Festival del Litoral 2018: la primera noche marcó su impronta al grito del sapucay y el ritmo del zapateo

Festival del Litoral 2018: la primera noche marcó su impronta al grito del sapucay y el ritmo del zapateo

Con la fuerza del chamamé, las polcas y el folclore, la edición número 49 del Festival Nacional de la Música del Litoral y 11 del Mercosur arrancó este viernes entrada la tardecita. El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez se colmó de tradición litoraleña y este espíritu perduró hasta que asomó el primer brillo de los rayos del alba que tras el Anfiteatro y sobre el río fueron el broche de oro de esta oda al litoral protagonizada por artistas del nordeste Argentino y el sur de Paraguay y Brasil.

 

El Festival se encuentra pronto a su cincuentenario y se ha convertido en un hito importante de la cultura misionera, ya que sobre el escenario exponen su arte musical y de baile los referentes de toda la región acompañados de las futuras promesas, que se perfilan como herederos del espectáculo que plasma las vivencias e historias de los pueblos del NEA y el sur de los países limítrofes.

 

Una multitud colmó las gradas del Anfiteatro y al grito del sapucay acompañaron en el sentimiento a los artistas. También hubo quienes se animaron a bailar y dotaron de color y ritmo al escenario. En esta primera luna del Festival se lucieron renombrados músicos como ser Los Hermanos Núñez -flamantes ganadores del Gardel de Oro por mejor disco de Chamamé- que acompañaron a la galardonada Diana Amarilla; además participaron Joselo Schuap, Moni Encina, Fausto Rizzani y Mario Bofill.

Uno de los momentos emotivos estuvo marcado por la presencia de Nora Urdinola quien es una de las creadoras del festival. Entre otros hechos, recordó los orígenes de la máxima cita musical de la provincia, de la que fue parte como integrante de la primera comisión organizadora. Ella recitó emotivas palabras acompañada por el Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento, recordando los orígenes del Festival y agradeció a quienes junto a ella impulsaron su creación. “Dichoso el Paraná que tiene su ribera en forma de guitarra, ¡sapucay por favor de este público!” exclamó Nora y la ovación bajo desde las gradas como un abrazo.

También hubo reconocimientos para artistas de gran trayectoria como ser Ramón Viera, bandoneonista y compositor misionero y Raúl González, reconocido poeta de la región. El secretario de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Posadas fue el encargado de entregar las dos placas en reconocimiento para estos artistas.

Mientras en el escenario del Anfiteatro todo era color, baile y música, el artista Bernardo Neumann se encontraba a un costado pintando en vivo un cuadro que retrata un paisaje misionero de cascadas y verde flora, el mismo fue entregado a la Asociación Protectora de Animales a modo de colaboración, con la idea de que la obra sea sorteada a través de una rifa y esas ganancias vayan a parar al refugio de animales.

Otro de los puntos fuertes de la noche, fue la presentación de el septuagenario correntino, Mario Bofill. Él fue consultado por el locutor sobre su participación el año que viene, y el canta-autor y político correntino aseguró que el año que viene será su última participación en el Festival del Litoral ya que planea retirarse de los escenarios luego de haber cosechado éxitos y haberse consolidado como exponente chamamecero del NEA argentino.

En el transcurso de la noche trascendió la noticia de que un buque norteamericano encontró en el fondo del mar los restos del submarino Ara San Juan, esta novedad llegó entrada la madrugada y mereció un minuto de aplausos en homenaje a la tripulación del navío.

Las gradas del Anfiteatro y el palco “Ramón Ayala” comenzaron a mostrar sus primeros claros a pocas horas del amanecer, sin embargo la primer noche todavía daba para un poco más. Moni Encina y su energía chamamecera subió al escenario y encendió con una chispa la llama de los zapatos cansados de los bailarines que no resistieron y con pareja en brazos volvieron a bailar, Moni fue el anteultimo ya que los encargados de cerrar esta primer noche fue el conjunto de Mercedes, Corrientes, Matúa, quienes tocaron un llorado chamame para el público remanente. El sol salía y los acordes del acordeón y las guitarras se mezclaban con el trinar de los pájaros que recibían al nuevo día. Este sábado y domingo restan dos noches más que de seguro redoblarán la puesta en escena ya que faltan decenas de músicos litoraleños por pasar en el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez.

D.A.L.



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