El ejercicio profesional del manejo ético y sustentable de los bosques en manos de los ingenieros forestales

Un relevamiento realizado por Misiones Online resultó en que un 80% de los profesionales consultados percibe que es “poco” o “nada” el conocimiento de la comunidad en general respecto a la práctica de la Ingeniería Forestal y su relevancia en la gestión de los recursos naturales que son de interés social. Este desconocimiento, también reflejaría que se relaciona con la actividad de «cortar árboles» de forma negativa, según un 95,5% de las respuestas obtenidas entre los ingenieros forestales consultados. En cuanto a la actualidad, más de un 60% de los profesionales opinó que enfrentan un escenario laboral de “malo a regular” en Misiones.

De esta forma, profesionales del ámbito público y privado, académicos, consultores, estudiantes, investigadores e independientes relacionados con la actividad foresto-industrial y ambiental de la provincia, aportaron sus visiones respecto al ejercicio actual de la Ingeniería Forestal, desafíos y perspectivas futuras, en una producción especial realizada en el marco de la celebración del Día del Ingeniero Forestal Argentino este 16 de agosto.

Los profesionales respondieron respecto a las oportunidades del campo laboral y los paradigmas globales que se enfrentan ante una gestión sostenible desde lo económico, social y ambiental, con escenarios que van desde lo local, con alto desconocimiento de la comunidad por el trabajo que realizan, y frente al rol clave que tienen ante la administración y gestión de los recursos naturales.

Es una profesión apasionante, que abarca una cadena de valor estratégica para la provincia, el país y el mundo. Plantar un árbol, es solo el inicio de una cadena que tiene un impacto social y ambiental en el largo plazo. Cortar el árbol no es “malo”, pero en el imaginario colectivo se lo relaciona con una acción negativa. Poco se entiende del manejo forestal sustentable de los bosques nativos y los bosques cultivados.

En la percepción de los profesionales consultados, un 81,8% consideró que la sociedad conoce “poco” los alcances de la práctica de la Ingeniería Forestal, contra un 18,2% que entiende que en general no tiene conocimiento. (Gráfico 1)

Más aún, el universo consultado considera que la comunidad misionera tiene aún “poco” conocimiento (59,1%) o “nada” (27,3%) en lo que respecta a que la práctica del Ingeniero Forestal “es de interés social” por el manejo y gestión que realizan sobre los recursos naturales, ya sea en ámbitos públicos o privados en su desempeño profesional. Menos de un 10% de los consultados percibe que hay conocimiento veraz de su trabajo. (Grafico 2).

En esa línea, se registró un altísimo grado de coincidencia (95,5%) en la opinión de los profesionales consultados en que aún la sociedad relaciona en forma negativa la actividad productiva de “cortar árboles”. (Gráfico 3).

 

 

En algunos casos, indicaron que esto se debe, por un lado, a un falso entender que se cortan árboles “nativos”. No se tendría real conciencia de que son árboles que también se plantan con el fin de ser cortados para el destino industrial, y en el marco de las legislaciones vigentes. Es lo que llaman, manejo forestal sustentable, y que responde a la gestión de ordenación forestal con la supervisión profesional en la provincia.

Además, como mayoritariamente se plantan pinos y eucaliptos para la industria forestal, la gente en general toma lo que dicen las ONGs ambientales, de que son “desiertos verdes”.

Otros de los consultados, en tanto, opinaron que la historia de la provincia en la reconversión de suelos, desmontes, «desiertos verdes» ante grandes extensiones de plantaciones, contaminación del aire en zonas industriales, fueron sucesos que terminaron por instalaran la percepción negativa respecto a la actividad.

“No se asocia con las prácticas de aprovechamiento sustentable en el caso de bosques nativos o de reforestación en bosques cultivados. No se diferencia, en general, lo que es deforestación de la producción forestal, actividad que está basada en bosques cultivados. No se conoce la realidad de la producción maderera vinculada al consumo importante que todos hacemos desde el papel, en la mayoría de los casos la sociedad relaciona a la producción forestal con desmonte”, explicaron los ingenieros.

Ante la información global de pérdidas de bosques y el impacto del Cambio Climático, «cortar un árbol» se relaciona en zonas urbanas, por ejemplo, a la pérdida de biodiversidad, insistiendo en los fundamentos en que «esto se percibe de esta forma debido a que se desconoce los aspectos básicos de la ciencia forestal. Incluso, en algunas escuelas se enseña a veces de manera tendenciosa o equivocada acerca de la actividad”.

Asimismo, algunos profesionales indicaron que no hay suficiente información acerca de los recursos biológicos, sumado al “desconocimiento y la ignorancia” en muchos casos, o ante las campañas “anti forestales” por parte de “pseudos ecólogos”, forman opiniones que impactan en forma colectiva en desmedro de la actividad forestal.

“La madera es el material más noble y se produce en la fábrica más limpia, que son los bosques. Hace falta más educación sobre las bondades de consumirlo madera ambientalmente responsable”, opinó un profesional. La ética en el ejercicio de la profesión es una clave.

“Hay una idea errónea y antigua de quienes piensan que los ingenieros forestales sólo se encargan de deforestar”, agregaron en sus respuestas. “Se ha construido, comunicacionalmente, un relato equivocado sobre que el aprovechamiento de los bosques es negativo para el ambiente. Piensan, en general, que se está perjudicando al medio ambiente. La imagen de la actividad está vinculada a la «deforestación», como si cortar árboles es eliminarlos y no volver a plantar más. Hay que dar más difusión a la diferencia del bosque nativo de la actividad industrial del bosque implantado”, indicaron.

