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Un golpe de coherencia en tiempos de alianzas oportunistas

Un golpe de coherencia en tiempos de alianzas oportunistas

En horas en los que el cálculo electoral y el pragmatismo absoluto convirtieron la escena política nacional en una descarada competencia de saltos acrobáticos, el Frente Renovador marcó la diferencia al sostener un valor cada vez más raro en la política argentina: la coherencia.

 

Mientras Cambiemos elegía al oficialista serial Miguel Pichetto como escudero de Macri en la batalla para derrotar al “populismo antidemocrático” del cual el propio Pichetto había sido parte fundamental. Mientras Sergio Massa concretaba su enésima pirueta al abandonar definitivamente la agrietada avenida del medio y dejar atrás las negociaciones con la gobernadora estrella de Cambiemos, Eugenia Vidal, para volver a encolumnarse detrás de Cristina. En medio de semejante festival de traspasos de último minuto, el Frente Renovador anunciaba que se mantendría firme en el lugar que viene construyendo hace años: por encima de la grieta y centrado en los intereses de la provincia.

 

En una decisión no exenta de riesgo, el espacio que gobierna la provincia no se colgará a la boleta de ningún aspirante a presidente y solamente presentará candidatos a diputado nacional. “El Frente Renovador anhela y trabaja por un país unido, sin heridas entre los argentinos y desde esa concepción, siendo coherentes y leales con la palabra, se pondrá a disposición de la gente una alternativa pura y misionerista, sin permitir la contaminación de disputas que son ajenas a la tierra colorada”, reza el comunicado oficial a través del cual esa fuerza anunció que no incluiría a ningún candidato a presidente en su boleta.

 

Se trata de una opción que prioriza la coherencia con el propio discurso y con el proyecto que se pretende llevar adelante por sobre el cálculo electoral. Como nunca antes se atreviera un oficialismo provincial en Misiones, la renovación saldrá a competir con lo propio contra dos frentes que se apoyarán en la tracción que pudieran generar los candidatos a presidente que encabezarán sus boletas.

 

La alternativa de la boleta corta revela además un alto grado de confianza en la madurez política del pueblo misionero frente a un prejuicio instalado que sugiere que la gran mayoría de los habitantes de esta provincia no tendrían la capacidad de análisis que requiere el corte de boleta. “Esto que hace la renovación nos va a beneficiar a los demás, porque todos van a querer votar a un presidente y en esta provincia son muy pocos los que se van a tomar el trabajo de cortar la boleta. Ahí entramos nosotros colgados”, se entusiasmaba un dirigente amarillo en la sede de Troazzi  el jueves a la noche. En la mañana siguiente, durante la presentación del Frente de Todos en la sede del PJ en Posadas se escucharon argumentaciones similares.

 

Dirigentes renovadores reconocen por lo bajo que competir sin candidato a presidente podría ser una desventaja, especialmente ante un escenario nacional en el que se profundiza la polarización, pero confían en que el electorado premiará la coherencia con el concepto misionerista que arrasó en junio y entienden que el votante es lo suficientemente inteligente para analizar por separado las dos categorías –diputado y presidente- que competirán primero en agosto y después en octubre. “Dijimos que no formamos parte de la grieta y ahora lo estamos demostrando. Confiamos en que el ciudadano va saber componer su voto en el cuarto oscuro con el candidato a presidente de su preferencia y la lista de diputados nacionales que mejor representa los intereses de la provincia, que sin dudas será la del Frente Renovador”, analizaba una dirigente con llegada al Parque Paraguayo.

 

Con la autoridad que otorga la independencia de los armados nacionales, desde el Gobierno provincial exigirán a todos los candidatos a presidente un compromiso expreso para avanzar de una  vez por todas con un nuevo esquema de reparto de recursos que sea más justo y equitativo.  Desde los demás frentes el argumento central será la demonización del rival en un esquema que propondrá optar por el mal menor.

 

La pelea por las candidaturas

 

El armado de las listas de cara a las PASO de agosto está trayendo complicaciones inesperadas a las fuerzas de la oposición en Misiones. Con la paliza electoral que sufrieron en junio como antecedente inmediato, sus aspiraciones de máxima ahora se reducen a conseguir una sola banca de diputado nacional. Con un solo lugar por repartir, alguien tiene que ceder para llegar a un acuerdo, cuestión que no resulta sencilla dentro de frentes en los que conviven varios partidos, por más que por estas horas todos los dirigentes con aspiraciones genuinas por encabezar listas juren y perjuren que no están pensando en candidaturas sino en el bienestar de la patria.

 

En Juntos por el Cambio la pelea por encabezar la lista generó una puja cada vez más evidente entre amarillos y radicales. Desde el PRO pretenden definir todo por vía del consenso pero no están dispuestos a ceder el primer lugar, que es exactamente lo que pide el ala joven de los radicales para evitar ir a internas en las PASO. Cuestionado al respecto, el delegado del ministerio del Interior en Misiones y número puesto del PRO para ocupar la cabeza de la lista, Alfredo Schiavoni, reconoció que las posibilidades de llegar a un consenso o ir a internas están “50 y 50”.

