Educamos evangelizando y evangelizamos educando

El santo fundador del sistema preventivo, ha sido el maestro de anónimas santidades, el “jardinero” que logró plantar el árbol de una familia Salesiana;  una especie tal “Moringa” que al ser regada con Fe, acciones y haciendo notar a las pequeñas “almas” que son muy amados, circunda el planeta y no cesará de generar bosques de armonía y confraternidad para así purificar vicios de las sociedades y absorber el dolor para convertirlo en amor y servicio.

Una globalización de un sistema preventivo que ha generado oportunidades para el progreso social de los jóvenes e inmunizando a comunidades frente a una sociedad autista ante los diversos ataques a la dignidad humana. Sistema que decora con amor a una vida consumista, vacía y fría que vertiginosamente circula a través de hologramas de tecnificadas autopistas de vida al borde de precipicios de corrupción y descarte social.

La palabras de Don Edigio vastamente lo definen: “un santo que se ha hecho santo haciendo de educador”.

El papa Francisco en su Exhortación Gaudette et Exsultate aclara con detalles los alcances de la santidad, no inalcanzable, ni reservada sólo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias y dedicar mucho tiempo a la oración; es factible en cada uno de nosotros.

En la misma nos indica que “cuando el corazón se siente rico, está tan satisfecho de sí mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas más grandes de la vida” y que “la verdadera civilización no se mide sólo por el progreso económico, sino sobre todo, por el desarrollo humano, moral y espiritual de un pueblo”.

De gran actualidad son las palabras del papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio”.

Esta en nosotros fomentar una educación pensante y crítica a fin de no repetir como rebaños argumentos ajenos y optar por una vida al servicio de los demás, ó elegir “una vida de solo oportunidades y apariencias basada en complicidades”; esta en nosotros estar atentos a la necesidad de figuras de referencia cercanas, creíbles, coherentes y honestas que ansían las generaciones venideras.

Buscar con el buen ejemplo y con las palabras salvar las almas nos indicó San Juan Bosco.

Un feliz día a todos los maestros, esos seres que trascienden cotidianamente las coyunturas.

*Armando Comby (post mortem), Gabriel Alsó – ex alumnos salesianos



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