Análisis semanal: El algoritmo estratégico y político de Misiones que sumó medio millón de votos

Análisis semanal: El algoritmo estratégico y político  de Misiones que sumó medio millón de votos

Cuando una fuerza política consigue un record histórico de votos en un distrito, cuando su nivel de hegemonía llega al punto de acaparar casi tres cuartas partes del electorado, cuando abre una brecha de más de 55% respecto al segundo, cuando obtiene el mayor porcentaje de votos de todas las elecciones del país, cuando se alza con una victoria tan aplastante como la del Frente Renovador el domingo último, se está frente a un resultado que echa por tierra argumentos remanidos y obliga a un análisis más profundo.

 

Hablar de clientelismo, como se escuchó en los últimos días a algunos dirigentes de la oposición, resulta ridículo cuando se observa que en esta oportunidad la renovación ganó en las barriadas pobres, donde se supone que la dádiva tiene algún peso electoral, pero también aplastó en las zonas habitadas por las clases medias en las ciudades más grandes de la provincia.

 

La cantidad total de votos obtenida por el frente ganador también conspira contra el argumento del clientelismo: en la provincia ni remotamente hay medio millón de votantes dispuestos a ser influenciados por dádivas y aunque lo hubiera, ningún gobierno de Misiones tendría los medios ni los recursos suficientes para poner en marcha un esquema clientelar que involucre a la friolera de 500 mil beneficiarios.

 

“El contexto nacional” es otro de los argumentos con el que se intenta justificar el aplastante resultado. Si bien es cierto que las consecuencias negativas del ajuste nacional y estrepitosa caída de la imagen del gobierno de Macri conspiraron contra las chances electorales de Cambiemos en todas las provincias, en Misiones el porcentaje de votos alcanzado por el oficialismo local superó por muchísimo al que obtuvieron los demás gobiernos provinciales que enfrentaron a una lista de Cambiemos.

 

Con 57% de los votos, el triunfo de Schiaretti en Córdoba es el que más se acerca al de Herrera Ahuad y la renovación en Misiones. La diferencia entre los porcentajes que obtuvieron ambos candidatos en sus respectivas provincias es de 16 puntos, un océano.

 

El mal momento de Macri podrá explicar la sangría de votos que sufrió Cambiemos respecto a 2017, pero no alcanza para entender por qué el Frente Renovador acaparó tres cuartas partes del electorado.

 

Construcción local

 

Inútil es buscar fuera de la provincia las razones de un fenómeno que solamente se dio en Misiones y que tiene características locales muy marcadas. Por mucho que les pese a algunos dirigentes de la oposición, los resultados del domingo obligan a tomar muy en serio al Misionerismo, que al mismo tiempo es un eje conceptual a partir del cual la renovación logró construir una identidad local, un movimiento político en constante construcción y una estrategia que el conductor del espacio, Carlos Rovira, definió como “algoritmo estratégico político”.

 

En momentos en que todos hablan de estrategias de campaña conviene recordar que la piedra fundamental sobre la que se erige el misionerismo no tiene nada que ver con la selección de candidatos, con el armado de las listas ni con alianzas circunstanciales, sino con la construcción de una identidad que distinga a los misioneros del resto de los argentinos. Requisito necesario para llevar adelante un proyecto como el de la renovación que como lineamiento principal se plantea anteponer los intereses de la provincia por encima de las discusiones del orden nacional.

 

El rescate de la figura histórica de Andresito, verdadero prócer injustamente ignorado por la historia oficial, así como de distintos aspectos de la cultura propia y las constantes apelaciones a valores arraigados en el inconsciente colectivo misionero, como el proverbial espíritu emprendedor de los inmigrantes y la defensa del patrimonio natural, hacen parte de la construcción de esa identidad misionera.

 

Sobre la base de esa identidad, la Renovación dio forma a un movimiento político que desarrolló una fórmula electoral que demostró ser efectiva, algo que quedó en evidencia el 2 de junio, pero más importante que eso, estableció principios fundamentales para llevar adelante gestiones de gobierno exitosas, porque ningún oficialismo puede perdurar sin el respaldo de buenas gestiones.

 

La primera característica que salta a la vista es que se trata de un fenómeno provincial independiente, sin alineamientos ni compromisos a escala nacional. Solo eso ya representa una novedad para el escenario político misionero que desde el 83 hasta hace no muchos años estuvo dominado por delegaciones locales de partidos nacionales, siempre fatalmente atadas a decisiones que se tomaban a muchos kilómetros de Misiones.