 

Radicales como Martín Arjol, Francisco Fonseca y Ariel Pianesi ya se manifestaron públicamente a favor de definir las candidaturas a través de las PASO, mientras que los dirigentes de la “vieja guardia” del partido están más inclinados a acatar los mandatos nacionales.

 

Los radicales que piden internas argumentan que los resultados del 2 de junio, por pobres que fueran, dejaron en claro que la UCR tiene más votos que el PRO en Misiones y ello justificaría que un hombre de ese partido encabezara la lista de diputados nacionales de Juntos por el Cambio.

 

Sus aliados sostienen que la gran mayoría de los votos que consiga el frente en Misiones en octubre no llegarán de la mano de los radicales sino en apoyo a la figura de Mauricio Macri y por lo tanto la cima de la lista correspondería al PRO.

 

Como muestra de apoyo a su delegado en Misiones Alfredo Schiavoni, el ministro del Interior Rogelio Frigerio –que visitó Posadas para inaugurar las nuevas casillas del puente y la ampliación de la Escuela de Enfermería- reunió a la mesa chica a la vista de toda la ciudad, en una cena realizada en el patio de uno de los restaurantes más concurridos de la Costanera. A primera hora del día siguiente comenzó a circular la foto de la reunión, los lugares cercanos a Frigerio lo ocuparon el mencionado Schiavoni, el director ejecutivo de la EBY Martín Goerling y el diputado provincial “Tati” López Vedoya, los acompañaban otros funcionarios nacionales y hasta un mozo que circunstancialmente ocupó una silla, pero –al igual que en la fórmula presidencial- no había ningún radical.

 

Un golpe de coherencia en tiempos de alianzas oportunistas

 

La misma puja interna entre quienes reclaman encabezar la lista por tener respaldo de representantes de un candidato nacional y quienes lo exigen por tener “votos propios” en la provincia se reproduce del otro lado de la grieta en Misiones. Después de muchas especulaciones con una posible alianza con el kirchnerismo, el Partido Agrario y Social (PAyS) que impulsa la candidatura de Héctor “Cacho” Bárbaro anunció que, al igual que la renovación, competirá con boleta corta.

 

El viernes al mediodía se presentó oficialmente en Misiones el Frente de Todos que llevará en sus boletas a la fórmula Fernández – Fernández. Al no llegar a un acuerdo con el PAyS antes del límite para inscribir a los frentes, quedó integrado solamente por el PJ, el Partido de la Victoria, el Frente Grande y Kolina.

 

Sin embargo desde ese espacio todavía tienen esperanzas de sumar la adhesión del único partido que pudo ganarle alguna intendencia –en total fueron tres- a la renovación en junio. “Acá hay espacio para todos”, marcó la cancha el presidente del Partido Justicialista, Rafael Pereyra Pigerl, dejando en claro que más allá de las fechas del calendario electoral, el frente todavía no está cerrado. Cristina Brítez, referente del Partido de la Victoria, fue un poco más específica y explicó que por más que se haya vencido el plazo para presentación de frentes electorales “no se ha vencido la voluntad política de que todos estén adentro”, para luego afirmar directamente que “acá está faltando el PAyS”.

 

Por el lado de la Renovación todo es más sencillo porque no hay internas ni hay lugar para mandatos de armados extraprovinciales.  Todos miran al intendente de Leandro N. Alem, Diego Sartori, como posible cabeza de lista. La ministra de Educación, Ivonne Aquino, y la presidente del Parque del Conocimiento, Claudia Gauto, estarían en el segundo y el cuarto lugar de la lista, aunque no está claro en qué orden. El tercer lugar lo ocuparía una figura proveniente de un ámbito distinto a la política, los rumores apuntan al árbitro internacional Néstor Pitana, que el año pasado dirigió el partido inaugural y la final del mundial de Rusia y además fue elegido por la prensa especializada como el mejor árbitro del mundo. El oriundo de Corpus está en Brasil, donde el viernes arbitró el partido inaugural de la Copa América y es candidato para dirigir también la final, siempre y cuando Argentina no compita en ella.

 

Macri y su golpe de efecto

 

El prematuro anuncio de la fórmula Fernández – Fernández obligó al oficialismo nacional a contestar con un golpe de efecto que devolviera al presidente Macri la centralidad del escenario político. Lo consiguió por vía de la sorpresa al ofrecerle la vicepresidencia a Miguel Pichetto, quien fuera una figura preponderante del kirchnerismo hasta el último día del mandato de Cristina y un duro crítico de la gestión de Macri hasta el momento en que se le abrió la posibilidad de acompañarlo en la fórmula.

