Al menos 30 heridos y más de mil detenidos por la protesta de los “chalecos amarillos” en París

Los manifestantes rechazan las políticas del presidente Macron. Hubo incidentes cerca de los Campos Elíseos. El gobierno desplegó un operativo de casi 90.000 policías en todo el territorio francés

La tensión aumentó ayer en París cerca de los Campos Elíseos, en donde la policía lanzó gases lacrimógenos contra «chalecos amarillos» que se enfrentan a las fuerzas al grito de «¡Macron dimisión!».

Las autoridades confirmaron que hay 30 heridos, entre ellos tres agentes. También hay barricadas en las calles y los manifestantes prendieron fuego autos.

La policía disparó numerosos proyectiles de gas lacrimógeno para hacer retroceder a manifestantes, en una calle adyacente a los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo. Alrededor de 1.500 personas se manifestaban en la célebre avenida parisina, según la prefectura de París.

Con el correr de las horas, el número de detenidos fue aumentando y -hasta el momento- son 950 personas las que están privadas de su libertad en otra jornada de protesta del movimiento antigubernamental de los «chalecos amarillos» que han puesto en jaque al presidente Emmanuel Macron.

Las autoridades, que temen un estallido de violencia, están llevando a cabo controles en las estaciones de ferrocarril y en los puntos estratégicos de la capital.

El gobierno, que se preparó para una «gran violencia», desplegó de forma «excepcional» cerca de 90.000 policías en todo el territorio, que están apoyados en París por una decena de vehículos blindados para proteger los edificios públicos y despejar las barricadas.

El fuerte dispositivo de seguridad desplegado en varios puntos estratégicos de la capital, incluyendo la sede de la presidencia y los Campos Elíseos, ha convertido el centro de París en una ciudad fantasma, con museos, monumentos y estaciones de metro cerradas.

Los comercios de la zona de los Campos Elíseos amanecieron con paneles de madera en sus escaparates para evitar potenciales daños y saqueos. Muchos no abrieron este sábado, a pocas semanas de las fiestas de fin de año.

En la mente de todos los franceses están las imágenes de la última protesta de los «chalecos amarillos» el sábado 1 de diciembre, que desembocaron en escenas de guerrilla urbana, un escenario que las autoridades quieren evitar a toda costa en esta ocasión.

Esta ola de manifestaciones comenzó el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles, pero en las últimas semanas se ha convertido en una protesta generalizada contra la política económica y social del gobierno.

El presidente Emmanuel Macron cedió esta semana a algunas de las demandas de los manifestantes. Anuló el alza del gravamen a los combustibles, que hacía parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses.

Pero estas medidas no han sido suficientes para apagar la cólera del los «chalecos amarillos», un movimiento sin estructura ni dirigentes, que expresa el hartazgo de la clase media que ha perdido poder adquisitivo.

Fuente: Infobae

 

 

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