Los Espartanos, los rugbiers de la cárcel, presentaron su libro en Posadas

Los Espartanos, los rugbiers de la cárcel, presentaron su libro en Posadas

La ceremonia se realizó en el  polideportivo del  gimnasio del Colegio San Basilio, frente a alumnos de esa institución y del Liceo Naval Militar Almirante Storni. Estuvieron presentes el escritor de la obra Federico Gallardo y “el espartano” Emiliano Garrido cuya historia es una de las 15 que se cuenta en el texto y quien,  a pesar de que hace dos años abandonó el penal de San Martín, sigue siendo parte del proyecto, que está transformando el sistema penitenciario argentino.

 

Los seres humanos somos así. De las cientos o miles de frases que balbuceamos durante cada día, solamente algunas de ellas aportan para  construir una sociedad más productiva.  Todas las demás son oraciones vacías, incoherentes, que nada tiene que ver con la realidad y que reflejan la triste concepción del mundo que tenemos escondido en nuestro subconsciente.

 

Pero, tal vez, una de las expresiones más injustas que se haya pronunciado sea: “Es sólo un juego”, intentando separar al deporte de la vida, como si fueran dos caminos divergentes.

 

Esas cuatro palabras (que por separadas son inofensiva, pero que juntas, y, en el orden correcto, ya han aniquilado el sueño a millones de chicos) se fue esparciendo por el mundo y se infiltró tanto en las sociedades capitalistas, que ya pasó a ser parte de nuestro día a día.

 

Si bien la idea de que el deporte y la vida son dos cosas distintas está instalada en el inconsciente colectivo desde hace siglos, hay una regla general que antecede a ese concepto y que es casi tan vieja como el mundo: la verdad siempre se impone sobre la mentira.

 

Esa normal deja en ridículo a todo aquel que quieran convencer a los demás que el deporte y la vida nada tienen que ver, porque en realidad el deporte es la vida o la vida es el deporte.

 

Un ejemplo de todo lo anterior, lo empezaron a dar un grupo de presos de la cárcel Unidad 48 de máxima seguridad de  San Martín (Buenos Aires) quienes formaron un equipo de rugby denominado “Los Espartanos” y que por medio de la pelota ovalada desafían a las estadísticas que indican que un 65% de los penitenciarios en la provincia de Buenos Aires son reincidentes  habiendo cumplido total o parcialmente una condena privativa de libertad, se comete un nuevo delito con esa clase de pena)

 

Con el rugby como excusa, Los Espartanos han logrado lo que el sistema no pudo (o no quiso): reducir el porcentaje de reincidencia en el delito entre los convictos que recuperaron la libertad, a través de la incorporación de los valores del deporte (con ese programa, la reincidencia es del 5%). También generaron cambios en el comportamiento de los involucrados, tanto dentro como fuera del penal y que fueron repercutiendo en todo su entorno.

 

Desde el 2009, Los Espartanos funcionan como una fundación que promueve la integración, socialización y acompañamiento de personas privadas de su libertad a través del rugby, la educación (por medio de oficios y cursos)  el trabajo (una vez que salen en libertad les consiguen empresa para emplearlos) y la espiritualidad (rezando el Rosario)

 

Actualmente, Los Espartanos lanzaron su libro denominado “No permanecer caído” donde brindan testimonios de integrantes del equipo (porque nunca se deja de serlo) quienes narran en primera persona sus vivencias y cómo el rugby les cambió la vida.  Todos los fondos obtenidos serán destinados a la Fundación Espartanos, cuyos voluntarios ya han logrado reproducir el proyecto en 35 cárceles del país (una de ellas es la Unidad Penal III. de Eldorado)

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Hoy, se presentó la obra en Posadas. En el polideportivo del  gimnasio del Colegio San Basilio, frente a alumnos de esa institución y del Liceo Naval Militar Almirante Storni, el autor del texto Federico Gallardo remarcó que cada una de las 15 historias que se cuentan tiene diferentes momentos y que todas “van a generar un impacto en el lector”.

Junto al escritor estuvo Emiliano Gallardo, uno de Los Espartanos que hace dos años abandonó el penal de San Martín, pero que no renunció al proyecto que no deja de crecer.

 

“Si bien no estuve desde el inicio de la iniciativa, fui parte del cambio que generó esta propuesta. Dejé las drogas y empecé a ver el pabellón como un club de rugby. Modifiqué mis tratos con las autoridades y fue muy importante ese giro. Me dio la posibilidad de salir afuera a jugar partido contra jueces y fiscales” narró el “Espartano” cuya historia es una de las que se relatan en el texto.

 

“Ojalá que todo esto les sirva a los otros presos, para que cuando salgan del penal reciban una mano y no se sientan discriminados cuando van a pedir un trabajo… Los voluntarios se encargaron de conseguirme una actividad cuando salí y estoy agradecido por eso. En mi labor dejo el 100% porque sé que si me equivoco, le cierro las puertas a muchos Espartanos que viene atrás”, concluyó.



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