Tu refugio y tus retos.

Tu refugio y tus retos.

La infancia está rodeada de color de curiosidad de asombro, de amigos exploradores. Los niños tiene esa capacidad de explorar, de asombrarse, de colorear los días con travesuras, ingenio. En la infancia hay distintos tipos de relaciones que pertenecen al mundo del encuentro, del asombro, hay distintos descubrimientos en distintas etapas de la vida.

 

Un descubrimiento de la infancia se da cuando el niño dimensiona su capacidad de escalar, cuando toma conciencia que puede alcanzar objetos y lugares impensados y este lugar suele estar asociado a la naturaleza.

 

Hay un amigo especial, cómplice, con, el cual los encuentros pueden ser en las tardes o en las

siestas, el amigo árbol.  Este amigo especial se llama “árbol “ofreciendo sus ramas, sus hojas, su sombra poniéndose al servicio de la aventura, puede que con el hayas tenidos distintos tipos de acercamiento. Algunos que incluso han construido sobre él, teniendo un refugio especial, llamada la casita del árbol, o quizás porque no un nombre inesperado.

 

Trepar a un árbol es uno de los primeros desafíos de la infancia, llegar a la cima, mirar desde arriba, esconderse, refugiarse, el asombro de verlo tan grande, tan alto, fuerte, flexible en los vientos cuando sus hojas se desplazan. La relación niño – árbol puede tener distintos significados para cada uno, alguno en relación a las travesuras, a los amigos, a las escondidas de mama, como hazaña, como espacio de cuidado, porque todo lo que ocurre en la casita forma parte de nuestro mundo, donde los adultos difícilmente lo comprendan.

 

De niños tenemos refugios y amigos especiales como los árboles, la admiración de ver en las

alturas, la capacidad de no rendirse y volver a intentarlo, la confianza que  tiene el niño a la hora de subir, quizás una mirada másescepticista diga que es porque no reconoce el peligro y dado esto, se lanza a la aventura al descubrimiento, entonces como adultos ¿qué nos falta para lanzarnos a la experiencia?, o será que con el paso de los años hemos visto solo con los ojos del riesgo dejando de escuchar a ese niño travieso que decía intentemos subir.

 

Tus arboles como refugio o tus arboles como retos desafiantes, lugar donde estar con uno mismo o lugar para desafiar la propia capacidad y aprender a realizarlo en solitario o en la compañía o complicidad de alguien más.

 

¿Cuáles fueron tus árboles de la infancia? ¿Qué emociones te despiertan? ¿Cuáles fueron tus historias con los arboles? ¿Cómo vives tus recuerdos? ¿Qué te pasa hoy cuando ves un árbol, lo contemplas, lo disfrutas, te reposas bajo su sombra como un viejo amigo al cual vale la pena volver a visitar y refugiarse nuevamente? ¿Cuáles son hoy tus espacios de refugio?

Refugiarte o retarte a nuevos desafíos, aprendiendo a que en la vida todo llega a través de nuestro diseño, de niño no corrías tras los árboles, has crecido y quizás esos árboles te sigan esperando para retarte a nuevos caminos de aprendizaje o para recibirte en su sombra y en sus ramas como refugio.

 

Mirar desde lo alto cambia toda tu perspectiva, asombrarse, lanzarse a la experiencia de respirar junto a la naturaleza no es solo una actividad de infancia, es un estado de descubrimiento continuo.

 

Puede que de niño no hayas experimentados tus árboles, puede que reconozcas que tus refugios han sido otros y es perfectamente legítimo, cada niño interior sabe que es lo que lo atraía y desafiaba y aunque no lo creas ahí hay un nuevo reto, el de sentarse a conversar con alguien y compartir experiencia con el que vivió arriba de los árboles y el que no, el que conoce mucho de naturaleza y el que no,  porque entre ambos hay construcción de aprendizaje, nos construimos con experiencias propias y con la de los demás.

 

Construir con el otro, compartir, estar y diseñar que retos soy capaz de alcanzar, que refugios me hacen falta. Levantar la mirada y ver un mundo de árboles nuevos por conquistar.

Conquista tus árboles, atrévete al asombro, a la picardía y la curiosidad de saber que hay después de esa rama, de disfrutar de la sombra, de encontrarte con las hojas y habitar un mundo nuevo. Tus arboles te están esperando. Tu eres el único quesabe que significan para vos, ellos,  refugio o reto o porque no ambas interpretaciones.

 

* M. Natalia Ferreira.  Correo: mnataliaferreira@gmail.com



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