Análisis semanal: De internas, consensos y negociaciones intensas al filo de la medianoche

Análisis semanal: De internas, consensos y negociaciones intensas al filo de la medianoche

Las encendidas disputas en los espacios opositores de Misiones durante las jornadas previas al cierre para la presentación de listas de candidatos dejaron en evidencia rispideces entre la conducción nacional de estos frentes y los partidos que le aportan territorialidad y un caudal propio de votos. En Juntos por el Cambio no fue posible el consenso y hasta último momento todo indicaba que habría internas entre tres listas, mientras que en el Frente de Todos sí hubo acuerdo gracias a que el líder del Partido Agrario y Social, Héctor “Cacho” Bárbaro, accedió a ocupar el segundo lugar de la nómina de diputados nacionales y cedió el primero a la candidata que impulsaban desde Buenos Aires, Cristina Brítez.

 

En ambos espacios la definición de las candidaturas se tejió hasta último momento. Por el lado de Juntos por el Cambio, dirigentes del PRO juran que había un acuerdo previo con los radicales para que la cabeza de la lista fuera para Alfredo Schiavoni, lo que ya habría quedado definido –siempre según fuentes amarillas- al momento de dejar a los radicales el primer lugar de la lista de diputados provinciales.

 

Basándose en los resultados del 2 de junio, que fueron muy malos para el frente pero menos malos para los sublemas radicales que para sus pares del PRO, un sector de la dirigencia radical entendió que el primer lugar de la lista de candidatos a diputado nacional debía ser ocupado por un miembro de ese partido, independientemente de lo que dijeran las autoridades nacionales. El que defendió esa bandera hasta último momento ayer fue el veterano dirigente Hernán Damiani.

 

Mientras radicales y dirigentes de la cúpula del PRO discutían en procura de cerrar un acuerdo, llegó la noticia de que la tercera pata del frente, el partido Activar de Pedro Puerta, también presentaría una lista, encabezada por el propio hijo del exgobernador apostoleño y, para sorpresa de muchos dentro del PRO, integrada por Gabriel Llamas, que en junio fuera candidato a intendente de Iguazú por el partido de Macri.

 

Con el tiempo a punto de agotarse y ante la imposibilidad de un acuerdo, las tres vertientes principales del frente que defenderá la candidatura de Macri en Misiones tenían todo listo para presentar listas por separado. La del PRO encabezada por Alfredo Schiavoni; la de la UCR, que tiene en el primer lugar al concejal de Alem, Ricardo Andersen y la de Activar con el mencionado Pedro Puerta a la cabeza.

 

Los que sí lograron ponerse de acuerdo fueron los kirchneristas. Encolumnados en el Frente de Todos, presentaron una lista encabezada por la eldoradense Cristina Brítez. Hasta último momento se mantuvo la tensión en ese espacio dado que el líder del PAyS, Héctor Bárbaro, afirmaba que no aceptaría que las candidaturas de Misiones fueran digitadas desde Buenos Aires y exigía dirimir la cuestión en las PASO.

 

 

Un pedido directo del propio Alberto Fernández hizo que Bárbaro cediera en su postura y aceptara ocupar el segundo lugar, detrás de Brítez, candidata respaldada por La Cámpora, agrupación en la que milita Máximo Kirchner y que tiene amplia injerencia en el armado de las listas del kirchnerismo en todo el país. La nómina del Frente de Todos se completa con Cristela Irrazábal (sobrina de Juanchi Irrazábal) y Mario “Pichi” Esper Perié (hijo de Julia Perié).

 

La lista de la renovación ya estaba definida varios días antes del cierre y estará encabezada por el intendente de Leandro N Alem, Diego Sartori; seguido por la ministra de Eduación Ivonne Aquino, el árbitro internacional Néstor Pitana y Graciela Leyes como titulares y Facundo Galeano, Benilda Dammer y Javier Bareiro como suplentes.

 

Alineación o independencia

 

Tal vez como nunca antes ocurriera en Misiones, en octubre habrá dos elecciones completamente diferentes en un mismo acto. En el mismo sobre, los misioneros podrán componer su voto en apoyo a un proyecto nacional y a otro provincial. Por un lado se elegirá entre varias fórmulas presidenciales que representan visiones distintas de país, desde el liberalismo a ultranza de José Luis Esper hasta el Frente de Izquierda que encabeza Nicolás del Caño, pasando por los polos de la grieta Macri-Cristina y lo que queda de la canibalizada avenida del medio, ahora reducida a la dupla Lavagna-Urtubey.

