Eldorado: Steffi Buddenberg, una pionera que con generosidad y buen corazón se brindó a la comunidad

Eldorado: Steffi Buddenberg, una pionera que con generosidad y buen corazón se brindó a la comunidad

A los 87 años, el 21 de julio pasado, la querida Steffi Buddenberg (hija de una reconocida familia de pioneros de Eldorado)- quien trabajó por años como enfermera en la Cruz Roja de Buenos Aires, y luego presidió y trabajó muchos años en Lalcec Eldorado- emprendió su último viaje eterno y sin retorno a la Capital del Trabajo que tanto amaba. Y en este 99º aniversario de la ciudad, tanto los pioneros como familiares y amigos, la recordaron con mucho cariño por su generosidad, su buen humor y su buen corazón.

 

 

Steffi Buddenberg nació el 30 de noviembre de 1930 en Berlín- Alemania y llegó a Argentina en diciembre de 1932 cuando tenía dos años junto a su madre Charlotte, que era modista. Se instalaron en Eldorado que en ese entonces era una pujante comunidad alemana dentro de Argentina, que crecía día a día con el esfuerzo y el incansable trabajo de los pioneros que levantaron el pueblo desde cero. Allí los esperaban Ewald Buddenberg (marido de Charlotte y padre de Steffi, de profesión banquero) que había venido en mayo de ese mismo año a Eldorado, junto a su hijo Horst Buddenberg.

 

Al respecto, y en diálogo con Misiones Online, Paquita Lowe-empresaria e integrante de la Junta de Estudios Historicos de Eldorado- comentó “ellos llegaron a Eldorado huyendo de la guerra, buscaban una tierra de paz donde pudieran vivir tranquilos, y los tíos de Ewald: Hanz Wetzker y Doris Pipen, ya estaban viviendo acá, entonces vieron la oportunidad de sumarse a la familia que ya estaba acá y sabían que iba a ser duro porque esto recién comenzaba y había que trabajar muchísimo para levantar la comunidad, pero como a los demás pioneros, a ellos tampoco les asustaba el trabajo, y llegaron con mucho entusiasmo. Primero llegó Ewald- que era banquero- con su hijo Horst, que en ese entonces tenía 7 años, y a fin de ese mismo año llegó la esposa de Ewald con su otra hija: mi querida amiga Steffi”.

 

Ewald se puso a trabajar en la administración del aserradero de Juan Bart, y sus hijos Horst y Steffi asistieron a la escuela. Steffi hizo la primaria en la escuela Luterana (donde actualmente funciona Gendarmería Nacional) y realizó la secundaria en la Escuela Nacional de Comercio (1947) en el año en que se abrió dicho establecimiento. A los 20 años se fue a estudiar a Buenos Aires, y luego trabajó en la compañía Suizo Argentina de Electricidad, por que buscaban personas que hablaran alemán. También hizo la carrera de Enfermería en el Hospital Alemán y trabajó por años en dicho nosocomio, y como enfermera de la Cruz Roja. Mientras que su hermano Horst estudió medicina y regresó a Eldorado para abrir el Sanatorio Buddenberg en 1.956, el mismo se ubicó lindante al Hotel homónimo.

 

Por su parte Ewald y Charlotte- padres de Steffi y Horst- le pidieron a Steffi que también regrese a Eldorado para trabajar en el Hotel Buddenberg que abrió sus puertas el 1º de abril de 1940 con 6 habitaciones y dos baños, uno de Damas y otro de Caballeros. Charlotte cocinaba para el hotel, inclusive realizaba viandas, donde la gente pasaba a buscar los domingos, y los dinamarqueses y otros colonos venían a comer al comedor del hotel. El hotel llegó a tener 22 habitaciones y 4 empleadas. Y Steffi también se sumó al hotel realizando múltiples tareas hasta el día en que cerró sus puertas.

 

En LALCEC

Más tarde Steffi fue integrante de LALCEC Eldorado, donde trabajó por muchos años, ocupando incluso el cargo de presidente.

En referencia a su paso por LALCEC, Marina Ottonello- actual presidente del organismo- señaló emocionada, “para mi ella era mi familia y una gran amiga, fue una de las primeras personas que conocí en Eldorado, y fueron 40 años de compañerismo y amistad con ella. Nunca tuvo un reproche ni una discusión, nunca la vi enojada o de mal humor, era una excelente persona, de esas que ya no se encuentran. Estaba siempre dispuesta a ayudar ella y su familia, era muy generosa y cariñosa, con una calidez única. Cualquier cosa que pasaba o faltaba, ella sacaba de su bolsillo para ayudar, no dudaba un instante en dar, era rica en todo realmente”.

Y agregó “supongo que Steffi tenía impregnada esa mentalidad de los pioneros de Eldorado, que entre todos debemos ayudarnos para salir adelante, sin mezquindades y egoísmos, trabajando con esfuerzo siempre para lograr el bien común y los objetivos propuestos. De todo corazón creo que con Steffi Buddenberg se fue de Eldorado una gran persona, alguien que realmente se brindó a la comunidad con todo lo que tenía”.

 

Su familia

Steffi se casó con David Hermann a los 27 años y tuvieron dos hijos Mario (trabajó en la CEEL muchos años y enseña en la Escuela Técnica, y Karin es una reconocida médica oftalmóloga).

