Pronostican que por inflación y reducción real del salario la de Argentina volverá a ser una de las economías con mayor caída en 2019

Pronostican que por inflación y reducción real del salario la de Argentina volverá a ser una de las economías con mayor caída en 2019

El FMI prevé para Argentina una contracción de la actividad de 1,6% que contrastará con un crecimiento mundial que promediará 3,7%. El país ocupa el puesto 188° -por encima de Sudán y Guinea Ecuatorial- en el ranking de expansión que proyecta la entidad para 2019. Un mercado interno deprimido será el principal responsable de un nuevo año de contracción. Los salarios registrados cayeron en promedio un 12% frente a la inflación en 2018 y se espera que esa tendencia se mantenga durante el año que comienza. Los recientes anuncios de aumentos de tarifas parecen confirmarlo.

 

Como una nueva versión del “segundo semestre” de 2016, los principales voceros del Gobierno nacional repiten un discurso según el cual la profunda recesión que atraviesa la economía argentina se revertiría en el segundo trimestre del año próximo de la mano de una hipotética cosecha record de granos. La visión de la gran mayoría de los analistas difiere bastante, incluida la de los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) que conocen al dedillo los números del país.

 

Un brutal ajuste del gasto público de 2,7 puntos del PIB previsto para 2019, sumado al arrastre estadístico de una economía que cerrará 2018 con una caída del orden de 3% del PIB, plantean bases poco favorables para pensar en un crecimiento. Ello se suma a que el mercado interno, que expresa alrededor de dos tercios del PIB argentino, seguirá en retroceso producto de una inflación que volverá a superar a los salarios y de tasas de interés altísimas que imposibilitan la compra de bienes durables.

 

Durante 2018 cayó la venta de productos de consumo masivo y se desplomó la comercialización de autos, motos, electrodomésticos, televisores, indumentaria y calzado. La peor noticia es que para gran parte de los sectores el 2019 también llegará con mermas en la demanda.

 

Los tarifazos en el transporte, la energía eléctrica y el gas anunciados a fin de año por el Gobierno nacional y que se aplicarán en etapas, garantizan la continuidad de una inflación alta durante al menos todo el primer trimestre de 2019. Los primeros meses serán los más difíciles para los asalariados porque tendrán que afrontar precios y tarifas nuevas con salarios viejos.

 

Lo confirman las consultoras que miden mensualmente el consumo masivo. Scentia proyecta una caída para 2019 de entre 1,5% y 2%, mientras que Kantar Worldpanel estima una baja de 2%. “Es de esperar un primer cuatrimestre bastante malo, tal vez con caídas superiores al 5%, lo cual nos va a condicionar muy fuerte para el año; la expectativa es que tampoco en 2019 el consumo logre recuperarse, más allá del año electoral”, señala un informe de Kantar. Con respecto al tarifazo, desde la consultora consideraron en declaraciones reproducidas por El Cronista que “son pésimas noticias para el bolsillo de los hogares de clase baja, que explican gran parte del consumo masivo”.

 

Los últimos de la fila

 

Uno de los ejes más fuertes de campaña de Cambiemos fue evitar que Argentina se pareciera a Venezuela, país con el que el Gobierno de Cristina tenía fluidos lazos de todo tipo. Pero luego de tres años de gestión de Macri, los números economía Argentina son más parecidos que antes a los del régimen bolivariano. De hecho, el último informe de Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook-WEO)  que elabora el FMI ubica a ambos países en el exclusivo grupo de las nueve economías para las que se prevé una caída en 2019.

 

El organismo proyecta una robusta expansión de la economía global del orden del 3,7%, pero para Argentina, los analistas de madame Lagarde estiman una caída de la actividad del 1,62% para todo el año, que relega al país al puesto 188° en el escalafón global del crecimiento.

 

De esa manera se repetiría lo ocurrido en 2018, cuando la economía Argentina cayó estrepitosamente en un contexto de crecimiento global.

 

En su balance del año que termina, el organismo multilateral ponderó que la mayoría de los países atraviesan un presente con pleno empleo o en situación cercana a ello, sin temor a la deflación -asociada a la recesión-, por lo que consideró que “las autoridades económicas cuentan todavía con una oportunidad excelente para afianzar la resiliencia e implementar reformas que fortalezcan el crecimiento”.

 

El FMI ya había comunicado su proyección de caída de la actividad en Argentina en 2018, del orden de 2,6%, solo superada por Venezuela (-18%), Nicaragua (-4%), Sudán del Sur (-3,2%), entre los países relevantes por su tamaño.

JRC EP



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