 

Un golpe de coherencia en tiempos de alianzas oportunistas

 

Cansado de intentar mantener unidos los zigzagueantes carriles de la accidentada avenida del medio, el pragmático armador que supo servir con lealtad bajo las órdenes de Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor y Cristina Kirchner aceptó inmediatamente la propuesta de Macri y se asumió como el líder de la “pata peronista” de Juntos por el Cambio.

 

La jugada de Macri fue recibida con resignación por los radicales que aspiraban a tener a un soldado propio acompañando al presidente en el combate contra el “populismo antidemocrático” pero no hubo mucho lugar para las quejas porque los propios radicales habían pedido una mayor apertura del frente.

 

La incorporación de Pichetto fue recibida con entusiasmo por los mercados, lo que hizo que el dólar bajara y subieran las acciones de empresas argentinas.

 

La llegada del veterano dirigente peronista puede interpretarse como un reconocimiento del propio Macri de la necesidad de darle un lugar más preponderante a la realpolitik en su gobierno, más inclinado al marketing que al tan necesario como denostado arte de la “rosca política”.

 

Pero no todas fueron adhesiones, la designación de quien fuera un prominente kirchnerista nada menos que como compañero de fórmula de Macri provocó desconcierto en buena parte del electorado de Cambiemos que encuentra en el antiperonismo la principal razón para apoyar a ese espacio. Una de las figuras que mejor representa el pensamiento de ese sector es Mirtha Legrand, quien durante uno de sus programas no ocultó su desagrado con la designación y reconoció que  “muchos, como en mi caso, si hemos votado a Macri es para que no vuelva el peronismo ni la violencia y todo lo que hemos vivido”.

 

Desde el oficialismo confían en que más allá del desagrado, ese amplio sector de su electorado se terminará “tragando el sapo” de Pichetto por el terror que les provoca la posibilidad de que Cristina vuelva a ser presidenta.

 

El anuncio de la fórmula oficialista retumbó como una bomba cuyo estruendo tapó por completo el ruido que podría haber generado la oficialización del pase de Sergio Massa al Frente de Todos.

 

Si bien el tigrense ya está dentro del espacio que encabezan Cristina y Alberto Fernández, todavía no se anunció qué rol jugará. Probablemente cuando la bomba de Pichetto deje de retumbar, se anunciará si Massa competirá en las PASO como precandidato perdedor a presidente. Más allá de lo que ocurra en agosto, lo más probable es que octubre encuentre al fundador de la avenida del medio como cabeza de la lista de diputados nacionales del kirchnerismo en Buenos Aires.

 

Economía sin respuestas

 

Más allá de la danza de candidaturas y las alianzas electorales más o menos circunstanciales que se puedan tejer desde hoy hasta las elecciones, la principal dificultad que enfrenta el Gobierno en su proyecto reeleccionista radica en la gestión de la economía.

 

Durante la semana el INDEC dio a conocer que la inflación de mayo fue de 3,1%. El número está tres décimas por debajo del índice de abril, lo que animó a funcionarios nacionales a hablar de un descenso, sin embargo el acumulado de los últimos doce meses se remonta a 57,3%, el más alto de los últimos 30 años y si se toma en cuanta solamente el rubro alimentos y bebidas –el de mayor incidencia para los sectores más vulnerables- la suba interanual de los precios llega a 65%.

 

En los primeros cinco meses del año la inflación fue de 19,2%, lo sugiere que tan temprano como en agosto se alcanzará el parámetro de 23% establecido en Presupuesto para todo el año.

 

Lo que resulta más preocupante es que más allá de homeopáticas desaceleraciones, los niveles de inflación siguen altísimos a pesar de que el Gobierno activó todas las anclas que tiene a mano: el dólar lleva casi dos meses de estabilidad, la política fiscal es contractiva, la base monetaria no aumenta, entró en vigencia un programa de control de precios, las tasas de interés siguen por encima del 60% y además el consumo sigue en caída.

 

En ese contexto de recesión con inflación, el aparato productivo sigue su camino de destrucción, lo que alimenta el desempleo.

 

Durante la semana que pasó, empresas emblemáticas como Puma y Loma Negra cerraron fábricas.

 

La cementera del grupo brasileño Camargo Correa bajó las persianas de su planta de Barker-Villa Cacique, un pequeño pueblo de bonaerense de 6.000 habitantes que dependía de esa fábrica. Tras más de dos meses de conflictos y desvinculaciones, la industria que tenía más de 300 empleados, dejará sin trabajo a 140 trabajadores propios y más 100 tercerizados.

 

En tanto que la marca deportiva Puma, operada por Unisol, cerró su segunda planta en la provincia de La Rioja en menos de dos años. En marzo de 2017, había desactivado la fábrica de Sanagasta y dejado sin trabajo a 100 empleados y ahora le tocó el turno a Chilecito, donde despidió a 40 trabajadores.

 

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