Delivery 4.0: empresas argentinas analizan los repartos con drones

Delivery 4.0: empresas argentinas analizan los repartos con drones

La empresa Treggo, dedicada a la entrega de productos, anunció en 2017 su plan para realizar delivery con drones en Argentina. Según trascendió en esa oportunidad, la firma llegó a probar con éxito su reparto en el barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, pero luego esta solución no llegó a implementarse de forma completa.

 

A dos años de aquel anuncio, la entrega de paquetes realizada por vehículos no tripulados aún parece una ilusión futurista para los argentinos mientras que, en otras latitudes, firmas como Uber, Amazon, DHL y WalMart ya están trabajando en esto.

Como los vehículos aéreos no tripulados ya están disponibles en el mercado y hay algunos casos de referencia en el mundo, es evidente que en algún momento estarán disponibles en nuestro país para los servicios de entrega de productos. Falta definir cuándo, cómo, dónde y por qué.

 

Las variables

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) es la autoridad aeronáutica competente, responsable de regular y fiscalizar las operaciones aéreas en el territorio argentino, no menciona nada sobre el uso comercial de los drones.

Sin embargo, explícita algunas limitaciones que impactan en el uso de estos aparatos para actividades de reparto. Por ejemplo, establece que “durante toda la operación de un vehículo aéreo piloteado a distancia o de un sistema de vehículos aéreos pilotados a distancia deberá mantenerse la visibilidad directa y continua” del equipo.

Matías Lonardi, CEO de Treggo, da más detalles al respecto: “También solicita un permiso de aviación cuando los drones vuelan a más de ocho pisos de altura. Esto complica la posibilidad de implementación porque hay que tramitar esas licencias”. Otra limitación a tener en cuenta: la legislación actual tampoco permite el uso de estos vehículos en zonas muy pobladas.

 

En lo que respecta a la arista sindical, la situación no está del todo clara. De hecho, mientras que para Pedro Orden, presidente de la Asociación de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires e investigador en nuevas tecnologías, el caso de UBER en nuestro país y los conflictos que se han generado con los taxistas desde su llegada pueden dar una pista del tipo de recepción que tendría este servicio por parte de los actuales delivery.

De todas formas, explica: “Para el caso de los repartidores, principalmente aquellos dedicados a comida, la situación es realmente compleja por la dinámica propia de la actividad laboral en la que están insertos”.

 

En efecto, se trata de un sector escasamente regulado, mayormente precarizado y, por sobre todo, que ya ha sido profundamente transformado por aplicaciones que reconfiguraron la relación entre usuarios y envíos.

En esta línea avanza Mara Schmitman, CEO de Schmitman HR, una empresa que ofrece servicios de Recursos Humanos a empresas de tecnología. La experta cree que no habría problemas sindicales porque sería una situación similar a la que se desarrolló cuando se incorporaron los trabajadores de Glovo o Rappi al mercado.

 

De todas formas, las empresas consultadas por iProUP que utilizan cuadricópteros para otras tareas que no incluyen el delivery, remarcaron que “el uso de estos vehículos es un tema muy sensible de la compañía porque los empleados sienten que están amenazados sus puestos de trabajo”.

Los entrevistados señalan que, a nivel cultural, los argentinos tampoco estarían preparados para ser usuarios de este servicio.

“Cuando posteamos en las redes sociales sobre nuestra prueba con drones, los usuarios publicaron muchos comentarios criticando la iniciativa. Decían que estos aparatos le quitarían el empleo a las personas, se evitarían pagar las cargas sociales y hasta serían objetos ideales para transportar sustancias ilegales”, recuerda Lonardi.

Por supuesto, también hay motivos económicos. En teoría, el reparto con vehículos aéreos no tripulados debería tener un costo menor que el realizado por empleados, pero hay que tener en cuenta el precio del dispositivo y el salario de quienes lo operan, como su piloto y personal de mantenimiento y reparaciones.

Al combinar la variable económica con la cultural, es probable que los dispositivos sean robados, les arrojen piedras o los rompan. Por ende, este modelo sería inviable por el momento.

