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Consideran que el proceso inclusivo en las escuelas de Misiones está en marcha pero llevará su tiempo

Consideran que el proceso inclusivo en las escuelas de Misiones está en marcha pero llevará su tiempo

Ramón Martínez, director de Educación Especial, se refirió a algunos casos que han hecho ruido en la provincia últimamente. El primero sobre un joven con autismo que protagonizó un desorden con la directora de la escuela a la que pretendía su madre llevarlo para reincorporarlo escolarmente. También al de la niña con síndrome de down que fue rechazada en varias escuelas hasta que la incorporaron. “Estamos en el proceso de cambio de una escuela integradora a inclusiva. Hay docentes comprometidos y otros que no están preparados y debemos trabajar en eso”, dijo.

Ramón Martínez, director de Educación Especial (Radio Libertad)

Martínez habló en Radio Libertad acerca del caso del joven que protagonizó un altercado en una escuela de Garupá. Se había dicho en primera instancia que tiene autismo y causó daños materiales peor al parecer hubo una agresión a la directora de la escuela en donde pretendía su madre que se incorporara. Dijo que el contexto es difícil y todavía hay que trabajar mucho con los docentes y las escuelas porque se tiene que atravesar un cambio que llevará tiempo. “De escuela integradora ahora hay que ser inclusiva”, agregó.

Respecto a esto explicó que quizás hace un tiempo ser una escuela integradora era permitir que chicos con capacidades se puedan integrar con chicos comunes pero que había que preparar al docente y a la institución previamente. Ahora es inclusivo y lo que se busca es que cualquiera pueda tener ese derecho escolar más allá de lo que padezca pero es complicado porque ese proceso de cambio lleva su tiempo.

En este sentido rescató que hay muchos docentes comprometidos pero otros tantos que aún no se pueden incorporar a esta modalidad de trabajo y que necesitan de capacitación. Ese trabajo es al que se apunta pero no es sencillo.

El mejor ejemplo para lo que Martínez pretende decir es el caso de Francesca, una niña con síndrome de down que llegó con sus padres de Buenos Aires el año pasado y se instaló en Candelaria. Allí recorrió varias escuelas al igual que en Posadas, y no querían aceptarla en escuelas comunes. Finalmente este año pudo comenzar el ciclo escolar después de una larga lucha de su madre.

Foto ilustrativa

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