Administración de la educación y blockchain

La razón de ser del sistema educativo es la promoción humana, particularmente fundada en el hecho educativo, solo posible con la participación de tres actores: el estudiante y su familia, la escuela y su entorno y la sociedad en general.

Por ello es indispensable tener condiciones adecuadas de trabajo, ya que el camino hacia la calidad educativa se relaciona con la profesionalización docente y una eficiente y eficaz administración escolar.

Es decir, se debe orientar el accionar hacia la corrección de deficiencias de las estructuras de la administración docente, a los fines de conseguir reducir costos improductivos y, consecuentemente, promover a los responsables del hecho educativo desde la valoración de los resultados, pero sin olvidar que la educación se inicia en la gestación, con la esencial participación de la madre, la compañía del padre y demás familiares, acción de la comunidad, la sociedad y la escuela.

En ese marco debemos tener en consideración que Blockchain está empezando a desempeñar un papel importante mediante el aumento de la seguridad, responsabilidad y transparencia, permitiendo la inclusión de dispositivos de bajo costo en el esquema blockchain para hacer cada vez más viable la gestión de la administración de las organizaciones educativas, entre otras posibilidades de esta nueva tecnología.

Recordemos que Blockchain es una tecnología basada en una red de ordenadores en la que todos o algunos aspectos funcionan sin clientes ni servidores fijos, que se comportan como iguales entre sí, llamada P2P por sus siglas en inglés, manteniendo una lista cada vez mayor de registros de datos protegidos criptográficamente y fortalecidos contra la manipulación y la revisión. Este sistema puede y debe ser utilizado en la administración de las organizaciones escolares, más allá del tipo de gestión, como una manera de fortalecer la confianza, la rendición de cuentas y la transparencia, mientras racionaliza los procesos internos y externos de los institutos.

Con blockchain, podemos fijar diferentes y múltiples interacciones empresariales, abriendo canales para diseñar nuevos estilos de interacciones digitales. Esta tecnología tiene el potencial de reducir enormemente el costo y la complejidad en el que las empresas educativas operan, ya que el libro distribuido en el que se basa blockchain facilita la creación de redes donde prácticamente cualquier valor puede ser rastreado (desde la contabilidad, seguimiento de cuotas pasando por personal, alumnos y cualquier otro dato que se requiera incluyendo rendiciones de cualquier índole), sin requerir un punto central de control.

Es evidente que blockchain es la próxima y ya vigente generación de sistemas de transaccionales, que funcionarios, administradores, docentes, padres y demás involucrados deberán tener presente, estudiar y aplicar. Las cadenas de bloques permiten a todos los dispositivos de las organizaciones participar en las transacciones. Los dispositivos son capaces de comunicarse entre sí para actualizar o validar contratos inteligentes, moviéndose a lo largo de múltiples puntos de distribución. Esto permite a todas las partes compartir la información y el estado del paquete a medida que se mueve entre múltiples partes para asegurar que se cumplan los términos de un contrato y, consecuentemente, posibilitar una adecuada y más fácil administración, generándose propuestas de valor para que los institutos educativos aprovechen, tal como destaca Ast en su curso específico: a) Construir confianza entre las personas y las partes que hacen transacciones conjuntas.

El Blockchain y el Internet de las Cosas permite a los dispositivos participar en transacciones como un grupo de confianza, ya que el registro indeleble de las transacciones y los datos de los dispositivos almacenados en la cadena de bloqueos proporcionan pruebas y controlan la confianza necesaria tanto para las organizaciones educativas como para quienes las conforman; b) Reducir los costos eliminando intermediaciones innecesarias, incluyendo la mayoría de los costos legales o contractuales; c) Acelerar las transacciones puesto que los contratos inteligentes permiten a las organizaciones reducir el tiempo necesario para cumplir los compromisos legales o contractuales, preservando al mismo tiempo la privacidad y la seguridad de las empresas para todas las partes de la transacción.

Todos estos adelantos tecnológicos permiten la creación de soluciones para ayudar a las organizaciones a mejorar la eficiencia operativa, transformar la experiencia de los docentes, padres y alumnos, como también adoptar nuevos modelos de instituciones de manera segura, privada y descentralizada, que posibilitan la trazabilidad de las certificaciones y otra información relevante, permite realizar un seguimiento de un registro indeleble y el intercambio fácil de esta información.

En ese contexto, a nivel pedagógico se debe continuar con la verdadera Transformación Educativa; aspiración de poco realismo si no avanzamos en la mencionada reestructuración, donde la racionalización, eficiencia, eficacia, descentralización, autonomía escolar, responsabilidades institucionales y compromiso personal sean marcos referenciales y objetivos de la nueva estructura educativa, enfatizando la estrecha vinculación entre desarrollo económico y educación.

