Estabilidad a cambio de recesión

Estabilidad a cambio de recesión

El plan de ajuste monetario extremo diseñado en las oficinas del FMI comienza a mostrar los resultados que se esperaban. Se está cumpliendo lo que alegremente anticipara el presidente del Banco Central, Guido Sandleris: la gente tiene ahora menos plata para comprar dólares y eso sirvió para frenar la alocada devaluación. El problema es que así como hay menos pesos para comprar dólares, también hay menos pesos para pagar los servicios, comprar comida, remedios, muebles y todo lo demás que la gente solía consumir. Eso está generando un costo social que amenaza alcanzar proporciones épicas y una caída del consumo que está afectando seriamente al comercio y a la industria.

 

En el mismo sentido, las tasas de interés siderales resultan efectivas para competir contra el dólar por la atención de los especuladores financieros, pero literalmente están destruyendo la actividad económica y cualquier remota posibilidad de captar inversiones para la economía real.

 

Nada indica que el panorama vaya a cambiar al menos hasta el segundo semestre del año próximo. El plan económico urdido para ampliar y adelantar desembolsos del crédito acordado con el FMI no deja otras opciones. La consigna será “pasar el invierno” –frase célebre de un igualmente célebre ministro de economía- soportar los costos que sean necesarios para superar la crisis financiera y rezar para que la destrucción termine siendo creativa en los términos planteados por Schumpeter.

 

Aunque eso ocurriera, es decir, aun si la recesión sirviera para desterrar todo lo que tuviera de ineficiente la economía argentina y favoreciera un nuevo inicio –un reseteo diría un informático- despojado de elementos tóxicos, el camino hacía ese hipotético renacer impone sacrificios de una dureza inédita para la historia reciente del país y no está para nada claro si la sociedad está dispuesta acompañar ese plan.

 

Hoy la pregunta ya no es si el programa económico será efectivo para frenar la corrida del dólar y reducir la inflación, puesto que todo indica que ambos objetivos se terminarán cumpliendo. La pregunta más bien es cuánto tiempo podrán resistir las empresas este contexto antes de bajar las persianas. La pregunta es cuánto ajuste, cuánto desempleo, cuánta pobreza podrá resistir la sociedad antes de quitarle el apoyo a este modelo.

 

El dato más positivo en materia de economía que dejó la semana fue la baja de más de 7 por ciento en la cotización del dólar que cerró el viernes por debajo de los 39 pesos. Para lograrlo, el Central puso a funcionar a máxima velocidad la aspiradora de pesos prometiendo ganancias pingües a los especuladores vía Letras de Liquidez –se llaman Leliq y cumplen una función parecida a la que cumplían las Lebac de Sturzenegger pero a un costo cuasifiscal muy superior- y bajando a cero el crecimiento de la base monetaria.

 

Las tasas de interés juegan un papel fundamental en el esquema pergeñado por Dujovne y Sandleris bajo la atenta tutela de madame Lagarde. La idea es ofrecer a los capitales especulativos –los únicos ganadores indiscutibles durante los años de Cambiemos- un premio tan grande que resulte imposible de rechazar a cambio de que no salgan corriendo a comprar dólares.

 

En ese plan, el Central elevó la tasa de interés de 60 al 74 por ciento anual en títulos a siete días. El lunes fueron 71 mil millones de pesos y los días subsiguientes alrededor de 100 mil millones.

 

Según estimó el economista Ariel Setton, el costo total que pagará el Banco Central a cambio de una semana de tranquilidad con el dólar es de 7.500 millones de pesos, dinero que irá a engrosar las ganancias de los bancos, sector que encontró en “las turbulencias” de la economía argentina un interminable filón dorado.

 

La contracara de esta política de seducción orientada a los capitales especulativos es la inviabilidad de la economía real. Con tasas de referencia superiores al 70 por ciento, el costo de financiamiento es prohibitivo para cualquier empresa de cualquier actividad. Los adelantos en cuenta corriente a compañías de primera línea (más de 10 millones de pesos) a 7 días, treparon a una tasa nominal anual entre 75 y 80 por ciento. Para empresas pequeñas y medianas, el giro en descubierto arranca de un costo de 80 a 85 por ciento y puede llegar a ubicarse por encima del 100, según el banco y volumen de operaciones del cliente. Las tasas por descuento de cheques llegan al 100 por ciento para las pymes. “Un cheque a un año hoy vale cero pesos”, graficó un empresario tealero.