 

Desafíos de los profesionales

La actividad económica en general en el país no atraviesa un buen momento, y el escenario para el ejercicio laboral en Misiones esta de mal (33,3%) a regular (28,6%) en casi un 60% del universo consultado, sobre un bien (19%) y muy bien (14,3%). Muy mal respondió un 4,8% de los consultados. (Grafico 4)

Los profesionales consideran que el desafío estará en especializarse ante la demanda actual del mercado en temas relacionados al Cambio Climático (18,2%), Bioenergía (13,6%), Certificación Forestal (13,6%), Mercados y Productos (9,1%), SIG (9,1%), seguidos en importancia por las tecnologías de la comunicación, la nanotecnologías, arborización urbana, gestión y administración.(Gráfico 5)

“Todas son necesarias, pero la demanda es escasa para la especialización, y la Argentina aun necesita más inversiones que las justifiquen”, expusieron en algunas respuestas ante la consulta.

En esa línea de la formación, a la consulta respecto a si consideraban que se encuentran frente a interlocutores técnicos y competentes en organismos públicos, las respuestas se dividieron en sus opiniones, en un porcentaje reflejó que hace falta capacitación (36,4%) y otros admitieron que solo “a veces” (36,4%) se encuentran con respuestas que responden a las técnicas necesarias. Un 22,7% respondió que se encuentran frente a interlocutores válidos, y un 4,5% que no. (Gráfico 6)

 

Industria forestal 4.0

Como en todas las actividades, las nuevas tecnologías impactan en las diversas profesiones. Hay quienes opinan que permitió mejorar “mucho” el ejercicio profesional, y otros que no consideran haber sido afectado por estas.

“Las tecnologías están para ser aprovechadas. Deben implementarse y los profesionales adaptarnos a ellas. De lo contrario se pierde en competitividad en el mercado”, admitió uno de los consultados.

Quienes observaron impactos positivos, explicaron que se deben a que “se logró mejorar las técnicas de relevamientos de bosques, las comunicaciones y los procesos de mejoramiento genético de especies cultivadas y nativas.

Entre los aspectos negativos, también señalaron que “las nuevas tecnologías en parte desplazan mano de obra. A su vez, se deben incorporar conocimientos para el uso de nuevas tecnologías. Hay que capacitarse”.
De igual forma, algunos de los consultados indicaron que aún es bajo el impacto local ya que “se está lejos de aplicar las nuevas tecnologías. Se está atrasado digitalmente en la profesión”, expresaron.

Pero en general, las opiniones recabadas fueron positivas, ya la incorporación de las nuevas tecnologías es parte de “la evolución, positiva y favorable” para el ejercicio profesional. “Son una herramienta para el profesional que les permite mejorar su desempeño”.

También comentaron que el desarrollo biotecnológico actual se debe en parte al sector y profesionales forestales. “El ingeniero forestal no debe perder el protagonismo, es un crecimiento a nivel de rendimiento. Se ha dado un salto cualitativo, que conlleva en un proceso capacitación y actualización permanente. Hay que fortalecer los procesos de capacitación profesional”, remarcaron. “Las tecnologías disruptivas afectarán como a todas las profesiones. Generaran cambios positivos en general, pero se requiere investigación, innovación, pero por sobre todo, una mejor y rápida implementación”, explicaron.

 

Una profesión con oportunidades

En este contexto, los profesionales de la Ingeniería Forestal de Misiones respondieron respecto a los desafíos que marcarán su futuro crecimiento en la actividad foresto-industria, relacionados con la necesaria comunicación que permita dar a conocer qué hacen y cómo lo hace, sus competencias y alcances, las capacitaciones necesarias en las nuevas tecnologías, el fortalecer el compromiso ambiental y social en forma paralela a la comercial. “El ingeniero forestal tiene que capacitarse y capacitar en forma constante. Debe abrirse más al medio y comunicar su labor”, remarcaron como una debilidad frente a la baja relación que mantienen con el entorno que los rodea.

También opinaron respecto a la necesidad de contar con una Política Forestal de «silvicultura de precisión», con la incorporación de las nuevas tecnologías. Habrá que prepararse para los impactos del cambio climático”, remarcaron.

El reclamo de políticas macroeconómicas que favorezcan la valoración de la sustentabilidad de los recursos biológicos tuvo su espacio también. “Para poner en valor el ejercicio profesional se debe reactivar el mercado. Más allá de ello, aún es muy pobre el nivel de especialización de los egresados de Ingeniera Forestal, por lo que hay que promover estudios de posgrado en temáticas de importancia”, puntualizaron en algunas de las respuestas.

Para conservar los bosques nativos, que superan los 30 millones de hectáreas en la Argentina, es necesario “que se aplique la Ley de Bosques Nativos como debe ser, recién entonces habrá mucho trabajo para

“Hoy el desafío del desarrollo profesional pasa por el desarrollo forestal sostenible, la biotecnología, la bioeconomía, la bioenergía, la mitigación del cambio climático. Es necesario un debate serio y responsable entre los Consejos Profesionales Forestales; las asociaciones de empresarios y productores del sector; los gremios y los actores políticos-institucionales para consensuar una Política Forestal de Estado para el país, tendiente a consolidar un modelo de desarrollo forestal sostenible”, concluyeron.

Sin dudas, la actualización permanente y la adaptación a situaciones cambiantes de incertidumbre de productividad, costos, escala, competitividad y sustentabilidad ante el escenario global, serán los grandes desafíos de los profesionales.

 

 

 

Por Patricia Escobar 

 @argentinaforest



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