Además, Orden reflexiona sobre el costado social de esta eventual implementación, ya que “suponer que en la Argentina podría darse una adopción masiva de estos servicios sin adecuaciones entrañaría un error en la lectura de la escena local”.

“Por un lado –señala el especialista–, existe una apropiación diferencial de la tecnología, ya que el 33% de la población no tiene Internet y, como fenómeno concomitante, contamos con altos índices de analfabetismo digital. Es decir, aún cuando cuentan con acceso a tecnología, una parte significativa de los usuarios subutilizan recursos”.

 

Por el otro, Orden remarca que “existen barreras subjetivas y socioculturales implicadas en la interacción directa entre personas y máquinas, en las que no todos podrían sentirse cómodos o seguros con una nueva tecnología de proximidad”.

Martín Patrici, gerente de negocios de Practia Argentina, una firma que brinda servicios de consultoría de negocios en innovación, señala dos puntos fundamentales.

En primer lugar, qué será lo que transportará el drone, porque de eso dependerá su tamaño. Por ejemplo, si traslada una bicicleta, deberá ser un equipo de mayores dimensiones. En segundo término, remarca que deben considerarse también los fenómenos meteorológicos.

“Si fuera posible implementar el delivery con estos vehículos hoy mismo en la Argentina, habría que considerar las cuestiones climáticas, porque si hay mucho viento se necesitan modelos de gran porte y muy robustos”, argumenta.

En este sentido, el ejecutivo añade que los modelos más frecuentes en el mercado local no soportarían el traslado de artículos en un escenario de fuertes vientos.

 

La fecha estimada

Los drones experimentaron una fuerte evolución durante los últimos años. Hoy ofrecen una velocidad de vuelo y autonomía superiores. Incluso, algunos incorporan sensores para no depender tanto de su piloto y ser más “autónomos”.

No obstante, todavía existe un largo camino por recorrer, ya que para trabajar en óptimas condiciones deberían proveer mayores recorridos con carga, contar con software de reconocimiento de imágenes y poseer la habilidad para llegar hasta un departamento específico en caso de realizar una entrega en un edificio.

Ante estas limitaciones, Londardi justifica: “Nos interesa mucho seguir de cerca este tema para zonas de edificios bajos, como Nordelta. No para áreas como Microcentro”.

 

En cuanto al avance de estos dispositivos en el mercado laboral, si bien es cierto que reemplazaran a los conductores de motos, remises y bicicletas, también es verdad que demandan la contratación de pilotos y personas encargadas de su mantenimiento, entre otros puestos.

Se trata de posiciones que agregan un valor agregado que las ocupaciones listadas en el párrafo anterior. En consecuencia, estos profesionales percibirán mejores sueldos y estarán expuestos a menos riesgos que quienes conducen vehículos en la calle.

Frente a este cambio de habilidades requeridas por las organizaciones, Schmitman es optimista.

“Se trata de destrezas que se adquieren rápidamente. En especial, si hablamos de perfiles que incluyen conocimientos de robótica y de DevOps, es decir, quienes interactúan con desarrolladores y operadores de software”, agrega.

 

La experta asegura que si la tecnología y la legislación estuviesen dadas para implementar esta modalidad, la contratación de talentos no sería un problema.

El país ya se está preparando para la próxima modalidad de repartos. Y, dado el continuo avance del comercio electrónico, sería una solución que revolucionaría el mercado local. De hecho, el ejecutivo de Practica considera que ya podría estar disponible para situaciones puntuales. Por ejemplo, para complementar el uso de helicópteros en zonas de difícil acceso.

“Un caso puntual podría ser para entregar algo pequeño en algunas áreas en las que hay pozos petroleros”, afirma a iProUP.

Sin embargo, la situación cambia a la hora de entregar pizzas, computadoras o cualquier u otro tipo de producto de consumo masivo.

Desde las empresas, está todo listo para que los envíos lleguen más rápido a los compradores. Pero lo que sigue andando lento es la regulación, que va por detrás de la transformación digital. Por ello, los expertos afirman que el drone delivery recién se introduciría al país en 2025: toda una eternidad en la era de la cuarta revolución industrial.

 

 

Publicado en iProUP



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