“El éxito está en el trabajo en equipo y la profesionalización”, asegura Victoria Szychowski, la primera mujer presidente de La Cachuera, que produce yerba mate y arroz Amanda

“El éxito está en el trabajo en equipo y la profesionalización”, asegura Victoria Szychowski, la primera mujer presidente de La Cachuera, que produce yerba mate y arroz Amanda

Le toca timonear la empresa luego de 50 años de manejo ejecutivo masculino. María Victoria, hija de Don “Pancho”, quien condujo la compañía casi cinco décadas, es  nieta y bisnieta de los fundadores. Cree que el lugar de la mujer en la sociedad depende de su capacidad, no de una Ley. Su visión del desafío que representa la gestión en una empresa familiar, de las políticas en el sector yerbatero y de la relación con los productores en medio de la crisis.

 

María Victoria Szychowski es la primera mujer en la conducción de una yerbatera de primera línea en Misiones y una de las más antiguas en la actividad de la provincia, con 100 años de historia. En 2016, la empresaria se hizo cargo de la presidencia del directorio de La Cachuera SA, y debió suceder a Marcelo Figueredo, quien fue nada menos que la mano derecha de don “Pancho” (Juan Alfredo) Szychowski y gerente general de la yerbatera durante años.

 

Antes, don “Pancho” mantuvo con manos firmes el timón de la empresa desde 1966 hasta 2013, cuando se retiró con 86 años. En ese período la marca Amanda pasó a ser una marca preciada y de prestigio en yerba, arroz y té. Y célebre en el mundo porque exporta a Siria, en su mayor parte, pero también a otros países de Oriente Medio como Líbano y Emiratos Árabes, además de Europa -España ante todo- EE.UU, Canadá, Australia y Chile.

 

La empresaria confiesa que extraña la ductilidad y facilidad de palabra de su padre, “Pancho” (Juan Alfredo), pero se manejó con fluidez e ideas muy claras en una entrevista con Radio Libertad. Es la nieta de Juan, quien llegó a localidad de Apóstoles con 11 años, en 1900, junto a sus padres Julián y Carolina Padanowski, bisabuela de María Victoria.

 

En el mismo lote que don Julián eligió en el siglo pasado, junto a un arroyo donde luego su hijo Juan construyó un molino de maíz, continúa la historia de esta empresa familiar de leyenda. ¿Cómo sobrevivió al sino diluyente que consume empresas familiares: no más del 4% llega a la cuarta generación? Y cómo se valorizó el papel de la mujer en un ambiente empresario tan ligado a lo varonil, para no decir machista.

 

“Soy, sí, la primera mujer que dirige la empresa”, confirma María Victoria. Aunque no haga falta, lo subraya y se pregunta ¿por qué ocurre esto? “Porque en la historia no solo de nuestra empresa, sino del país y del mundo, la mujer, si bien estaba presente, no ocupaba puestos según su capacidad”, señaló en la entrevista en los estudios de Misiones Online y Radio Libertad.

 

Este es uno de los temas que le apasionan: la participación femenina en el mundo de hoy. No está de acuerdo con una Ley de paridad de género que garantice sí o sí un puesto a la mujer. “Los cargos no te definen. Considero que los lugares se ocupan por las capacidades, no por ley”, subrayó la empresaria.

 

 

-Su abuela Bronislada “Broña” Kruchowski y su bisabuela Carolina Padanowski, habrán sido claves.

Oh sí; y yo rescato también a mi tía Carola, que falleció en 2013 si mal no recuerdo, hermana de mi padre. Fue una mujer importantísima dentro de la estructura de nuestra empresa, porque fue la mujer que se quedó viviendo en el establecimiento junto a su esposo. Ellos eran responsables del control de calidad del producto, de la recepción de la yerba canchada. Tal vez ella no lucía públicamente con un cargo, pero fue una mujer muy fuerte y una mujer muy importante también en la empresa. Fundamental.

 

-Y cómo vivió como mujer el ocupar la presidencia de La Cachuera.

Lo que digo hoy es: por una cuestión del Cosmos, me toca presidir esta empresa pero nuestro trabajo en la empresa, siempre lo rescato, es un trabajo de equipo. Acá hay que dejar los egos de lado porque eso tiene un corto camino. El trabajo en equipo es fundamental, y es así como nosotros trabajamos hoy en nuestra empresa. Hoy me toca presidir a mí. Dentro de dos meses quizás no esté como presidenta de la empresa.

 

-Y no se enoja por eso…

Claro que no, los cargos no te definen. Siempre decimos: las personas hoy estamos, pero cumplimos un ciclo. Las personas que estamos hoy llevando adelante esta empresa sabemos que en algún momento nos vamos a tener que correr, porque si viene alguien con mayores capacidades para el bien de esta compañía, tenemos que ser todos felices. Y si fuimos importantes en una etapa, no tenemos que morir en este cargo.