 

La independencia de los enfervorizados y cambiantes humores de la política nacional demostró ser un valor importante para llevar adelante un gobierno provincial en tiempos dominados por la grieta que divide aguas entre macristas y cristinistas. Independencia del poder central no representa solamente un valor moral para ser declamado en los discursos, sino que constituye una poderosa herramienta de gobierno porque permite tomar decisiones –que al fin y al cabo de eso se trata gobernar- teniendo en cuenta exclusivamente los intereses propios de los misioneros, sin prestar atención a las tensiones que marcan el paso de la política en otras esferas.

 

Otro de los principios del Misionerismo es el apego puntilloso al orden fiscal, cuestión que está directamente relacionada a la soberanía. Desde la renovación entienden que al igual que ocurre con las personas, si una provincia quiere ser independiente lo primero que debe hacer es aprender a vivir con lo propio sin tomar deuda para cubrir gastos corrientes, aspecto en el las administraciones renovadoras se diferencian de anteriores gestiones provinciales y de gobiernos nacionales pretéritos y presentes.

 

Pero las mejores estrategias valen poco sin buenos ejecutantes y la renovación encontró en Hugo Passalacqua a un gobernador que se las ingenió para completar en tiempos de crisis nacional, una gestión que lo consagró como el gobernador con mayor imagen positiva del país, por encima del 70%, lo que llevó al conductor del espacio, Carlos Rovira, a proponerlo como posible candidato a gobernador en 2023.

 

A la alta valoración de la gestión de Passalacqua se sumó la buena imagen de los candidatos de la fórmula, Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce, así como la de buena parte de los candidatos a intendente, especialmente Leonardo Stelatto que llevó a la renovación a obtener en Posadas un aplastante triunfo que sorprendió a propios y extraños.

 

Refresh permanente

 

En el plano político, el Misionerismo es un movimiento siempre atento a lo que ocurre fuera de la arena política y dispuesto a incorporar no solo personas, sino también conceptos de otras áreas del pensamiento y la acción.

 

La fórmula a que hace pocos días votaron casi tres de cada cuatro misioneros está atravesada por esa idea. Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce no son políticos de vasta trayectoria, algo que es un requisito básico para escalar en cualquier partido tradicional, de hecho ni siquiera empezaron su vida laboral dentro de la política como tantos dirigentes que no conocen en carne propia cómo es el mundo fuera de la administración pública, sino que son profesionales que primero lograron notoriedad dentro de su disciplina –ambos son médicos exitosos- y luego se volcaron a la política.

 

La constante incorporación de dirigentes que no provienen de la política partidaria permitió alimentar al movimiento con ideas provenientes de otros campos y de otros movimientos: feministas, militantes barriales, de la cultura, de la diversidad sexual, del emprendedurismo, líderes agrarios, representantes del empresariado, profesionales de distintas actividades, gremialistas,  todos encuentran en el Misionerismo un espacio contenedor que les permite obtener logros concretos para las causas que militan y al mismo tiempo aportar a un proyecto general.

 

Los jóvenes con algún tipo de inquietud aprovecharon la vocación de apertura de ese movimiento y rápidamente ganaron espacios, favorecidos por una cultura de recambio permanente que es otra de las características de la renovación. En las elecciones del domingo último participaron por este espacio 50 sublemas encabezados por dirigentes que hacían sus primeras armas en política y 60 encabezados por mujeres.

 

Ese concepto de movimiento en constante construcción también atrajo a dirigentes de otras fuerzas políticas que, tapados por referentes históricos poco dispuestos a ceder sus lugares, no tenían en sus partidos la posibilidad de seguir creciendo y a políticos que supieron construir espacios propios –como Claudio Wipplinger, Alejandro Velázquez o Facundo López Sartori- que encontraron suficientes coincidencias con la renovación como para incorporarse.

 

Pero este modelo de apertura y renovación permanente que consiguió la hegemonía electoral en Misiones no sería viable sin una conducción que genere total y absoluto consenso dentro del movimiento, como la de Carlos Rovira. Para permitir el surgimiento de nuevas figuras es necesario que los históricos cedan espacios ganados, algo que va en contra de la propia naturaleza de la política en su concepción más tradicional que reconoce como un precepto sagrado que “los espacios se ocupan”.

 

El cambio cultural que está logrando la renovación no pasa solo por la incorporación de los jóvenes, sino también por la idea según la cual la carrera política no es eterna y todo funcionario debe saber dar un paso al costado cuando ya aportó lo que tenía. Por razonable que parezca, eso suena como un verdadero sacrilegio a oídos de dirigentes de partidos tradicionales que hace más de 30 años viven de la función pública.

 

Maratón electoral

 

Tras las elecciones de Misiones, Corrientes y San Juan, este fin de semana será el turno de ir a las urnas para los chubutenses, mendocinos, entrerrianos, jujeños y tucumanos.

