respirar. “Mi hijo continuaba retorciéndose del dolor abdominal y notamos que tampoco iba de cuerpo”, detalló Fabricio.

Según le contó el albañil a este portal, varias veces le dijeron a los médicos del lugar que su hijo no toleraba más los dolores y que tampoco podía ir de cuerpo. Además, remarcaron que la doctora, de apellido Paz les preguntó si los enfermeros le habían dado algún calmante a su hijo: “¡Eso lo tienen que saber ellos, no nosotros!”

Y a partir de ahí, ocurrió lo peor. El nene fue traslado para hacerle una punción de médula ósea, lo que le produjo un intenso sangrado de columna. “Del suero que tenía en su mano derecha no dejaba de sangrar y recién lograron detener el sangrado una hora y media después. Luego de todo esto, agarró a la médica que atendía a mi hijo y cuando le digo de los dolores abdominales que tenía, ella me responde: ‘ Lo hablamos en otro momento’”, destacó el padre del chico.

Al otro día, a pesar de que Gael todavía no había ido de cuerpo y seguía con fuertes dolores en su abdomen, los médicos le seguían trayendo de desayunar y almorzar. “Ahí apareció la doctora de guardia, nos dijo que nuestro hijo debía comer por una decisión médica y cuando le señalaron la notable hinchazón de nuestro hijo, nos dijo de muy mala manera: ‘Ya lo vi hoy a la mañana’ y se fue sin poderle decir más nada y sin revisarlo”, siguió contando el hombre.

Horas más tarde, la médica se hizo presente nuevamente en la habitación y al negarse, una vez más, a revisarlo al menos, sus padres le muestran que en la bolsa que almacenaba la orina de su hijo habían sólo gotas de sangre. En ese momento, más de 15 profesionales llegaron a la habitación y comenzaron a analizar “unas manchas y granitos” que le habían salido al menor provocándole heridas sangrantes que -según sus padres- no fueron bien tratadas en el momento: “Mi hijo empezó a sangrar otra vez porque cortaron las muestras de la piel y carne. Del dolor mi hijo comenzó a morderse los labios y a sangrar, me tuve que meter yo para ponerle mis dedos en su boca y evitar que se siga lastimando”.

Los médicos -según le explicó Fabricio a este portal- intentaban comunicarse sin que los padres de Gael entendieran- hasta que uno de los profesionales los saca al pasillo. “Casi una hora después los médicos creyeron que habían estabilizado a mi hijo y lo llevaron a terapia intensiva, pero él todavía se desangraba por una de las heridas del hombro y yo se los tuve que hacer notar”, explicó.

 

Ya eran las 21.50 del 26 de agosto, los médicos le detallaron a Fabricio y a su mujer que el pequeño Gael seguía desangrándose y que no podían evitarlo. Al ingresar a terapia intensiva, el albañil pudo ver cómo su hijo se encontraba acostado con tubos y mangueras conectadas a su cuerpo, aparatos por doquier y notó que lo único que se movía era el pecho. “Cuando lo toqué lo sentí helado, le pregunto a la doctora ‘¿puede ser que esté vivo y este helado?’, a lo que me responde: “Debido a todo lo que tiene conectado puede estar frío, pero tiene una manta para que se mantenga calentito’”.

 

La manta -según las palabras de Fabricio- se encontraba tirada a un lado de la habitación. Horas después, durante la madrugada del 27 de agosto, los médicos le informan que Gael, de 3 años, falleció. Sin embargo, para el hombre su hijo ya había perdido la vida horas antes. «Para mi, mi hijo ya estaba fallecido. Estaba frío y no se movía. Se había muerto antes y nos dijeron que falleció a la 1.40. Estaba reteniendo todo. Estaba hinchadísimo de cuerpo», dijo.

Y sumó: «Ellos quisieron engancharme dos veces para hacer la autopsia ahí, en el Garrahan, y les dije claro que ahí no la iba a hacer. Me negué rotundamente. Cuando fui a pedir la historia clínica me quisieron enganchar de nuevo y cuando voy a la morgue con el certificado de difusión que me dieron, ahí me dicen que esto no puede existir. Tuve que asentar que ellos me habían dado un certificado trucho».

La autopsia que realizó la familia de Gael dio que el menor falleció a raíz de un derrame encefálico: «No coincide con la descripción de difusión que nos dieron desde el Garrahan, que nos habían dicho que mi hijo había muerto a causa de un shock séptico. Nos decían que nos podían dar la historia clínica a los 30 días y nos querían hacer firmar un papel preparado donde decía de qué había muerto mi hijo, sin hacer la autopsia».

Los padres del menor hicieron la denuncia por “mala praxis” en la Comisaría 1A y en la causa, que quedó caratulada como “homicidio culposo”. Intervino la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N34 a cargo del Dr. Zoni y la Secretaría Única de la Dra. Grieber que ya iniciaron una investigación por “negligencia” contra los profesionales del Hospital Garrahan.



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