 

Por otro lado, se elegirán diputados nacionales con la novedad de que el misionero podrá optar entre listas que van “colgadas” de alguno de los proyectos nacionales citados y otra que se desengancha de la pelea nacional y propone defender los intereses de la provincia desde la independencia.

 

Desde el kirchnerismo y el macrismo misioneros argumentan que la pertenencia a un espacio más amplio les daría a sus representantes provinciales una llegada más directa a esferas nacionales.

 

En cambio desde la renovación entienden que la pertenencia a un armado nacional necesariamente obliga a obedecer a cúpulas que responden a intereses centralistas, mientras que la independencia de esos espacios es necesaria para defender los intereses de la provincia sin atender compromisos partidarios. “Los diputados militantes de los partidos nacionales, como el kirchnerismo y el macrismo, no podrán hacer valer su voto porque son obedientes a sus estructuras nacionales”, sostienen.

 

Desde el Gobierno provincial aseguran que durante la campaña recibirán a todos los candidatos presidenciales, pero no ocultan su preferencia por una opción federal que escuche a las provincias del interior. Lo hizo saber el gobernador Hugo Passalacqua en su discurso del acto central del Día de la Bandera en Candelaria, cuando afirmó que “Argentina será federal o no será”. A su lado escuchaba atento Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta y candidato a vicepresidente en fórmula con Roberto Lavagna.

 

 

Mientras Passalacqua celebraba la fecha patria con un discurso de profundo contenido histórico, el presidente Macri aprovechaba la tribuna de su propio acto para despotricar contra el gremialista camionero Hugo Moyano, quien fuera su aliado durante la campaña de 2015.

 

Macri afirmó que “las mafias sindicales” del transporte impedían el crecimiento del país. Insólitamente la respuesta llegó desde el empresariado: el presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga, Mario Eliceche, salió al cruce y afirmó  que el principal sobrecosto del transporte de cargas no está en los sueldos de los choferes sino en la “la acumulación de impuestos y dolarización de las tarifas”.

 

Una oportunidad histórica

 

La decadencia de las grandes estructuras partidarias y la llegada de un Gobierno nacional políticamente débil –el más débil de los últimos cien años, según Rogelio Frigerio- establecieron un contexto propicio para la consolidación de movimientos provinciales en distintos puntos del país. Con pocos gobernadores afines y sin mayorías legislativas propias, Macri tuvo más necesidad que sus antecesores de negociar con la oposición, lo que puso a los partidos provinciales en una posición de fortaleza inédita en las últimas décadas.

 

En Misiones el Frente Renovador aprovechó esa oportunidad histórica para consolidar definitivamente el misionerismo, un movimiento que encuentra en la independencia de cualquier armado nacional y en lucha por el federalismo, dos principios fundamentales que orientan su acción.

 

En coherencia con esos principios un oficialismo de Misiones irá por primera vez con boleta corta en una elección presidencial. Más que una estrategia electoralista para sumar votos, la opción por la boleta corta es una estrategia para seguir gobernado con el foco puesto en los intereses misioneros, sin ataduras ni compromisos con ningún armado nacional.

 

Paz cambiaria con alto costo social

 

En el plano económico, varios factores confluyeron para sostener una semana más la tendencia a la baja del dólar en Argentina. Al “efecto Pichetto” se sumó esta semana una mayor liquidación de divisas por parte de exportadores de granos y la noticia de un superávit primario que superó las expectativas, cóctel que sirvió para que la cotización de la divisa estadounidense acumulara una caída de dos pesos en las últimas siete jornadas.

 

Lo que está ocurriendo es que el mercado percibe una menor probabilidad de una nueva devaluación, lo que alienta a los especuladores a aprovechar la alta rentabilidad en pesos que ofrecen las megatasas de interés que convalida el Banco Central. Si bien la tasa de referencia –la que pagan las Leliq- se viene reduciendo homeopáticamente, todavía supera los 64 puntos, muy por encima de todos los pronósticos de inflación y de devaluación.