 

-¿Cómo ve hoy al rol de la mujer al frente de grandes empresas o pymes que en algún momento pueden ser grandes?

Me encanta que la mujer pueda ir tomando roles más importantes, nuevos desafíos. Pero quiero ser clara: no estoy de acuerdo por ejemplo con esta ley, con que sea obligatorio. Siempre digo que uno debe estar en el lugar en que le toque por las capacidades que tiene, no importa si sos mujer, si sos hombre, sino simplemente por las capacidades: para poder desempeñar bien el rol que te toque. Si hay mujeres que reúnen esas condiciones, en buena hora. Pero no tiene que ser una obligación o una imposición. Ese es mi punto de vista.

 

¿La capacitación es clave en la promoción dentro de una empresa?

Totalmente. ¡Ojo! nuestra empresa tiene muchas mujeres a las que me encantaría poder nombrar y si me olvido de alguna, pido disculpas. Por ejemplo, en el departamento de compras, la contadora Liliana Okonski, que es brillante en lo que hace: Y en exportaciones, en todo lo que es el manejo de la papelería de nuestras exportaciones hay dos mujeres: Alejandra Martín en Buenos Aires y Marcela Ferrada, en Posadas. En la planta industrial de Apóstoles hemos incorporado a una ingeniera jovencita, recién recibida, Karina Kachuk. Está dando sus primeros pasos en el área de calidad, acompañada de otro ingeniero, ya con más años. Pero realmente las capacidades de Karina son extraordinarias y fantásticas. No están en esos puestos porque son mujeres. No, cuando se buscó la necesidad de cubrir ese puesto se hizo una búsqueda y entre los currículum presentados, se vio quien era mejor para el puesto. Y hoy también nos acompañan dos profesionales en una auditoría externa, para que nos agilice un trabajo de descripciones de puestos y demás. Bueno, la salvedad es que vinieron dos mujeres una ingeniera y la otra licenciada en Administración de Empresas. Da la casualidad, porque reúnen las capacidades, no porque sean mujeres.

 

 

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La transición luego de casi medio siglo con “Don Pancho” al timón

 

– ¿Cómo hicieron los Szychowski?

En los inicios, comenzó como un emprendimiento familiar, en el cual trabajaban mis abuelos y sus ocho hijos, entre ellos mi padre Pancho, próximo a cumplir 92 años. Un grupo de 4 varones y 4 mujeres. Primero fue Juan Szychowski e Hijos y, a tras la muerte de mi abuelo en 1960, se forma La Cachuera SRL y en 1972 La Cachuera SA conformada por mi abuela y sus hijos.

 

– Le tocó una transición que no es fácil, después de gestiones como la de su papá.

En una empresa familiar el proceso de transición no es nada fácil. En 2012 solicitamos el acompañamiento de profesionales de la Universidad Austral, formados específicamente en empresas de familia. Sea el rubro que sea, todas tienen en definitiva los mismos problemas base. ¿Cómo se forma una empresa de familia a diferencia de una compañía multinacional? Uno, normalmente, se rodea de sus familiares, de amigos, en los cuales uno tiene confianza. Busca capacidades también pero a veces, cuando esa empresa hace un salto y comienza a crecer, esas capacidades quedan un poco chicas. Entonces hay que saber cuándo hacer esa transición, ese cambio, y  profesionalizar la empresa porque hay empresas familiares que se terminan perdiendo en el tiempo, normalmente entre la segunda y tercera generación.

 

¿La empresa pierde competitividad?

Es así. En 2013 cuando se forma un nuevo directorio, parte lo integramos algunos familiares y preside por tres años la empresa el señor Marcelo Figueredo, quien falleció inesperadamente en 2016. Un hombre que estaba con todas sus capacidades y, bueno, fue algo inesperado. Fue un hombre que se formó al lado de mi padre, durante muchos años, fue el gerente general de la empresa, y conocía al dedillo todos los pormenores de la empresa y a su gente. Yo siempre rescato su capacidad conciliatoria fantástica, más allá de sus conocimientos del negocio. Porque, vuelvo a decir, las transiciones no son fáciles. Agradecidos todos los que formamos parte de esta empresa a quien durante 3 años pudo acompañar ese proceso de cambio. Cuando don Marcelo fallece, tomo yo la presidencia hasta este mes de mayo próximo, cuando hay nuevamente una asamblea con elección de autoridades y veremos nuestros socios a quienes eligen.

