El ACV en la mujer embarazada: el caso de la esposa de “Chiquito” Bossio según la neurología

El ACV en la mujer embarazada: el caso de la esposa de “Chiquito” Bossio según la neurología

Este lunes, el mundo del fútbol se conmovió con la noticia que golpeó al exarquero Carlos Bossio. Su mujer, Ana Débora Lucero Bustamante, sufrió un ACV durante el embarazo y murió durante el parto. La bebé, que nació prematura con siete meses de gestación, está internada en neonatología y lucha por su vida.

Ante esta trágica noticia, aumentaron las consultas sobre cuáles son los riesgos de las embarazadas vinculados a ataques cerebrovasculares.

El médico neuropediatra Claudio Waisburg (MN 98.128) explicó en diálogo con ConBienestar que lo que hay que tener en cuenta “es que durante el embarazo se producen, obviamente, muchos cambios que preparan el cuerpo de la mujer para el momento del parto”.

 

“Se generan cambios que van a permitir el pasaje del bebé por el canal del parto pero también tiene que haber cambios vasculares y e inmunológicos para que la placenta se instaure y se implante en el útero materno. Desde el punto de vista vascular, durante el embarazo la sangre está un poco más espesa, sino si se tuviera la sangre más fluida, la mujer se desangraría al momento del parto o cesárea. En este sentido, la sangre se hace más viscosa y aumenta el perfil de coagubilidad, todo esto provocado por el estado hormonal del embarazo”, amplió el especialista sobre el proceso por el que pase el cuerpo de la mujer.

En cifras: cuáles son los riesgos de un ACV

En esta etapa se aumenta la tendencia a que la sangre esté más viscosa, argumentó Waisburg, y esto representa una protección para evitar sangrados o evitar hemorragias masivas durante el parto. “El riesgo más importante del ACV durante el embarazo ocurre durante el parto o inmediatamente después precisamente por todos los cambios vasculares. Si la sangre está muy espesa se pueden generar obstrucciones o tapados que generan ACV, que pueden ser isquémicos, cuando se tapa un arteria, o pueden ser hemorrágicos, cuando hay sangrado”.

El experto, director médico del Instituto Neuropediátrico SOMA, comentó que en un estudio reciente de Estados Unidos se señaló que “uno de cada cinco ACV en las mujeres menores de 35 años se relacionaba con el embarazo”, mientras que “en el grupo a partir de 35 de años de edad era uno cada 100”. En perspectiva, “tiene cuatro veces más incidencia que el cáncer cervical”, ejemplificó.

Sin indicadores que anticipen un ACV en embarazadas

Claudio Waisburg lamentó que hasta hoy, “no hay indicadores tempranos que puedan decir que una mujer embarazada va a sufrir un ACV”. “Es una incidencia baja pero es una más en mujeres jóvenes. Pero no está relacionado al 100% con los factores de riesgo que pueden tener los ataques cerebrovasculares como las alteraciones cardíacas que tienen que ver con la hipertensión, el sedentarismo, el colesterol, el ejercicio, el fumar. Los factores de riesgo generales para ACV tienen una variable diferenciada en lo que tiene que ver con el embarazo”.

Por último, “es importante recordar que ciertos factores de riesgo como la hipertensión en el embarazo que se llama preeclampsia, podrían tener una relación con un aumento de la probabilidad de un ACV”, concluyó.

(TN) A. C



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