Sínodo de jóvenes, una experiencia de profunda comunión eclesial

Luego de tres semanas, ha finalizado el sínodo de jóvenes que consistió en un “caminar juntos” de profunda comunión eclesial vivida con fe y afecto del corazón, como precisó el Card. Baldisseri, Secretario General del Sínodo.

En sus palabras inaugurales, el Papa Francisco había mencionado la palabra clave: “escuchar”, pues dijo la Iglesia muchas veces habla demasiado y escucha poco.

Fue el Card. Ladaria Ferrer, S.J. quien al concluir las reflexiones sobre el Instrumentum Laboris calificó a los jóvenes como no sólo el futuro de la Iglesia, sino el presente por lo mucho que pueden aportar y decir para el desarrollo de la Iglesia y ayudar a hacer frente a los problemas y desafíos de la Institución.

El documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, está dirigido principalmente a los padres sinodales y a el papa mismo para que lo recen, lo piensen y hagan discernimiento. Consta de doce capítulos en 60 páginas donde se describen las inquietudes de los jóvenes quienes como Pedro, conforman las piedras vivas de una Iglesia con un rostro joven, sin maquillaje y renovado desde dentro como los definió Francisco.

Un compendio de lo “escuchado” con empatía, humildad, paciencia y disponibilidad; gracias a un  diálogo natural, no pre armado. De propuestas concretas relacionadas con el rol de la mujer en todos los niveles eclesiales, funciones de responsabilidad y procesos decisorios; de sexualidad, de acompañamiento de las personas homosexuales. Trabajo que menciona el tema de los abusos en sus diversas índoles cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos y evidencia la necesidad de hacer verdad y pedir perdón.

Comprende asimismo el tema de los migrantes, “paradigma de nuestro tiempo” que como siempre, son una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan.

Acerca del rol de las mujeres en la Iglesia, Sor Smerilli FMA indicó: “Es sobre todo una cuestión de mirada y participación. El Sínodo habla de eso, pero el tema real es que la Iglesia es menos Iglesia, y el humano es menos humano, si no tiene ojos masculinos y femeninos”.

Los Padres sinodales, (quienes han confeccionado el documento), publicaron su carta a los jóvenes del mundo. Con reconocimientos tales como: “Que nuestras debilidades no os desanimen, y los pecados no sean la causa de perder vuestra confianza. La Iglesia y el mundo necesitan urgentemente vuestro entusiasmo”. “La Iglesia es vuestra madre, no os abandona y está dispuesta a acompañaros por caminos nuevos, por las alturas donde el viento del Espíritu sopla, haciendo desaparecer las nieblas de la indiferencia, de la superficialidad, del desánimo”. “La Iglesia y el mundo tienen necesidad urgente de vuestro entusiasmo. Hacéos compañeros de camino de los más débiles, de los pobres, de los heridos por la vida”.

”Sois el presente, sed el futuro más luminoso”.

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En la misa de clausura, Francisco se refirió a la Santa Madre Iglesia como: “Madre Santa con hijos pecadores”; y en cuanto al maligno: “Es un momento difícil porque el acusador a través de nosotros ataca a la Madre y la Madre no se toca”.

Está en nosotros como laicos comprometidos, caminar junto a nuestros religiosos y consagrados, estar atentos a denostaciones y omisiones mediáticas. Escuchar a los jóvenes para que nadie les robe la alegría de vivir y, con corazón abierto ejercer una santidad cotidiana vivida en el carisma salesiano con presencia “efectiva y afectiva” para que “sientan que son amados” como aconsejó Don Bosco.

El nuestro Rector Mayor Fernández Artime SDB y padre sinodal se refirió: “Los jóvenes nos han pedido que tengamos el valor de dar testimonio”, que no concierne solamente a los obispos y sacerdotes, sino a todos. Y agregó: “Necesitamos que los adultos sean testigos incluso más allá de los hombres de la Iglesia, porque en el mundo hay una gran falta de paternidad y maternidad”.

Inicia un nuevo tiempo de la iglesia, un camino post sinodal donde todo indica que cambiarán anquilosadas costumbres de religiosos y laicos al descender de sus temporales cargos para testimoniar, estar cercanos y escuchar puntos de vista de jóvenes inexpertos pero con todo su imparable potencial.

“La fe pasa por la vida. Cuando la fe se concentra exclusivamente en las formulaciones doctrinales, se corre el riesgo de hablar solo a la cabeza, sin tocar el corazón”, homilía de Francisco en misa de clausura.

Tiempo de la iglesia con una trilogía que difícilmente se repetirá en su historia, sínodo de jóvenes, JMJ de Panamá y encuentro de presidentes de Conferencias Episcopales.

“Nosotros somos el tiempo”, San Agustín.

 

 

*Gabriel Alsó – ex alumno salesiano

www.vatican.va – www. Infoans.org – www.vaticannews.va



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