 

Datos de agosto, anteriores a la súper tasa vigente, muestran los efectos del apretón monetario en la economía real, cuando aún estaba en una etapa menos severa. Datos del Indec muestran que ese mes la producción comercial hilvanó su cuarta caída consecutiva, esta vez de 5,6 por ciento en la comparación interanual. La medición cualitativa incluida en el mismo informe señala que alrededor del 60 por ciento de las empresas espera que continúe la contracción económica, no planea crear nuevos puestos de trabajo ni aumentar el uso de la capacidad instalada, pero sí necesitará más soporte crediticio.

 

Desde el sector empresarial es unánime el pedido por una baja de tasas que ya fue expresado por prácticamente todas las cámaras representativas del sector privado del país. Todos los reclamos terminaron chocando contra la intransigencia de un Gobierno nacional que cada vez que puede, deja en claro que las tasas estrambóticas se quedarán hasta que pase la tormenta. El capitán del barco ya no duda en tirar a los pasajeros por la borda para mantener la nave a flote.

 

Los últimos en escuchar la negativa presidencial fueron los integrantes de un consorcio tealero que pretende salir a exportar aprovechando el dólar competitivo. Los empresarios fueron los únicos que consiguieron reunirse con Mauricio Macri en su última visita a Misiones, el miércoles. Le advirtieron al mandatario que les resultaría imposible financiar la cosecha próxima a iniciarse si tuvieran que pagar las tasas que cobran actualmente los bancos. A modo de respuesta, recibieron la promesa de que sus planteos serían analizados, pero también les tocó escuchar de boca del propio presidente que el nivel actual de las tasas se mantendría al menos durante un semestre.

 

Sin tregua

 

Alcanzar el segundo objetivo central del nuevo plan económico –bajar la inflación- demorará algunos meses. Al menos eso sugiere el último informe de la consultora Elypsis, de Eduardo Levy Yeyati y Luciano Cohan economistas y ex funcionarios de la administración Macri, que indica que la inflación de septiembre fue de 7,3 por ciento, la más alta del año. Lo que es todavía más preocupante es que la inflación núcleo (que excluye tarifas y precios estacionales) fue de 9,3 por ciento.

 

Para octubre, Elypsis espera una inflación cercana al 4,8 por ciento, teniendo en cuenta el arrastre de septiembre, la volatilidad cambiaria, y los aumentos de precios regulados como gas, combustibles, prepagas y transporte.

 

Paso fugaz

 

El miércoles Macri visitó Misiones por quinta vez desde que es presidente. Fue sin dudas la menos significativa de las cinco, ajena de anuncios y definiciones políticas. Inauguró un centro de la primera infancia en Villa Bonita, donde tuvo su único contacto con la gente. Allí pronunció un discurso de menos de cinco minutos ante unas cincuenta personas, en su mayoría funcionarios. Habló del combate a la corrupción –el centro inaugurado se construyó con el dinero de las valijas de Antonini Wilson- pero no dijo nada del rumbo de la economía.

 

Luego se trasladó Campo Viera, donde tuvo la mencionada reunión con empresarios tealeros de la que también participaron funcionarios provinciales y nacionales. Prometió avanzar en soluciones para agilizar y abaratar la operatoria de exportación e importación a las pymes y escuchó quejas por los altos costos de la logística y del financiamiento. Sin dejar respuestas concretas, solo expresiones de aliento, se subió al helicóptero y volvió a Buenos Aires.

 

En perspectiva, Macri se llevó de Misiones más de lo que trajo, puesto que el gobernador Hugo Passalacqua se comprometió a seguir acompañando al Gobierno nacional y a votar el proyecto de Presupuesto 2019, de cuya aprobación depende en buena medida la continuidad del plan de normalización “acordado” con el FMI.

 

Esta vez el protocolo de seguridad fue particularmente estricto y el contacto con la prensa, directamente nulo. Fuentes del Gobierno provincial que tuvieron la posibilidad de participar en diálogos con el presidente, afirmaron que Macri elogió a Misiones y destacó la instrumentación de programas pensados en cuidar el bolsillo de los ciudadanos, como el Ahora Misiones en sus diferentes versiones y pidió a los dirigentes de Cambiemos que trabajen de manera complementaria con el Gobierno provincial para estar cerca de la gente. “Fue todo un reconocimiento a la gestión de la renovación”, resaltaron.

