#10YearChallenge: ¿Cuál es el origen del desafío que invade las redes?

Las redes sociales se vieron inundadas de publicaciones con el hashtag TenYearChallenge. Famosos y usuarios en general se suman al primer desafío viral del 2019. Su origen es difícil de determinar con exactitud y mientras que algunos apuntan a un periodista norteamericano como la primer persona destacada que disparó el desafío, otros más desconfiados, apuntan a una estrategia de Facebook para recabar información destinada al reconocimiento facial de millones de usuarios sin levantar sospechas.

 

El TenYearChallenge (¿Cómo te golpeó la edad?, # 2009vs2019 o GlowUpChallenge) es un desafío en el cual los usuarios comparten dos fotografías, una de hace diez años y otra de la actualidad, para comparar los cambios que el tiempo causó en ellos.

 

¿Qué tanto te pegó el paso del tiempo? El desafío se inició en Facebook y se cree que el primer usuario destacado que participó en el desafío fue Damon Lane , jefe meteorólogo de KOCO News 5, en Oklahoma, Estados Unidos. El post apareció en su perfil de Facebook el 11 de enero de 2019 y de esa manera sería una de las primeras personas en mencionar el hashtag viral.

 

El periodista publicó una foto suya y otra del 2009 y  fue cuestión de horas para que miles de personas comenzaran a replicar su publicación en los comentarios o en sus propios perfiles. Y si bien Lane no puede adjudicarse la autoría del desafío, dado que es similar al «Desafío de la pubertad» de 2017, donde las personas mostraron fotos del antes y después de la difícil transición a la edad adulta. En 2018, el #GlowUpChallenge fue popular y comenzó a partir de las fotos de Miley Cyrus en los Oscars y se convirtió en una comparación a gran escala de fotos de personas en 2012 y 2018.

 

Por otra parte, la revista de tecnología Wired, publicó una columna de Kate O’Neill  en la cual plantea la posibilidad de que Facebook – como ya lo ha hecho en el pasado – esté utilizando el desafío para crear una base de datos con información de sus usuarios.

 

La premisa era sencilla: «poné una foto de 2009 junto a otra de 2019 y el hashtag del 10 Years Challenge y mira como llegan los likes. ¿Pero y si no fuera todo un meme inofensivo?».

 

Es lo que planteó la autora experta en tecnología Kate O’Neill en Twitter: «Yo hace 10 años: probablemente habría participado en Instagram y Facebook del desafío del 10 Year Challenge. Yo ahora: piensa en cómo toda esta información podría ser minada para entrenar en progresión y reconocimiento de edad a algoritmos de reconocimiento facial».

El planteamiento de O’Neill se hizo viral y despertó un debate más grande sobre cómo el uso de la tecnología para interacciones sociales puede acabar pervertido por los intereses de las grandes corporaciones.

 

O’Neill reconoce que en Facebook ya se podría minar el 10 Year Challenge a través de las fotos de perfil de los usuarios, pero las fotos de perfil no siempre reflejan cómo era una determinada persona en el momento en el que subió a Facebook esa imagen. Hay personas que suben fotos de cuando era niños, o de personajes de cine y televisión.

 

Nadie ha demostrado que alguien esté usando el 10 Year Challenge para algún maquiavélico propósito tecnológico, pero ejemplos de compañías que usan los datos personales de usuarios de Facebook para fines políticos o económicos sí existen. Ahí está el escándalo de Cambrigde Analytica, en el que unos investigadores usaron unos tests de Facebook para recabar los datos personales de miles de usuarios y venderlos al mejor postor.

Pero el caso con el 10 Year Challenge es más terrorífico porque la tecnología de reconocimiento facial todavía está en sus primeras fases de desarrollo y nadie conoce su potencial real. Tal y como plantea O’Neill, el reconocimiento facial y de edad puede tener fines no demasiado terribles. Cuando estés cruzando un tunel, quizá una cámara deduzca que tienes unos 40 años y aparezca del suelo un holograma que te anuncie un tratamiento perfecto para recuperar el cabello perdido. Pero también puede tener pretensiones propias de novela distópica. Una agencia puede subirte el precio de tu seguro médico porque su sistema de reconocimiento facial ha detectado que envejeces más rápido que tus familiares.

 

DL

 



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