Manejaba un negocio de comidas en Córdoba, pero huía de la justicia por casi una década

Manejaba un negocio de comidas en Córdoba, pero huía de la justicia por casi una década

Rodrigo Martín Del Coro Igarzábal fue apresado en la localidad de Balnearia acusado de comandar una asociación ilícita y de “entregar” a los clientes de la firma para que sean asaltados.

Según informó Infobae, el hijo del dueño de una inmobiliaria de San Isidro que estaba prófugo desde hacía ocho años fue detenido en la provincia de Córdoba, donde trabajaba como chef en hoteles y eventos.

Rodrigo Martín Del Coro Igarzábal, de 38 años, fue detenido por personal de la División Investigación Federal de Fugitivos perteneciente al área de Interpol de la Policía Federal Argentina en la localidad de Balnearia, en el departamento San Justo de la provincia de Córdoba, a unos 190 kilómetros de la capital provincial.

Del Coro Igarzábal es el hijo del dueño de la inmobiliaria DIC Propiedades, con varias sucursales en los partidos de San Isidro y Vicente López, y trabajaba en el negocio familiar.

Desde la investigación señalaron que “creía que ya no lo buscaban o que la causa estaba prescripta. No usaba identidad falsa pero trabajaba como chef con su segundo nombre, Martín. Se hacía llamar ‘Tincho’ y tenía un ‘food truck’ que promocionaba por Facebook y con el que preparaba comidas para hoteles, festivales y eventos”.

Uno de los miembros de la organización que también trabajaba en la inmobiliaria junto al capturado, confesó y contó en su indagatoria que Del Coro Igarzábal llegó a planear el secuestro de su propio hermano y un asalto en la casa central de la inmobiliaria en Olivos, donde trabajaba su propia esposa, pero se cancelaron esos planes por lo peligroso que eran los delincuentes.

El acusado tenía captura nacional e internacional y figuraba con “red note” (alerta roja) entre los más buscados en la página de Interpol.

Hace ya varios años que el fiscal Garbus le pidió a los detectives de la PFA que integran Interpol que lo busquen en el exterior y el interior y así fue como hace pocos días le comunicaron que tenían una pista en Córdoba.

Personal de Interpol viajó a la localidad de Balnearia, comprobó que el dato era cierto y detuvo a Del Coro Igarzábal, cuya identidad fue corroborada con el “morpho touch”, un dispositivo móvil de lectura de huellas dactilares.

Los investigadores siempre sospecharon que Del Coro Igarzábal contó con el apoyo de su entorno para poder mantenerse en la clandestinidad. Su familia, a través de su abogado, el penalista Miguel Ángel Pierri, sostuvo en su momento que el joven era un “ludópata” y que necesitaba ser internado.

Hace ocho que era buscado por el fiscal Gastón Garbus de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada de Martínez, en el marco de una causa caratulada como “asociación ilícita y robo calificado” y que lo tiene como presunto “entregador” de la víctimas que eran asaltadas por la bautizada “banda de la inmobiliaria”.

La investigación del fiscal se inició el 13 de diciembre de 2010 con un robo boquetero en la galería Paseo de Alvear de Martínez, donde una banda accedió a una casa de ropa, a una de bijouterie y a una joyería donde violó una caja fuerte y robó siete kilos de oro.

A raíz de una huella digital, identificaron a un miembro de la banda y gracias a que se le intervino la línea telefónica, el fiscal y la policía descubrieron que esta misma organización también se dedicaba a cometer todo tipo de asaltos violentos.

En las escuchas, los investigadores descubrieron las conexiones de la banda con Del Coro Igarzábal, uno de los hijos del dueño de las inmobiliarias DIC, y con otro empleado de la firma, Sebastián Emiliano Arias de 37, quienes actuaban como “entregadores” de las personas que recibían dinero en efectivo por la venta de propiedades.

En la investigación -que contó con varios meses de escuchas directas-, se detectaron al menos tres hechos “entregados” desde la inmobiliaria, de los cuales algunos se concretaron y otros fueron frustrados.

Fuentes judiciales indicaron que además de Arias -quien por las escuchas también quedó imputado por hacer delivery de marihuana, cocaína y una droga sintética llamada “Avatar”-, hay otros cinco miembros de la banda ya condenados y queda un último prófugo identificado como Juan Pablo Carrera, alias “Pichu”.

Fuente: Infobae



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