 

Ruido interno

 

A la tormenta económica se le suma al Gobierno nacional un frente político interno cada vez más complicado. Como siempre, en el centro de la interna de Cambiemos está la ultramediática Elisa Carrió. Después su pelea declarada con los radicales, a quienes aseguró “manejar desde afuera” y de ratificar su enemistad con Daniel Angelici, apuntó esta semana contra el ministro de Justicia, Germán Garavano.

 

La mecha que encendió una nueva bomba de Carrió fue una declaración de Garavano quien en alusión a la situación judicial de Cristina Kirchner consideró que “no es bueno que se pida la detención de un expresidente” para luego ir un poco más allá al afirmar que la Justicia Argentina “ha tenido un uso errático de la prisión preventiva”.

 

Los dichos del ministro de Justicia, más cercanos a quienes critican –generalmente desde la oposición- la actuación del juez Claudio Bonadio que a la posición que vienen sosteniendo desde Cambiemos, provocó una rápida e iracunda reacción de Carrió que no dudó en enviar una carta personal al presidente en la que afirmó que un sector del gobierno “no desea justicia, verdad, ni condena” y anticipó que pedirá el juicio político contra Garavano.

 

Esta no es la primera vez que el ministro y la diputada mantienen un enfrentamiento público. En febrero pasado, Carrió había cuestionado el accionar de Garavano en la causa AMIA. En esa oportunidad la Coalición Cívica-ARI había culpado al titular de la cartera judicial por haber dejado caer la acusación por encubrimiento del atentado, ante lo que Garavano se defendió y replicó: “Puede pedirme el juicio político si quiere, no es algo que me preocupe demasiado”.

 

Lo que Carrió y una parte de Cambiemos cree ver en los dichos del ministro de Justicia es algo tiene más que ver con cuestiones de “poroteo” electoral que de doctrina judicial. Ocurre que la crisis económica sembró serias dudas respecto a la posibilidad de Macri o de cualquier otro candidato de Cambiemos de ganar las presidenciales del año próximo, mientras que todas las encuestas muestran que las chances del oficialismo mejoran si la candidata a vencer en un eventual ballotage es Cristina.

 

Los operadores políticos de Cambiemos entienden que lo mejor que le puede pasar a Macri es que Cristina sea candidata, porque tiene un piso de votos que prácticamente le garantizaría entrar a la segunda vuelta, pero también tiene un techo que le impediría ganar en esa instancia.

 

Desde ese punto de vista, entienden que para Cambiemos resultaría beneficioso que Cristina llegara a 2019 en condiciones de ser candidata, lo que implicaría dejarla en libertad.

 

Para Carrió en cambio, dejar libre a Cristina por razones electorales representaría un renunciamiento a uno de los compromisos fundamentales que asumió Cambiemos, que es la búsqueda de justicia.

 

Días después de los dichos de Garavano, la Cámara de Casación anuló la causa iniciada contra  Macri por las escuchas ilegales. Carrió no emitió comentarios al respecto.

 

Interna local

 

En el plano provincial, la grieta dentro de Cambiemos está dentro del radicalismo. Primero fue el concejal Maximiliano Florindo quien denunció que desde el centenario partido habían “extraviado” su ficha de afiliación con la intención de que no pudiera participar en las elecciones partidarias. Después el economista Federico Villagra aseguró que el diputado Gustavo González lo despidió por cuestionar la política económica del Gobierno nacional.

 

Ahora Villagra asegura que se presentará como candidato a presidente del partido en Misiones y pretende representar a los correligionarios desencantados con las políticas que impulsa el Gobierno nacional y con el papel secundario que le reserva la alianza Cambiemos a la UCR en la mesa de toma de decisiones.

 

En referencia a la situación económica opinó que “a la gente hay que decirle la verdad. No podemos decirle que es una gripe cuando sabemos que es un cáncer. Es imposible lo que nos piden, nosotros nos debemos al ciudadano y al afiliado. La gente está sufriendo como yo, el aumento de la luz, de los combustibles y no le alcanza el dinero para llegar a fin de mes. No se puede defender lo indefendible. Hay que ser honestos, la política de Macri no tiene rumbo.  Fracasó y él está perdido. Yo no le veo futuro y lo peor es que se va a agravar”, indicó.

