La conmovedora sensibilidad de los mercados

El antropomorfismo de los mercados financieros permite llegar al gran público con un lenguaje coloquial para que se familiarice con estos apostadores causantes de las denominadas crisis económicas y financieras que azotan periódicamente al planeta poniendo en jaque a la economía mundial como consecuencia de sus correrías.

Se denomina el mercado o los mercados a aquellos grupos económicos, bancos y operadores de los denominados fondos de inversión que como único objetivo tienen el de lograr un mayor nivel de ganancias en el menor tiempo posible, a como de lugar y utilizando todos los medios, legales o ilegales a su alcance como la denominada información privilegiada. Un ejemplo de esta información privilegiada es cuando el fondo de inversión que integra el presidente de un Banco Central es el mayor inversor en el bono a cien años que emite ese mismo Banco Central.

El antropomorfismo es el recurso literario que le da cualidad humana a los objetos no humanos y mediante este recurso los medios de comunicación, muchos de ellos ligados a algún fondo de inversión, nos trasmiten el estado de ánimo de los mercados, que no afectan nuestra cotidianeidad en el corto plazo como lo presentan, pero sí pueden impactar en nuestro estado de ánimo y subjetividad de cómo percibimos la realidad y afectar nuestro futuro.

Aquellos temas que los medios difundían a diario en sus tapas a fines del siglo pasado e inicio del actual como la fluctuación diaria del precio del dólar y del denominado Riesgo País, después de la crisis del 2001 que derivó en la renuncia de De la Rúa, con la política económica aplicada por los gobiernos que lo sucedieron de recuperación de la economía, la cotización del dólar y el riesgo país pasaron a segundo plano y a las páginas y medios especializados.

Con el regreso de una política monetarista que prioriza la renta financiera sobre la productiva del actual Gobierno, volvieron esta variantes a ocupar un lugar preponderante en los medios al punto que los noticieros de la TV y los canales de noticias incorporaron economistas a su programación diaria para que expliquen el día a día del estado anímico de los mercados.

Una de las tantas definiciones de estado de ánimo, desde la psicología dice: “el estado de ánimo es el humor o tono sentimental, agradable o desagradable, que acompaña a una idea o situación y se mantiene por algún tiempo. Es un estado, una forma de estar o permanecer, que expresa matices afectivos y cuya duración es prolongada, de horas o días”.

Así es que escuchamos en la tele o leemos en los diarios especializados como el Cronista o Ámbito títulos como “el mercado reaccionó” de tal o cual manera ante una medida del Gobierno, o “los mercados están afectados”, conmovidos, afligidos, “los mercados enloquecieron”, aquella medida del Banco Central “apaciguó a los mercados” y así es que los mercados, de acuerdo los sentimientos que despierten en ellos alguna medida local o foránea pueden estar, como cualquier criatura con sentimientos emocionales, inquietos, prudentes, retraídos, agitados, entusiasmados.

En el actual contexto eleccionario, así como la ciudadanía está atenta a la proximidad de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y las consultoras que realizan mediciones de intención de voto se sacan chispas sobre los posibles resultados del próximo 11/08 aunque hasta el momento coinciden en lo que denominan “empate técnico” con algunos puntos de ventaja a favor de “los Fernández”, como no podía ser de otra manera también afectan a los mercados.

Así es como esta última semana de julio se pudieron leer títulos como, “que proyecta el mercado para las próximas semanas” en Ámbito, o en el Cronista diferencia en las PASO “sería tolerable para el mercado” u otro que sostiene que “el mercado descuenta que pasara esto…” y aquel que nos cuenta que “el mercado local solo mira las PASO” y podemos adelantar que mañana o pasado nos contarán los analistas que, “los mercados celebran o lamentan” este o aquel resultado electoral.

Como es sabido el colectivo mercado o mercados no tiene sentimientos ni sensaciones, mucho menos compartidas por los diferentes jugadores que participan de él, dado que cada uno de ellos realizan sus operaciones de acuerdo a sus respectivos análisis y proyecciones, compitiendo todos contra todos, simplemente hay algunos de mayor peso y renombre que van marcando ciertas tendencias y emiten evaluaciones periódicas que son las que toman los analistas locales y les dan letra a los medios para marcar tendencias e influir en la manipulación de subjetividades, de acuerdo a los intereses del sector.

La preocupación de los mercados por lo que pase en las PASO tiene más que ver con quienes se ocupan de transmitir estos sentimientos por cuestiones que responden más a una lógica ideológica de pretender un Gobierno monetarista que priorice lo financiero a uno de perfil productivo que tienda a reactivar el mercado interno que al real interés de los operadores financieros que, de no obtener más la rentabilidad que pretenden sacan sus fondos y los llevan a otra plaza, cosa no muy lejana de lo que hicieron estos últimos cuatro años con inversiones de alta rentabilidad y corto plazo que les permitió llevarse la mayoría de los dólares que prestó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en lo que se denomina fuga de capitales.

Por eso hay que estar atentos y no dejarse influenciar por las expectativas de los mercados y sus voceros locales, dado que a ellos poco les interesa la cada día más lejana posibilidad de llegar a fin de mes de una gran mayoría de argentinos que lejos están de la denominada timba o bicicleta financiera que es donde mejor se mueven los mercados con sus tan sensibles y emocionales conductas.

Emilio Juri – Periodista MOL



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