Para el ministro del Agro, “sostener al pequeño productor es clave para motorizar la economía misionera”

Para el ministro del Agro, “sostener al pequeño productor es clave para motorizar la economía misionera”

José Luis Garay, titular de la cartera agraria lo expuso ante la Comisión de Presupuesto de la Legislatura provincial y luego lo repitió en declaraciones a la revista Enfoque. Le toca administrar los recursos destinados a su sector en medio de una crisis económica grave y en el marco de ajustes dispuestos por el Gobierno nacional para alcanzar las metas que acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Afirmó que está preocupado, pero que él y su equipo proyectan la continuidad de todos los planes que empezaron, sobre todo aquellos que potencian la actividad del pequeño productor, el eslabón más desprotegido ante sacudones como el que provoca la economía nacional actual.

 

“El presupuesto 2019 tiene un incremento del 18,5% en relación con el de este año. Van a ser 1.831 millones de pesos, aproximadamente, para todo lo que es el Ministerio del Agro”, indicó el ministro.

Explicó que “esto se divide en tres partes. Una de ellas es la Unidad Superior, que tiene la porción más importante, que son 1.400 millones de pesos. Y el resto en cada una de las Subsecretarías, como Producción Forestal, Producción Animal, Producción Vegetal, y la de Financiamiento y Extensionismo Rural”.

Garay puntualizó que “en la Unidad Superior lo que ocupan un volumen muy importante de dinero son los fondos del Fondo Especial del Tabaco (FET), que superan los 1.000 millones de pesos. El 80 por ciento de ese volumen va para la obra social de los productores, el Fondo de Granizo, el Retorno y la Caja Verde. Y después están los planes. En la provincia hemos decidido que de esos 450 millones, una parte se destine para pérdidas en la producción tabacalera. Para mitigar efectos. Otra parte se distribuye en tres patas: las cooperativas, las asociaciones de productores y la provincia de Misiones, a través del Ministerio del Agro”.

Como las partidas del Fondo Especial del Tabaco ocupan un volumen muy importante del presupuesto, la mirada hacia lo que sucede en Buenos Aires con el FET es inevitable.

“Hay tres asociaciones y dos cooperativas. Cada una de las instituciones, de acuerdo a la proporcionalidad de socios y de producción tabacalera, presentan planes operativos anuales, que van a la Unidad de Coordinación Nacional. Allí, con un trámite que conlleva una demora relativa, se da la aprobación. Luego lo aplica la Provincia”, precisó.

Dos banderas

Los Planes Operativo Anual (POA) vinculados al FET son una parte del inmenso trabajo que se encara desde el Ministerio del Agro. Garay destacó dos planes que la cartera agraria ha tomado por bandera.

“Uno es el plan de erradicación de letrinas, que está marcando un antes y un después en la vida de muchas familias. El otro es el de tecnificación agrícola. Entregamos equipos, que favorecieron a muchísimas entidades de cuencas tabacaleras que entraron en etapas de reconversión”, precisó.

Puntualizó que “los equipos son para trabajar en sistematización de chacras, tratar de acomodar esas unidades productivas a un esquema de curvas de nivel, a fin de que  podamos hacer un aterrazamiento para que la erosión hídrica no afecte la calidad del suelo y también para el sistema productivo”.

“Cuando se trabaja con tabaco, complementamos con maíz. Muchas de estas instituciones son cooperativas que tienen producción lechera también. Ahí es donde trabajamos fuertemente el forraje o el grano”, ejemplificó el funcionario.

Como logro, el ministro sumó el programa para el mejoramiento genético. “Está el equipamiento instalado en el Centro Genético de Aristóbulo del Valle. Allí se trabaja con las Jersey-Holando. Y también hay dos toros Brangus y Brahman, que son los que van a aportar las pajuelas para toda la geografía provincial. Aquellos que hoy no pueden acceder a esa posibilidad tecnológica, se podrán ver beneficiados con ese avance genético”, valoró.

Para Garay, “el trabajo en la chacra con los pequeños productores es algo revolucionario. Hasta hay motoristas a su disposición y pagados por el programa. Contamos con técnicos en campo todo el tiempo”.

En cuanto a la erradicación de letrinas, dijo que llevan construidos 300 baños instalados. Admitió que aún falta mucho, porque saben que hay 6.000 productores que carecen de estas comodidades básicas para la salubridad y la higiene.

Otro frente en el que trabaja el ministerio es un proyecto piloto de palta Hass en la provincia. “La intención es extender el trabajo de productores de Campo Grande, San Vicente y Jardín América y tratar de ver si lo llevamos a Aristóbulo del Valle”.

“Hay un gran mercado de consumo gourmet. Creo que nos abre un canal de comercialización espectacular. Por eso vamos a conseguir financiación para 20 productores más”, adelantó.