 

Asimismo sostuvo que no se comprende cómo la dirigencia de la UCR permanece dentro del Frente Cambiemos cuando ya no es posible hacerlo. “Nos sirvió para ganar en su momento pero ahora eso está en debate. Eso es desde las bases del radicalismo. Me cansé de presentar propuestas para mitigar la crisis con herramientas concretas y no me tienen en cuenta. Digo si a mí me falta y no me alcanza que tengo varios trabajos, qué será de la gente que no tiene. Volver al FMI es volver a la usura y eso es meterse en la boca de lobo”, subrayó.

 

Finalmente dijo que están armando junto a otros dirigentes la plataforma para pelear por la conducción de la UCR en Misiones y que para ello deberán hacer alianzas porque se enfrentan a la estructura del radicalismo. “Las listas se presentan el 18 de octubre y las elecciones son el 2 de diciembre. Nosotros somos una propuesta diferente, más crítica y con bases sólidas porque queremos cambiar el esquema de trabajo del radicalismo”, aseguró.

 

El ventilador de Thomas

Otra mala noticia para el Gobierno nacional es que la denominada causa de los cuadernos se está desinflando o peor, está salpicando con mayor intensidad a empresarios cercanos al círculo de poder que rodea al presidente Mauricio Macri e incluso a su familia.

 

Luego de los allanamientos a Cristina y de la infructuosa y pintoresca búsqueda de containers enterrados, el escándalo de los cuadernos dejó de aportar golpes de efecto que levanten la alicaída imagen del gobierno.

 

En ese terreno, la detención del exdirector de Yacyretá, Oscar Thomas, terminó siendo contraproducente para los intereses de Cambiemos. Ocurre que el misionero, a diferencia de otros detenidos, no optó por la salida de declararse arrepentido y cambiar libertad por un puñado de declaraciones que comprometieran a algún alto funcionario del kirchnerismo. En cambio su abogado adoptó la estrategia de buscar incriminar a figuras cercanas al presidente.

 

En su primera declaración ante Bonadio, Thomas pidió que investigaran contrataciones con la constructora de la familia de Macri en gestiones anteriores a la suya al frente de la binacional.

 

Las imputaciones de Thomas no impresionaron a Bonadio quien le embargó bienes hasta la suma de 4000 millones de pesos y lo dejó preso en la cárcel de Ezeiza, donde fue alojado hace 19 días luego de permanecer prófugo más de 40 días. El juez señaló que el misionero tiene un plazo fijo de 3.770.442,87 pesos, una caja de ahorro de 1.635.779 pesos, otra con 87.252 dólares y un plazo fijo con 2.500.000 dólares.

 

Durante la semana, el abogado de Thomas, José Ubeira, redobló la apuesta y en declaraciones a C5N sugirió que la obra de maquinización del brazo Aña Cuá es riesgosa, poco conveniente para Argentina y que la decisión de hacerla se adoptó en su momento para beneficiar a la empresa IECSA, de la familia de Macri.

 

Ubeira aseguró que su defendido nunca ejecutó Aña Cuá porque podría “romper Yacyretá” y aseguró que “la empresa Iecsa la va a hacer a cambio de condonar 9.000 millones de dólares a Paraguay en intereses de Yacyretá. Detrás de todo esto hay plata, es un gran negocio”, disparó.

 

Desde la dirección actual de Yacyretá aseguraron que el proyecto Aña Cuá no comprometería estructuralmente a la represa en tanto consiste solamente en la instalación de turbinas sobre una obra civil que está prácticamente terminada desde hace años. Afirmaron además que todas las obras se adjudicaron a través de licitaciones internacionales que fueron transparentes.

 

¿Nuevo efecto caipiriña?

 

En informe difundido durante la semana, el Banco Mundial (BM) alertó que la recesión económica en la Argentina recrudecerá en los próximos meses, lo cual junto a la incertidumbre política en Brasil plantea un escenario complicado para la región. Según el organismo, la economía nacional cerrará este año con una caída del 2,5 por ciento y el año que viene sufrirá otra baja del 1,6 por ciento. Argentina tendría entonces el peor desempeño económico en el grupo de los países de mayor peso de América latina, luego de Venezuela. De hecho, los números del BM marcan que el promedio de la región crecerá en ambos períodos, lo cual pone más al descubierto la preponderancia de los componentes locales de la crisis.

