Los niños tailandeses en Argentina:“Siempre creímos que alguien iba a rescatarnos”

Los niños tailandeses en Argentina:“Siempre creímos que alguien iba a rescatarnos”

Estuvieron más de dos semanas encerrados en una caverna. La Argentina fue el primer país que visitaron tras aquella experiencia.

“Voy a valorar más cada día de mi vida”, dice uno de los doce chicos que integran el equipo de fútbol tailandés Jabalíes Salvajes. Busca las palabras para responder qué cambió de su vida desde que permaneció encerrado en una cueva de ese país más de dos semanas y protagonizó un rescate épico en julio.

Invitados al país por el Comité Olímpico Internacional a los Juegos Olímpicos de la Juventud que se inauguraron este sábado en Buenos Aires, los chicos, de entre 11 y 16 años, fueron entrevistados ayer en el programa Bella tarde, que conduce Nelson Castro por TN. La Argentina fue el primer país que visitaron luego de la pesadilla que vivieron.

Como había ocurrido en la conferencia de prensa que dieron apenas les dieron de alta en el hospital de Tailandia en el que fueron internados, Ake, su entrenador de 25 años, fue la voz cantante también en esta entrevista. “La meditación y la concentración que practicamos dentro de la cueva y la ayuda de tailandeses y extranjeros para sacarnos fue lo que más queda en mi memoria”, sostuvo el entrenador.

El 23 de junio, después de un entrenamiento futbolístico, los doce chicos y Ake entraron en una cueva. Fue “por acuerdo de todos”, según contó Ake. Una tormenta súbita inundó la cueva y les impidió salir. Durante nueve días, no se supo nada de ellos. Después, entre el 8 y el 10 de julio y en tres tandas, fueron rescatados en un operativo histórico durante el que murió un buzo.

“Recuerdo a quien murió en nuestro rescate. Pienso mucho en él, eso ha quedado en mi memoria”, dijo uno de los chicos durante la entrevista. “Lo que más me alegró fue ver a mi familia al salir de la cueva”, aseguró otro de los jóvenes futbolistas.

“Siempre creímos que alguien iba a rescatarnos. Cuando vi aparecer al buzo, sentí que era un milagro y que el rescate podía funcionar”, contó Ake, y sumó: “Siempre fuimos muy positivos, por eso queremos agradecer a todo el mundo”. En ese agradecimiento, uno de los futbolistas de Jabalíes Salvajes incluyó a los argentinos: “Aunque viven lejos, llegaron a nuestros corazones y nos dieron su apoyo”. Otro de los chicos advirtió: “Hay que avisar a la familia y a los amigos al salir de casa”, y contó que, como a su entrenador, la meditación le hizo sentir que contaba “con una mente fuerte para atravesar esa situación”.

 

Antes de dar esa nota, y en el medio de una agenda porteña intensa, los chicos del equipo tailandés jugaron un amistoso contra los juveniles de River. Clarín los acompañó al Monumental para contar toda la intimidad del 3 a 3 y cómo siguió el resto de la tarde de los Jabalíes Salvajes.

La sensación de milagro de la que habló el entrenador ya había sido comentada por Dul, uno de los chicos, cuando algunos de ellos dieron una conferencia de prensa tras recibir el alta médica en Tailandia. “Fue un momento milagroso”, dijo Dul. Fue para responder cómo había sido escuchar y ver a los rescatistas británicos que llegaron para sacarlos del encierro

Apenas después, ese mismo chico les dijo a los rescatistas: “Estamos bien” y “Hambre”. Lo contó luego de estar internados para recuperar entre dos y tres kilos que habían perdido en la cueva, y para resolver infecciones respiratorias que no habían alcanzado gran complejidad.

 

Los chicos, de entre 11 y 16 años, habían entrado a la cueva “por acuerdo de todos”, resaltó el entrenador en la conferencia de prensa en Tailandia. Cuando vieron que entraba agua a la cueva, pensaron que podrían salir, pero no tuvieron en cuenta lo lejos que estaban de la entrada. Según contó, llegaron a ver cómo el agua subía hasta los tres metros de altura, e intentaron salir cavando la cueva con piedras, pero no tuvieron éxito.

Durante los nueve días en los que estuvieron perdidos, el grupo permaneció sin comida y con el agua que caía de las piedras como única bebida. El rescate, en tres tandas, se produjo entre el 8 y el 10 de julio: los primeros en salir habían pasado en la cueva 14 días; los últimos, 16. El nivel de oxígeno, durante esos días, llegó a bajar hasta al 15 por ciento.



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