 

La política del Central consiste ofrecer rentabilidades altas para aspirar de la plaza la mayor cantidad posible de pesos, para evitar que esos pesos se destinen a la compra de dólares y de bienes y servicios. La teoría indica que por efecto del principio de oferta y demanda, tanto el dólar como la inflación deberían mantenerse a raya.

 

El ancla de las tasas de interés –sumada a los factores citados anteriormente- está demostrando ser efectiva con el dólar, no así con la inflación, especialmente con la inflación mayorista que en mayo se volvió a acelerar, tendencia que más tarde o más temprano se trasladará a los precios minoristas.

 

Según el INDEC, los precios mayoristas se aceleraron en mayo pasado a un 4,9% respecto a abril. En los últimos 12 meses ese índice acumuló un incremento de 68,5%, 11 puntos más que la inflación minorista para el mismo período. Los analistas argumentan que la caída en el consumo impide a los minoristas trasladar íntegramente el incremento en sus costos, advierten sin embargo que esos 11 puntos que separan a los precios mayoristas de los minoristas son inflación contenida que en algún momento se va a sentir en las góndolas, lo que desacredita los pronósticos oficiales de baja de la inflación.

 

La política de contracción monetaria adoptada para contener al dólar y sostener un precario orden en la economía financiera tiene una contracara negativa en la economía real que puede notarse en prácticamente todos los índices. Esta semana el dato más negativo tuvo que ver con el desempleo que en el primer trimestre del año alcanzó el 10,1%, casi un punto más que en igual período del año pasado y el más alto de los últimos 13 años. Proyectado a nivel de la población total urbana del país, son 1.961.840 las personas desempleadas, 211. 800 más que en el mismo período del año pasado.

 

Pero lo que más aumentó no fue la desocupación sino la subocupación, que pasó de de 9,8% a 11,8% y el trabajo en negro que se incrementó de 33,9% a 35% siempre en la comparativa interanual del primer trimestre. Ambos datos dan cuenta de una creciente precarización del trabajo en Argentina.

 

El progresivo deterioro del empleo encuentra sus causas en la brusca recesión que arrastra la economía, en buena medida gracias a las políticas contractivas del Gobierno nacional. En el primer trimestre del año el INDEC registró un descenso interanual del Producto Bruto Interno del 5,8%, acumulando cuatro caídas trimestrales consecutivas.

 

Las tasas siderales seducen a los especuladores pero desalientan las inversiones en la economía real. Lo que ocurrió en los últimos tres años no es en nada parecido a la lluvia prometida por el presidente Macri durante la campaña y se parece más bien a un clima desértico. La Formación Bruta de Capital Fijo –inversión en jerga de economistas- se desplomó 24,6% en el primer trimestre en relación a igual período de 2018.

 

Según muestran los datos del INDEC, la proporción que ocupa la inversión en la generación de actividad ha llegado a mínimos históricos en la serie.

 

Con los niveles de inversión perforando pisos históricos, es difícil proyectar una recuperación del empleo genuino y de calidad.

 

Superávit primario y salto en los pagos de la deuda

Una buena noticia en materia económica conocida esta semana pasó por una mejora en casi 34 millones de pesos en el resultado primario de mayo respecto al de abril. Aunque ese dato también tiene una contracara negativa: los pagos de intereses de la deuda crecieron 231% interanual, siempre según datos del Ministerio de Hacienda de Nación.

Gracias al proceso de ajuste en el gasto público, que se redujo 13,8% interanual en términos reales, la cuenta primaria cerró mayo con un superávit de casi 26 mil millones de pesos, pero toda esa ganancia se diluye cuando se incorpora al análisis el pago de los intereses de la creciente deuda que llevaron al resultado financiero a un déficit de 219 mil millones de pesos.

El déficit financiero -que incluye el pago de los intereses de la deuda pública- fue de 38.634 millones de pesos, registrando en relación a mayo de 2018 un aumento equivalente a 41%, y una reducción en términos reales de 10,2%.

Hasta ahora el ahorro en los gastos primarios obtenido a fuerza de un ajuste con alto costo social resulta suficiente para compensar los pagos de la enorme deuda tomada por este Gobierno para financiar el gradualismo y su posterior colapso, pero eso podría terminar en los próximos años cuando empiecen a incidir con más fuerza los pagos del crédito otorgado por el FMI.

 



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