También la producción de mandioca está dando pasos sólidos: “Se han abierto canales de comercialización. Se han vendido distintos volúmenes de parafinada hacia Mendoza capital y San Rafael. Son volúmenes pequeños los que se han podido colocar, con camiones de 25 a 30 mil kilos”.

En cuanto al desarrollo de la cuenca lechera, dijo que “los puntos que teníamos los estamos fortaleciendo. Son cinco o seis cooperativas a las que se suman otras cuatro. San Antonio, Pozo Azul y Dos de Mayo, que no estaban en la geografía tradicional de la cuenca lechera, se están añadiendo”.

En su exposición ante los diputados en la comisión de Presupuesto de la Legislatura admitió que “tenemos cautela en cuanto a fondos de la Ley Ovina, de la Ley Caprina, y algunos fondos  de asistencia crediticia de programas específicos, que algunos organismos han puesto en duda su continuidad”.

Confirmó  la voluntad de continuar con las obras avanzadas, y las que no se puedan van a tratar de “ver la forma en que se los pueda reprogramar de acuerdo a la disponibilidad presupuestaria de la provincia”.

Producciones madre

Garay abordó asimismo las producciones madre de Misiones. Sobre el té, reconoció que “no va a haber nuevas superficies de inversión. Se va a consolidar la producción actual. Tenemos un sistema consolidado, donde se ha privilegiado por sobre todas las cosas las exportaciones a un mercado que es el del té frío, el más barato”.

“En el mercado europeo nos está costando por el tipo de cosecha que tenemos en la Argentina,  por la presencia de determinados alcaloides que nos complican. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está trabajando en esto”, indicó.

Aconsejó “tratar de trabajar en algunos nichos de mercado como el del té verde o el orgánico. Son mercados de mayor valor”.

Como “tenemos un techo acotado, va a pasar lo que está pasando ahora. Hay que entrar en alguna innovación y aportar valor agregado. E ingresar a mercados para obtener mayor precio”.

Necesidad de un Centro de Transacción Electrónico

En relación a la cadena de producción de la yerba mate, fue más crítico. Reiteró un viejo pedido suyo, algo que aparece todavía como una deuda pendiente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “Insistimos en el Registro de Productores, que está terminado en un 80%. Y en tener un Centro de Transacción Electrónico, a fin de que podamos ver todas las operaciones que se están realizando, los precios, entre quiénes se realiza la operación, para que podamos tener transparencia en toda la cadena yerbatera”, señaló.

Reiteró que “si queremos darle transparencia a la cadena de valor, necesitamos ese centro. Aún seguimos con las declaraciones juradas. Si sabemos cómo son las operaciones, si esto se da, todos van a tener su justa paga. En estos momentos hay una falta de producto, de hoja verde. Los molinos no están con el suficiente volumen para afrontar su proceso productivo. El precio oficial se está cumpliendo”.

“En Misiones tenemos casi el 90 por ciento de producción de hoja verde. Entendemos que hay eslabones como productores y tareferos que son los que menos retribución tienen. El precio de la yerba en góndola tiene que subir en forma similar a lo que han subido otros productos de la canasta básica”, consideró el ministro.

“La inflación no la provoca el precio de la yerba. En la familia es un producto que se deja de consumir por último. Hay que aumentar el precio en góndola y que tenga una distribución equitativa y justa”, subrayó.

Garay mencionó además la situación de la foresto-industria. “Se han recuperado algunos mercados de exportación. Se están exportando rollizos. Hoy están mejores dadas las condiciones de exportación. Pero el consumo interno cayó”, analizó.

“Hoy la familia tipo con el salario que tiene está consumiendo lo básico para la alimentación. El uso de la madera ha experimentado una baja en la demanda. No puedo decir que se está mejor en la foresto-industria”, se sinceró.

“A las exportaciones entran los industriales de una determinada capacidad de producción. Los aserraderos chicos que abastecían al mercado interno no pueden competir”,  sostuvo sobre el actual escenario.

Futuro inmediato complejo

Mirando el futuro inmediato, el funcionario se mostró preocupado. “Vemos los acontecimientos con muchísima alarma. Se espera un primer semestre de 2019 recesivo. Las economías regionales sufren con más fuerza en este escenario. También están los recortes permanentes del Estado para bajar el déficit fiscal. Los planes que se van recortando afectan a los pequeños productores”, opinó.

Si bien se mostró esperanzado en la apertura de nuevos mercados, como el árabe para la yerba misionera, habló de inquietud para con los aserraderos medianos y pequeños, por ejemplo.

En ese escenario complicado, Garay reiteró que la prioridad será siempre proteger a los más débiles, a los pequeños productores, que motorizan la economía de Misiones.

 

Publicado en revista Enfoque



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