 

Museo Histórico “Juan Szychowski”

 

 

“La yerba tiene problemas que no creó la industria sino las políticas de gobierno, se deberá tomar las riendas y solucionarlos”

 

Victoria Szychowski también apeló a un acuerdo y diálogo con los productores yerbateros. Recordó que una política de la empresa ha sido cuidarlos “muchísimo”. Y es positiva, confía en que pese a un año similar a 2018, habrá una oportunidad de mejora. “Somos una gran familia. Nosotros no podemos castigar al productor, porque sin el productor no vivimos. Pero el productor tampoco vive sin el industrial que compra su producto. Lo mejor es dialogar”, dijo. Aunque señaló la dificultad de la industria para salir a pagar de contado la hoja verde o la canchada.

 

-¿Cómo ve este momento del país?

Es un momento difícil y complicado. Lastimosamente, porque creo que este 2019 no va a ser tanto o más diferente que el 2018. Tenemos que ser muy cautos en estos momentos, aunque uno tiene en la mente muchos proyectos para llevar adelante. Las innovaciones, la idea de invertir en nuestro negocio. Pero pedir un crédito al banco es muy difícil, las tasas de interés son altísimas. Por otro lado, como el bolsillo del consumidor también castigado, el sector comercial también se resiente. Entonces lo que uno no vende no cobra. Hay que ser muy cautos, no dejar de hacer, sino analizar muy bien los pasos a dar. Son momentos donde uno más bien se mantiene y deja esos proyectos de crecimiento, de innovación, un poco en stand by no muertos sino latentes, a la espera de que mejore la situación. Estamos todos en la misma, no vivimos en una burbuja.

 

¿Cómo afecta la caída en el consumo a su principal producto que es la yerba?

Voy a hablar en la macro y después puntualmente de nosotros. En la macro, la yerba se sigue consumiendo, pero el consumidor busca las marcas un poco más económicas. Entonces, nosotros en el mercado interno sí, desde hace ya algunos meses, estamos en una situación de una caída. Nuestros objetivos mensuales han sufrido una pequeña retracción. Es así.

 

¿Pasa con todos los rubros?

Con las marcas de primera línea está sucediendo. El consumidor va a la góndola y busca qué otra alternativa tiene. La posición nuestra en realidad es privilegiada porque, como también somos una empresa exportadora y eso hace que estemos financieramente en otra situación. Pero, realmente estamos endeudados como todas las empresas.

 

¿Y los que no tienen esa alternativa?

Otras la tienen que estar pasando peor porque el consumo se retrae, los plazos de pago se alargan y, por el otro lado, tenemos una realidad puntualmente en nuestra empresa. Nuestra empresa no se autoabastece porque produce solamente el 9 % de la yerba mate que comercializa. En el sector yerbatero somos una gran familia. No podemos castigar al productor, porque sin el productor, nosotros no vivimos. Y el productor tampoco vive sin el industrial que compra su producto.

 

¿Cómo ve esa relación entre productores e industria?

En esto no quiero entrar a polemizar, ni mucho menos. Entendemos las necesidades del sector primario pero, vuelvo a repetir, nosotros no vivimos en una burbuja y lo mejor que podemos hacer es sentarnos a dialogar. A dialogar y buscar puntos de acuerdo y de consenso. La industria -o al menos nuestra empresa- siempre cuidó muchísimo al sector primario porque somos conscientes que, sin ese sector, nosotros tampoco vivimos. Pero tenemos que hablar, no podemos salir a pagar de contado como pretenden algunos productores.

 

-¿Qué política pública espera?

Es difícil porque es un año electoral, pero realmente hay problemas del sector que le competen o en los que debería tomar las riendas el Gobierno. Porque son problemas que vienen de años. Esos problemas no están presentes por culpa de la industria sino por políticas de gobierno y no se resuelven. Entonces, la más fácil es decir los industriales ganan mucha plata.

 

-Se suma lo de las tasas, la caída del consumo, mayores costos.

Totalmente, Sí. Y la inflación, creo que a todos nos pasa; en la industria, al igual que a cualquier ciudadano, las facturas de energía nos llegan más caras, el combustible aumenta, las paritarias. Todos los rubros que forman parte de nuestros costos aumentan.

 

-Mientras bajan las ventas.

Claro, se ve una caída. Voy a hablar puntualmente de nuestra marca. En esta coyuntura atraviesa una baja en las ventas en el mercado interno. Pero somos muy positivos. La Argentina tiene sus ciclos y ya hemos pasado por momentos así. Entonces, sabemos y confiamos en que los vamos a superar, entre todos vamos a superar este momento difícil por el cual nuestro país está transitando.

 

 

 

 

 

EP / PD

 



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