Pero también se vincula directamente con aspectos relacionados con la creciente globalización de la economía mundial, proceso del cual no escapa la estructuración del sistema educativo argentino, que además se enfrenta con los movimientos contrarios y que provocan los conflictos relacionados con una “generación que se encuentra extraviada entre dos épocas” (Hesse). En este sentido también se deberán considerar las particularidades de los niños actuales a quienes les parece natural “vivir en un mundo donde el bien principal es la visibilidad y hará cualquier cosa por salir en los medios de comunicación” como si se necesitara la mirada del otro para saber quién se es.

 

Modernidad del sistema educativo

Los sistemas nacionales de educación son criaturas de la modernidad, que es una construcción histórica que ha venido evolucionando desde el siglo XVI. Hay una modernidad europea – occidental originaria. Hay una modernidad latinoamericana, como existen las modernidades introducidas por el colonialismo en los otros continentes y resignificadas en cada uno de ellos por la fuerza de la cultura de los colonizados. Hay la versión argentina de la modernidad latinoamericana, también con su propia evolución.

Por una parte, los sistemas nacionales de educación son frutos culturales del Racionalismo y de la Ilustración y en otro sentido, conforman la respuesta a necesidades históricas objetivas del desarrollo económico y político de las naciones. Esto significa que el sistema de educación de Argentina, al igual que en otros países latinoamericanos, nace de la voluntad iluminista y de la necesidad de respaldar la construcción del Estado nacional, después de la Independencia.

Por esta causa que nuestro sistema educativo nace “moderno”. Sigue siéndolo a través de los años hasta hoy. Sin embargo, ha experimentado sucesivas “modernizaciones”. La que se anuncia y propone actualmente es la última de muchas que, bajo la denominación específica de “reformas” se han propuesto o implantado desde la segunda mitad del siglo XIX hasta ahora. No hay novedades en cuanto al proceso de modernidad como construcción histórica, aunque si existen cambios sustanciales en cuanto al contexto, al escenario internacional en el marco de los cambios a partir de las comunicaciones.

Es importante recordar que a comienzos del presente siglo se discutía sobre educación y desarrollo económico y se proponía reemplazar la pedagogía tradicional por métodos activos y funcionales. Había una fuerte tendencia en favor de la “escuela nueva”, esto significa, de una escuela moderna, inspirada en la acumulación de las nacientes ciencias auxiliares de la educación.

Hoy remarcamos que la educación es el tema central, entonces concordamos en la centralidad de la educación y el conocimiento respecto al desarrollo y queremos superar la pedagogía “frontal” por otra, activa y personalizada, con uso abundante de las tecnologías inspiradas en el prodigioso desarrollo científico de nuestro tiempo, aplicando métodos adecuados, como se indicara, de administración de las empresas escolares, para poder aprovechar aquello que estamos desvelando en nuestro proceso de crecimiento como humanidad: que desde la gestación podemos generar ideas propias, que nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa, que nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de nuestras moléculas, que somos diferentes y que el mecanicismo de la modernidad ha sido superado por la integración de todos los actores en una educación nueva.

Ese paso es esencial y condición previa si Argentina quiere tener éxito en la economía globalizada. Es que, sin dejar de considerar las singularidades de cada región o estamento social, se debe incorporar el llamado valor agregado a sus productos y servicios, valor que depende de la cantidad y calidad de inteligencia que pone en ellos, o sea, de la medida del conocimiento, la tecnología y la creatividad que se emplean. Tras todo esto, se encuentran la educación y la capacitación, administradas como “unidades de negocios” que cumplen con los objetivos propuestos y no siguiendo pautas generales atrofiantes, como claramente se manifiestan en los resultados de las evaluaciones de calidad realizadas en la Argentina.

Creo entonces que nuestra educación no se encuentra a la altura del desafío de la competitividad. De allí la presente postulación para concretar su urgente transformación, no solamente en el sentido de actualizarla o modernizarla, sino fundamentalmente en el sentido de transformar su administración para que sean centro de generación de los nuevos paradigmas que la sociedad necesita. Tal como se señaló en otros puntos, debe necesariamente asociarse a esta iniciativa, obviamente además del gobierno, a las cámaras empresarias y sindicales y las entidades que agrupan a los padres.

 

 

 

 

 (*) Por Guillermo Hassel 

Doctor en administración, profesor, abogado.

 

 

 

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