 

El informe resalta la dificultad que ofrece el actual contexto internacional y advierte que “la región necesitará generar sus propias fuentes de crecimiento dado que, en este momento, no puede depender exclusivamente de factores externos que proveen, en el mejor de los casos, un leve estímulo”.

 

Entre los factores externos que el Banco Mundial encuentra como “preocupantes” está la “considerable incertidumbre política en Brasil”.

 

Todo lo que ocurra en Brasil repercutirá en Argentina y con más fuerza en la zona de frontera. El gran país del Mercosur es el principal socio comercial del país y un potencial aliado político de peso a la hora de discutir en ámbitos internacionales.

 

El domingo el país vecino elige presidente y todo parece indicar que habrá segunda vuelta entre el derechista Jair Bolsonaro y el petista Fernando Haddad, delfín de Lula Da Silva.  La elección de uno o del otro implicaría diferentes proyectos de países pero además diferentes vínculos bilaterales con Argentina.

 

La principal diferencia entre ambos, a los efectos que pueden interesar a Argentina, es que mientras Haddad –en coincidencia con su padrino político- cree en fortalecer al Mercosur como bloque comercial, Bolsonaro promueve el bilateralismo con países como Estados Unidos o Israel en las relaciones comerciales.

 

Para “los mercados” lo más preocupante pasa por la inestabilidad política que persistiría independientemente de quien resultara ganador. Bolsonaro a pesar de tener una vasta experiencia como legislador es visto como una figura más bien marginal que no cuenta con el respaldo de ninguna gran estructura partidaria y que concita un fuerte rechazo en gran parte de la población a raíz de sus posicionamientos extremos, rayanos con el racismo y la misoginia.

 

De resultar electo, Haddad debería cargar con la mochila de representar a Lula y al PT, que concitan un alto grado de rechazo en buena parte de la sociedad a causa de los escándalos de corrupción que salpicaron a los últimos dos gobiernos electos.

 

Tiempo de recambio

 

La habitual calma del escenario político provincial se vio interrumpida esta semana por dos renuncias. El primero en dejar su cargo fue el ahora exjefe de la Policía de Misiones, Manuel Céspedes, que fue reemplazado por el Comisario General José Manzur. En este caso, la renuncia se dio “por motivos de salud”.

 

El segundo en dejar su cargo fue el administrador el Ingenio de San Javier, Juan Pereyra, quien renunció en medio de reclamos de los productores por pagos atrasados. Oscar Becker, representante de los productores afirmó que la zafra se extendió durante 16 semanas, pero solo se pagó de acuerdo a lo convenido durante las primeras 8 semanas. “De ahí para adelante se pagó solo parcialmente y quedó una deuda de más o menos 18 millones de pesos”, dijo.

 

El productor valoró las gestiones realizadas y la buena predisposición mostrada por el secretario de Hacienda de la Provincia, Adolfo Safrán, para destrabar la situación y avanzar en un cronograma de pagos que permita a los productores “ir cobrando de a poco” por la caña que entregaron.

 

Fuentes del Gobierno provincial no dudaron en atribuir parte de la crisis que sufren los productores cañeros a supuestos “manejos desprolijos” por parte de Pereyra.

 

El presidente del Instituto de Fomento Agrícola e Industrial (IFAI), Ricardo Maciel, aclaró que por el momento no se designará a ningún reemplazante sino que los trámites administrativos y de funcionamiento del ingenio se llevarán a cabo desde la gerencia central del instituto.

 

Por otra parte, en la Legislatura se sancionaron el régimen para las EFAS y la educación disruptiva, dos grandes pasos pensando siempre en tener una educación de primer nivel que permita a los jóvenes misioneros tener un futuro promisorio y competitivo, de primer nivel, sumado a la escuela de robótica, al BEG, al Centro del Conocimiento y el Parlamento Estudiantil.

 

Radios unidas

Dejando de lado diferencias editoriales, se creó esta semana la Asociación  Posadeña de Propietarios de Radios y Canales de Televisión (APPRyT). Entre los principales objetivos de la recientemente creada asociación, se encuentra la de preservar las condiciones básicas que garanticen la libertad de expresión del sector, en un Estado democrático y en el marco de las garantías constitucionales. Además de promover la permanente innovación en la actividad audiovisual y de contribuir al desarrollo permanente de los medios, insertos desde hace muchos años en el mapa comunicacional del Mercosur.

 

La entidad está integrada por 21 empresas y se espera que en las próximas semanas se incorporen más.



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