Jorge Suligoy: “La música no necesita una justificación económica, escénica ni de cantidad de gente, sino de calidad”

Jorge Suligoy: “La música no necesita una justificación económica, escénica ni de cantidad de gente, sino de calidad”

Fueron las palabras del reconocido músico, compositor, intérprete e investigador quien remarcó los valores de la vida y la cultura. A partir de este mes brindará clínicas de música, canto y danza regional a través del programa Tras la Huella de Andresito. Conocé los detalles exclusivos de su trayectoria en esta nota.

 

Santafesino de cuna, pero misionero por adopción  desde su niñéz, Jorge Suligoy internalizó la filosofía de vida de la Tierra Colorada: la humildad, la honestidad, el amor por la naturaleza, la amistad, el trabajo, la pasión por la música y las letras. “Llenar un teatro es algo temporario y circunstancial. La permanencia y la trascendencia de una forma de ser, como la que tenemos los misioneros, en el mundo es otra cosa. Eso es siembra de verdad”, reflexionó Jorge durante la entrevista con Misiones Online.

 

Quizás por destino, quizás por herencia, realizó sus primeros acordes en compañía de su padre que tocaba el acordeón y sus tíos. Entre chamamés, polcas y gualambaos recordó: “Yo siempre sentí que el Chamamé fue la madre de todas experiencias rítmicas. Cuando uno iba a un baile, la gente bailaba eso y era lo que más se tocaba. En esto hay algo importante a lo que yo me aferré y es la esencia, lo que hace que las cosas valgan la pena, que la vida valga la pena”.

 

Con el paso del tiempo fue compartiendo escenarios con artistas de renombre. Así fue que acompañó al Chango Spasiuk durante nueve años, grabaron cuatro discos juntos y realizaron muchas giras por el país. Hasta que Jorge emprendió su rumbo como solista y contó con el apoyo de Antonio Tarrgó Ros, Luis Landriscina , entre otros.

 

“El mundo de la música me fue llevando a tantos lugares … y me fui conectando con muchísima gente. Terminé un día cantando en un camarín una media canción para Pavarotti porque el que le arreglaba las particellas era mi maestro de música. Fue un camino bendecido porque hemos pasado hambre, nos han cortado el agua y la luz por no poder pagar, nos hemos frustrado por no poder sacar un disco, pero todo eso se minimiza cuando uno comienza a recorrer hacia atrás y ver a la gente con la que te pudiste conectar. Yo hice una canción a Ramón Ayala, se la canté y Ramón comenzó a llorar. Su mujer me dijo- Es la primera vez que lo veo en años llorar a Ramón”.

 

Además, tuvo la oportunidad de grabar una versión en 1997 con Divididos.

 

Actualmente se dedica a la investigación de géneros musicales y la cultura de los pueblos, además de conducir un programa radial denominado Nación Chamamecera.

 

Tras la Huella de Andresito

 

“Lo que queremos es buscar al pueblo para ver qué tiene para decir y darle un lugar donde decirlo, que sientan ese aliento de un tipo que hace 34 años se está golpeando en el camino, que tiene muchas experiencias y que muchas de ellas fueron fracasos exitosos porque aprendí cosas. Con los años uno valora mucho más eso que los éxitos. La música no necesita una justificación económica, escénica ni de cantidad de gente, sino de calidad”.

 

Las clínicas de música, canto y danza se dictarán en cinco localidades misioneras: Alem, Apóstoles, Capioví, San Pedro y Andresito donde harán una convocatoria con músicos locales. Además, llegará a instituciones educativas para enseñar música y transmitir la historia de Andrés Guacurarí.

Jorge Suligoy junto a su hijo con quien integra un trío musical

 

 

 

AVD



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