 

En diálogo con Misiones Online, Karin relató “a mi mamá la recuerdo como lo que era, una persona cariñosa, luchadora, generosa, un ejemplo de persona, yo la extraño mucho y nos hace falta su presencia en todo, en las reuniones familiares y en todo lo que hacemos, porque siempre estuvo muy presente para mi, para mi hermano y para sus nietos. Me gusta buscarla en los lindos recuerdos que nos dejó y me consuela saber que descansa en paz”.

 

Además recordó “de jovencita a ella le iba muy bien trabajando en Buenos Aires, pero volvió a Eldorado para trabajar en el hotel de la familia porque sabía que la necesitaban, ahí ayudó a mis abuelos, y luego de que ellos fallecieron se hizo cargo por completo de todo hasta que decidió cerrarlo. Fijate que en esa época tener un hotel era algo dificilísimo porque no solo era atender las habitaciones y la gente, sino generar los alimentos que se iban a brindar tanto en el desayuno como en el almuerzo y cena. Por eso además de atender la administración y demás, tenía que atender la huerta que generaba verduras, la vaca de donde sacaban la leche y sus derivados para las comidas, las gallinas que proveían los huevos y así todo lo demás. Cada uno trabajaba para generar sus alimentos y pocas cosas se compraban. Era muy distinto a lo que es ahora, era mucho trabajo y esfuerzo”.

 

En ese sentido también dijo “paralelamente también trabajaba en LALCEC, algo que le encantaba porque podía brindarse más aún a la comunidad, ayudando a la gente a la que se les dificultaba pagar los tratamientos de cáncer, desde ahí ayudaron y ayudan a mucha gente hasta la actualidad”.

 

Con respecto al rol de Steffi como madre y abuela, Karin dijo “era la mejor, fue una madre muy presente, porque mis padres se separaron cuando eramos chicos (16 años estuvo casada Steffi con David Hermann), y ella se dedicó a ser papá y mamá para nosotros, con lo que ella ganaba nos sustentaba y nos mandó a estudiar: a mi me mandó a Corrientes donde estudié Medicina y a mi hermano lo mandó a Buenos Aires, donde estudió en una escuela técnica y luego hizo una tecnicatura de Electricidad. Siempre ella fue muy cariñosa y nos alentaba a ser mejores personas, a estudiar para brindar algo más para hacer prosperar a la sociedad de Eldorado. Ella tenía siempre el pensamiento del bien común, donde no solo nosotros debíamos salir adelante de la mejor manera, sino aportar para que la sociedad sea mejor en su conjunto”.

Karin comentó que a su mamá le encantaba viajar “desde chiquita le gustaba viajar porque nos contó eso muchas veces, y cuando le ofrecíamos para ir a algún lugar, armaba su valija enseguida y era la primera que se subía al auto. También iba a los viajes del Pami y otros, era una persona con carisma y bueno humor, que siempre tenía buena onda, una compañía más que agradable, el tipo de personas con la que da gusto pasar el tiempo, porque era muy positiva”.

 

 

“En las reuniones familiares siempre cocinaba sus exquisitas recetas alemanas y disfrutaba que nosotros disfrutemos de lo que ella preparaba. Era una persona que supo vivir a pleno cada instante de su vida, y que pese a las circunstancias que se presenten, siempre afrontaba todo con la mejor sonrisa y el doble de trabajo y esfuerzo para seguir adelante” indicó.

 

Con respecto a qué pensaba su mamá de la actualidad de Eldorado, la hija de Steffi contó que los viernes la llevaba a la peluquería “cuando la buscaba de ahí dábamos una vuelta por la ciudad, y siempre se asombraba de las cosas nuevas que había, de cómo había cambiado esto o lo otro. Ella como hija de pioneros siempre anhelaba que Eldorado progrese con el trabajo de la gente, que quienes vivan acá valoren que con gran esfuerzo y muchísimo trabajo, los pioneros levantaron esta comunidad para que las siguientes generaciones, continúen ese trabajo y hagan de este lugar la ciudad que ellos soñaron, una Eldorado próspera, donde la gente viva en paz y priorice el bien común antes que sus propias ambiciones personales. Ella amaba de verdad esta ciudad”.

 

Para finalizar Karin expresó emocionada “le agradezco a mi mamá todo lo que hizo por mi hermano y por mi, por sus nietos, y todo lo que hizo por la comunidad y a través de Lalcec ayudando a mucha gente. Le agradezco por los valores que nos enseñó con tanto cariño y sé que la voy a extrañar siempre, siempre”.

 

Por otra parte, Paquita Lowe- amiga de Steffi- señaló “en este mes aniversario de Eldorado, la recuerdo más que nunca a Steffi como una persona muy dulce, carismática, generosa, trabajadora, una pérdida incalculable que ya no esté con nosotros. Por eso me pareció muy lindo que la honremos con esta nota, donde podamos recordarla como ella se merece. Y que la sociedad pueda tomar su ejemplo de trabajo arduo y honesto buscando siempre que Eldorado sea esa ciudad que soñaron sus padres: una ciudad donde todos trabajen con el objetivo de crecer de la mejor manera y todos juntos”.

 

El 21 de julio pasado, a los 87 años y por problemas cardíacos, Steffi Buddenberg cerró sus ojos para no volverlos a abrir, emprendió así su último viaje a la eternidad pero dejó un legado en su familia y en el recuerdo de la ciudad de Eldorado, el mismo legado que dejó cada pionero que se fue: el trabajo mancomunado, el esfuerzo y el bien común dejando de lado las mezquindades personales y el sacar provecho de las cosas que no corresponden, son la clave del crecimiento de todo pueblo que quiera progresar y desarrollarse en paz.



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