 

En Chubut la disputa estará entre el gobernador Mariano Arcioni, peronista federal cercano a Sergio Massa, que con poco más de 98 mil sufragios fue el candidato más votado y el kichnerista Carlos Linares, intendente de Comodoro Rivadavia que integró, junto a otros dos precandidatos, el frente que resultó ganador en las PASO con 101 mil votos. El candidato de Cambiemos es Gustavo Menna y tiene asegurado el tercer puesto.

 

Mendoza irá a unas PASO con fuerte competencia interna en los principales frentes. En esa provincia no existe la reelección y el gobernador Alfredo Cornejo designó como su sucesor a Rodolfo “Rody” Suárez, el intendente de la ciudad capital que hace cuatro años ganó con 60% de los votos. Dentro de Cambiemos, Suárez competirá en las PASO en un duelo PRO-UCR con el intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi. Suárez es el presidente de la UCR local, Cornejo el presidente de la UCR nacional, y De Marchi presidente del PRO de Mendoza.

 

En Entre Rios todo indica que el actual gobernador, Gustavo Bordet será reelecto. En las primarias del 14 de abril, logró una amplia victoria con su alianza “Frente Creer” al obtener el 58,28% de los votos (392.065) contra el 33,63%  (226.223)  de la dupla Atilio Benedetti-Gustavo Hein. El centro de la atención estará en Paraná, donde busca renovar su mandato el intendente radical Sergio Varisco (Cambiemos), quien fue acusado y procesado por formar parte de una red de narcotráfico.

 

En Tucumán la gobernación se disputará entre el actual mandatario, José Manzur y Jorge Alperovich, quien gobernara durante más de 10 años, ambos del PJ. Los sondeos previos le daban a Manzur una ventaja clara.

 

En Jujuy el contexto es propicio para que el gobernador Gerardo Morales le dé a Cambiemos la primera sonrisa en elecciones a gobernador después de doce reveses. Es previsible que Morales gane por un amplio margen porque compite contra un PJ dividido en cinco expresiones que atomizarán el voto opositor.

 

Incertidumbre nacional

 

En lo que refiere a la definición de los frentes y las candidaturas nacionales, la que pasó fue una semana de tensión, pero sin nuevas definiciones. Por el lado de la deshilachada Alternativa Federal, todo indica que el único candidato a presidente será el salteño Juan Urtubey, al menos eso estimó Ángel Pichetto, quien podría acompañarlo en la fórmula.

 

Roberto Lavagna busca consolidar su propio espacio, Alternativa 19, como el ecosistema más amigable para votantes y dirigentes que busquen una alternativa al macrismo y al kirchnerismo.

 

El tercer representante de la cada vez menos ancha avenida del medio, el zigzagueante Sergio Massa sigue jugando al silencio mientras deja correr al mismo tiempo rumores antagónicos de posibles alianzas con el PJ de Cristina y Alberto Fernández y con Cambiemos para reforzar las chances de la gobernadora de Buenos Aires, Eugenia Vidal.

 

El último rumor responde al principal foco de atención dentro de la alianza gobernante: retener provincia de Buenos Aires amenazada por el kirchnerismo. A pesar del deterioro que viene arrastrando producto de su propia indefinición, la figura de Massa podría ser determinante en esa disputa.

 

Crisis y despidos

 

En materia de economía, la producción industrial cayó 8,8% en abril en forma interanual, acumula doce meses consecutivos de baja y sufrió una contracción interanual del 10,6% en los primeros cuatro meses del año, según informó el INDEC.

 

No obstante, el Indice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró en abril respecto de marzo una variación positiva del 2,3%, en la medición desestacionalizada.

 

La encuesta cualitativa industrial, que el INDEC realiza mensualmente entre empresas, registró que el 36,7% de las compañías cree que el sector continuará en baja entre mayo y junio.

 

Los datos del INDEC muestran que la industria está en un intermitente proceso de recuperación que no termina de consolidarse y que está lejos de llevar a la actividad a los niveles del año pasado, anteriores a la megadevaluación.

 

Afectadas por el efecto arrastre de la dura recesión que  inició a mediados del año pasado, las industrias siguen despidiendo personal, situación que volvió a golpear a los trabajadores de la fábrica de zapatillas Dass ubicada en Eldorado.

 

La planta que en diciembre pasado había despedido a 175 operarios, el viernes último se desprendió de otros 150. Desde la compañía argumentan que la demanda cayó significativamente, lo que les impediría sostener al plantel de trabajadores.

 

Tras conocerse los despidos, el Ministerio de Producción y Trabajo de Nación que encabeza Dante Sica, llamó a una conciliación obligatoria. La medida se tomó luego de que el funcionario mantuviera una reunión con dirigentes del gremio del calzado. La empresa fue citada para el martes a la tarde.



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