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Hígado graso en niños con sobrepeso por el consumo de bebidas azucaradas

El hígado graso (o esteatosis hepática) consiste en una acumulación excesiva de grasa en el hígado que ocasiona diversos trastornos metabólicos y aumenta el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular. Si bien, es un trastorno característico de la población adulta, en los últimos años, se ha producido un aumento exponencial de su prevalencia en paralelo con la epidemia de obesidad infantil.

Investigadores del Instituto de Innovación y Sostenibilidad en la Cadena Agroalimentaria (IS-FOOD) de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) han publicado un trabajo de investigación en el que concluyen que la ingesta de bebidas azucaradas, y, en particular, del azúcar contenido en las mismas, se asocia con una mayor cantidad de grasa acumulada en el hígado en niños con sobrepeso u obesidad.

En el estudio mencionado, participaron 110 niñas y niños de entre 8 y 11 años con sobrepeso u obesidad y se analizaron, entre otros, la ingesta de frutas y verduras, pescado, cereales, carnes y derivados, productos lácteos y bebidas azucaradas, así como el azúcar total de la dieta o el número de calorías consumidas.En los resultados se pudo observar que la ingesta de bebidas azucaradas y, en particular, del azúcar contenido en las mismas se asocia con una mayor cantidad grasa acumulada en el hígado, por el contrario, el consumo de cereales, verduras y frutas, disminuía el riesgo de desarrollar hígado graso.

Estos resultados adquieren especial relevancia teniendo en cuenta que las bebidas azucaradas son, actualmente, la principal fuente de azúcares añadidos en la dieta de los niños y adolescentes. En nuestra región gran parte de la población infantil consume a diario bebidas gaseosas y/o jugos concentrados o en polvo, siendo escasa la ingesta de agua.

Es importante que formemos el hábito de consumir agua diariamente, evitando la ingesta de bebidas azucaradas, sobre todo en niños menores de 5 años. Se pueden reemplazar las gaseosas por jugos naturales, sin agregado de azúcar o, lo menos posible, aprovechando las frutas de estación, como lo son los cítricos en este momento. También, podemos realizar aguas saborizadas naturales con trozos de frutas. Debemos tener cuidado con las hierbas en los niños, ya que su consumo esta contraindicado.

La prevención de enfermedades crónicas está en nuestras manos, y, como adultos responsables de los niños, debemos tomar conciencia y empezar a cambiar hábitos desde el ejemplo.

 

Lic. Romina Krauss-Nutricionista

M.P. n° 147

 

 

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